Cara a cara entre Tyson Fury y Dillian Whyte

Si Tyson Fury defiende su cinturón del peso pesado contra Charr, eso sería algo muy sospechoso

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Daniel Pi
@BastionBoxeo

Durante semanas existían rumores que apuntaban a que el campeón mundial WBC del peso pesado Tyson Fury estaba planeando enfrentarse en diciembre al sirio Mahmoud Charr a pesar de toda su palabrería respecto a una pelea contra Anthony Joshua. Esto mismo fue señalado públicamente hace unos días por el propio promotor de Joshua, Eddie Hearn, que explicó que, por lo visto en las negociaciones, sospechaba que el Fury-Joshua no se iba a dar a continuación y que “The Gypsy King” iba a enfrentarse a Charr.

Finalmente, hace unas horas, Fury fue directamente quien afirmó en sus redes sociales que había dado por concluidas las negociaciones con Joshua (culpando a “AJ” de que la pelea no se materializase) y que ahora apuntaba a pelear contra Charr. Esta noticia ha sido recibida como un jarro de agua fría por todos aquellos aficionados que pensaban que el combate entre los dos boxeadores británicos se podía llegar a producir a continuación.

Tanto quienes se han sentido decepcionados por este “giro de los acontecimientos” como los que no se muestran conformes con la selecciones de oponentes que ha hecho a menudo Fury en su carrera, han pasado a criticar (justificadamente) la atroz selección de rival de reemplazo. Y es que Charr, que nunca ha sido un gran púgil y que en 2015 fue brutalmente noqueado por el peso crucero Mairis Briedis, prácticamente no ha peleado desde 2017, habiendo realizado dos facilísimos y breves combates ante rivales de nivel muy bajo.

Con todo, aunque los críticos asumen que elegir a Charr como adversario es símplemente un movimiento de Fury para reírse del público llevándose una buena bolsa sin correr riesgo alguno, lo cierto es que quizás no estén mirando desde una perspectiva suficientemente amplia esta elección de oponente. Es decir, hay decenas de púgiles igual de sencillos o incluso más que Charr que podrían haber sido seleccionados en lugar de él y que exigirían menos esfuerzo en los despachos. Y es que, escoger a Charr como adversario, es poco práctico.

Cuando se empezó a rumorear el Fury-Charr, el segundo ni siquiera estaba clasificado en el ranking WBC (algo lógico), pero en la última actualización de la lista apareció como 19º en un movimiento del organismo más que raro. Entonces, ¿por qué darle a Charr una oportunidad por título mundial del peso pesado en un organismo en el que no estaba ranqueado cuando se podría haber escogido a cualquier otro fácil púgil que no requiriese manipular las clasificaciones?

La respuesta podría estar en el hecho de que Charr, pese a no haberse mantenido activo en el cuadrilátero, ha estado muy activo en los despachos de abogados, habiendo presentado una demanda contra la WBA que podría llegar a sacudir totalmente los cimientos del boxeo profesional. En la acusación se ha señalado que el presidente de la Asociación y miembros de su familia y allegados, a veces operando a través de empresas y lobbies, tienen una trama de corrupción que manipula rankings, otorga peleas titulares y hace otros chanchullos a cambio dinero y regalos. Por si esto fuese poco, según algunos, con una profunda investigación quizás se podrían establecer conexiones entre esa presunta trama corrupta en la WBA y otros organismos.

Pues bien, justo cuando la demanda está a la espera de entrar en una fase crucial, Charr, el boxeador que la inició por no haber recibido en su día una oportunidad titular del peso pesado dentro de la WBA, recibe ahora una pelea mundialista multimillonaria ante Fury, uno de los nombres más relevantes del boxeo actual. O sea, explicado con un ejemplo diferente, eso sería como si una persona que ha demandado a un órgano gubernamental por haberle quitado su casa, antes de llegar a juicio recibiese una enorme casa otorgada por otro órgano del gobierno…

Quien crea en las casualidades, o quiera creer en ellas, es libre de hacerlo, pero esto resulta cuanto menos una casualidad bastante sospechosa. Especialmente teniendo en cuenta que los promotores tenían fácil encontrar un rival muy sencillo para Fury con más prestigio que Charr y que hubiese podido generar más ventas.

