George Kambosos tras su coronación como monarca unificado

Teófimo López padeció mayúscula sorpresa y fue destronado por el retador George Kambosos, nuevo monarca unificado ligero

Daniel Pi
@BastionBoxeo

Madison Square Garden Theater, Nueva York, Estados Unidos. Campeonato mundial WBA, IBF, WBO y “WBC franquicia” del peso ligero. Primera puesta en juego de sus cinturones unificados del titular López.

En el punto culminante de su insondable soberbia y engreimiento, el peso ligero Teófimo “The Takeover” López 16(12KO)-1 aseguró antes del combate que Dios le iba a utilizar como instrumento para hacer humilde al australiano George “Ferocious” Kambosos Jr. 20(10KO)-0 a través de la derrota, siendo increíble que no pudiese ver que quién necesitaba verdaderamente humildad antes que nadie era él mismo. Ya fuese castigo divino, karma, azar del destino o una consecuencia práctica de su propios defectos, realmente fue López quien recibió un tremendo varapalo siendo derribado en una ocasión y derrotado por el retador Kambosos, que entraba al combate muy alejado en las apuestas.

El veredicto de los jueces, que por cierto no sirvió para hacer humilde a López (tuvo una muy mala actitud tras el combate), fue dividido, dando uno de ellos un equivocado 114-113 para el ahora excampeón contrarrestado por justos 115-111 y 115-112 para Kambosos.

Si en el pasado se le había visto pelear como lo que los americanos llaman un “frontrunner”, o sea saliendo a por todas al comienzo intentando que sus rivales se amedrenten y creciéndose si dan muestras de flaqueza, en esta ocasión López todavía peleó más de esa manera, pareciendo que incluso combatía con rabia, algo que no puede resultar más equivocado en un duelo de pugilismo, encima a doce rounds. Así, aunque conectó golpes de poder en directo y gancho, en sus arremetidas se olvidó de su defensa, llegando en el primer asalto un knockdown en su contra cuando Kambosos le tumbó con un cruzado diestro.

Algo más comedido en el segundo y el tercer asalto, López fue escogiendo sus golpes de poder con directos arriba y abajo o hook zurdo, pero igualmente Kambosos estuvo muy veloz y afilado al contragolpe, atento para frenar con su jab o contragolpear con su cruzado diestro. En muchas ocasiones el excesivo uso del jab de Kambosos había resultado un punto débil en sus actuaciones, dado que minimizaba su utilización de otros puños, pero en esta ocasión su directo zurdo fue crucial, dado que insistiendo con él ante un púgil con su mano adelantada descendida, que no tiene gran defensa y que sólo piensa en imponer su potencia pudo lograr un importante margen mientras se desplazaba por el ring y buscaba sus eventuales contragolpes en cruzado diestro, gancho zurdo o uppercut diestro.

Golpe del knockdown padecido por López
Golpe del knockdown padecido por López

Hacia la mitad la pugna se había enfriado mucho, lo que favorecía enteramente a Kambosos que, gestionando el ring, usando su defensa y sacando salteadas breves combinaciones, contenía al monarca, quien le perseguía irresolutivo sin usar el jab de forma adecuada y simplemente esperando encontrar una mano de poder decisiva que no llegaba. Por ello, se alcanzó un punto en el que, entre los rounds capturados y el knockdown, el retador estaba a un paso de asegurarse la victoria si no se producía un cambio repentino, que pasada la mitad no parecía cerca de llegar, ya que “The Takeover” si cabe iba a peor en su gestión táctica de los rounds, cayendo cada vez en las mismas trampas, en los mismos jabs y rectos a la contra y errando las mismas derechas.

Como pasa con los llamados “frontrunners”, cuando se encontró con firme oposición López se volvió un mar de dudas, siendo él quien se estaba viendo incomodado al no poder quebrar a su contrincante, dependiendo entonces enteramente de un golpe de poder que lo cambiase todo. Por mera insistencia y ventaja en explosividad, finalmente en el octavo y en el noveno asalto empezó a dar algunas serias advertencias, si bien fue en el décimo round cuando López se anotó un knockdown impactando una derecha descendente en un descuido del australiano. Ese fue su momento en el combate, buscando la detención en la reanudación con aislados derechazos y ganchos zurdos. Con todo, no llegaron nuevas caídas y para los dos últimos episodios López volvió a fallar manos, a recibir jabs, uno-dos y ganchos zurdos, siendo en buena medida neutralizado tácticamente de nuevo por Kambosos.

El inesperado resultado no debe trastocar las premisas de este combate como algunos están intentando hacer. López era amplio favorito para vencer a un púgil sobre el que tenía importantísimas ventajas en pegada, fuerza, explosividad, carrera amateur, peso tras la rehidratación y apoyo mediático, pero perdió el combate por carencia de inteligencia de ring, exceso de confianza, simpleza estratégica, obsesión por el knockout y deseo de castigar a un púgil contra el que guardaba rencor.

Es totalmente cierto que Kambosos hizo una pelea cercana a la perfección teniendo en cuenta sus limitaciones, resolviendo además un par de graves defectos que había mostrado, como su escasa cadencia de golpeo (en esta ocasión superó en casi 200 manos lanzadas a su adversario) y sus transiciones a posición defensiva, que fueron infinitamente más eficaces y exactas que en el pasado. De todos modos, no se debe perder de vista tampoco que este es el mismo boxeador que a duras penas sacó decisiones divididas ante dos púgiles cerca del fin de sus carreras como Mikey Bey y Lee Selby.

En fin, mientras López se da el batacazo desde todo lo alto que lo quisieron alzar los críticos estadounidenses sobrevalorando infinitamente su actuación ante un Lomachenko que regaló seis asaltos, ahora Kambosos inesperadamente surge como el rival a batir en la división del peso ligero, y contra él buscarán enfrentamientos previsiblemente Devin Haney, Vasiliy Lomachenko y muchos otros junto al propio Teófimo, que ahora ansiará una revancha cuando él no quiso darle una a “Loma”.

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