A falta de que se confirme la pelea Fury-Charr sólo nos queda esperar para ver cómo concluye este capítulo. Quizás, Fury en su voluntad de vacilar a la gente, retome inesperadamente las conversaciones con Joshua para la pelea de diciembre. Quizás, un imprevisto impida a Fury pugnar en ese mes y directamente encare en 2023 un choque ante Usyk. O quizás apuntar a Charr sólo ha sido una maniobra promocional para que el público, una vez que este pugil haya sido descartado a última hora, considere como aceptable un combate entre Fury y un sustituto tardío como por ejemplo el castigado Chisora. Con todo, si el Fury-Charr se anuncia, no sería sorprendente si el segundo retira después su demanda contra la WBA, considerándose pagado gracias a un extraño y sospechoso “capricho del destino”.


Cara a cara entre Tyson Fury y Dillian Whyte

If Tyson Fury defends his heavyweight belt against Charr, that would be very fishy

Daniel Pi
@BastionBoxing

Rumors had been swirling for weeks, stating that WBC world heavyweight champion Tyson Fury was planning to face Syrian Mahmoud Charr in December despite all his talk about a fight with Anthony Joshua. This same thing was publicly pointed out a few days ago by Joshua’s promoter, Eddie Hearn, who suspected that the Fury-Joshua was not going to happen next and that «The Gypsy King» was going to face Charr.

Finally, a few hours ago, Fury was the one who directly stated on his social networks that he had terminated the negotiations with Joshua (blaming “AJ” for the fight not materializing) and that he was now aiming to fight Charr. This news has disappointed all those fans who thought that the fight between the two British boxers could happen next.

Both those who have been let down with this turnaround and those who are dissatisfied with the selections of opponents that Fury has often made in his career have gone on to criticize (justifiably) the appalling replacement chosen. Charr, who has never been a great fighter and who in 2015 was brutally knocked out by the cruiserweight Mairis Briedis, has practically not fought since 2017, having had only two very easy and brief fights against very low level opponents.

Still, despite critics assume that choosing Charr as an opponent is simply a move by Fury to laugh at the fans while obtaining a big purse without assuming any risks, the truth is that they may not be looking at this choice of opponent from a broad enough perspective. That is to say, there are dozens of fighters as easy or easier than Charr who could have been selected instead of him and who would require less effort in the offices. In fact, choosing Charr as an opponent is impractical.

When the Fury-Charr began to be rumored, the latter was not even ranked in the WBC (something logical), but in the last update of the list he appeared as 19th in a more than strange movement of this organization. So, why give Charr a shot at a world heavyweight title in a sanctioning body in which he wasn’t ranked when any other easy fighter who didn’t require ranking manipulation could have been picked?

The answer could lie in the fact that Charr, despite not having been active in the ring, has been very active with his lawyers, having filed a lawsuit against the WBA that could shake the very foundations of professional boxing. In this case it has been pointed out that the president of the WBA and members of his family and close associates, sometimes operating through companies and lobbies, have a corruption scheme that manipulated rankings, awarded title fights and did other shenanigans in exchange for money and gifts. As if this were not enough, according to some, with a deep investigation, perhaps connections could be established between that alleged plot in the WBA and other organizations.

So, just when the lawsuit is waiting to enter a crucial phase, Charr, the boxer who started it for not having received a title opportunity for the WBA heavyweight title, now receives a multimillion-dollar world title fight against Fury, one of the most relevant names in current boxing. In other words, explained with a different example, that would be as if a person who has sued a government body for having taken away his house, before going to trial received a huge house granted by another government body…

Whoever believes in coincidences, is free to do so, but this is at least a rather fishy coincidence. Especially considering that the promoters will have it easy to find a low-level opponent for Fury with more prestige than Charr and who could generate more sales.

In the absence of the Fury-Charr fight being confirmed, we can only wait to see how this chapter concludes. Perhaps Fury, in his willingness to fool people, will unexpectedly come back to the negotiations with Joshua for the December fight. Perhaps, an unforeseen event will prevent Fury from fighting in that month and he will directly face a clash with Usyk in 2023. Or perhaps pointing to Charr was just a promotional plan so that the public, once this fighter has been ruled out at the last minute, considers acceptable a match between Fury and a late substitute like the punished Chisora. Still, if the Fury-Charr is announced, it wouldn’t be surprising if the latter drops his lawsuit against the WBA, considering himself paid thanks to a strange and suspicious «quirk of fate”.

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