Yordenis Ugás tras su victoria ante Manny Pacquiao

Yordenis Ugás venció por cuestionable decisión unánime a Manny Pacquiao en mundial WBA del peso wélter

Daniel Pi
@BastionBoxeo

T-Mobile Arena, Las Vegas, Estados Unidos. Campeonato mundial WBA del peso wélter. Primera puesta en juego del titular Ugás.

La pasada noche PBC dio una muestra extraordinaria de cómo manipular a la opinión pública para sus intereses, siendo la retransmisión oficial no un relato de lo sucedido sino una justificación del veredicto que estaba por venir. Ciertamente, fue un enfrentamiento igualado y contendido el que sostuvieron Manny Pacquiao 62(39KO)-8(3)-2 y Yordenis Ugás 27(12KO)-4, más de lo que sugería la teoría y de lo que daban las apuestas (entraba entre 4 y 5 euros por detrás el cubano). De todos modos, el choque estuvo casi totalmente carente de emoción si se siguió la emisión estadounidense. Y es que ésta dejó claro desde el inicio que era imposible que el veredicto se lo llevase Pacquiao, dado que sólo había ojos para los aciertos de Ugás, sólo se repitieron sus golpes conectados y se manipuló la cifra de puños conectados hasta un extremo verdaderamente ridículo.

La evidencia de que la manipulación tuvo efecto se encuentra, entre otras cosas, en las cartulinas de algunos expertos de mucho renombre (otros no, Dan Rafael dio 115-113 a favor de Pacquiao), puesto que determinados asaltos en los que la actividad de Ugás fue absolutamente nula se los dieron igualmente al cubano para asombro de todo aquel que lo vio, incluso para los que consideraron que Ugás se estaba imponiendo.

No obstante no se les puede culpar tampoco demasiado teniendo en cuenta que la selección de repeticiones estaba completamente decantada, llegándose a dar el caso en el que el mismo jab de Ugás se repetía desde tres tomas distintas y no se mostraba ni un solo golpe de Pacquiao en un mismo contendido round. Por momentos esta situación recordó en cierta manera las emisiones de veladas de promotoras como Sauerland en las primeras décadas del siglo XXI, en las que sólo se repetían lo puños impactados por el local incluso aunque estuviese siendo abrumado.

Por otro lado, el conteo “computerizado” siempre es un arma que es utilizada por los promotores con grandes resultados para vender el relato que ellos desean, pero en esta ocasión se llevó a otro nivel: directamente se le dio a Pacquiao una de las peores cifras de acierto en campeonato mundial de las que se pude tener memoria reciente, con 130 golpes conectados de 815 lanzados, números que no se corresponden en absoluto con lo visto en el ring y que ni siquiera son propios de novatos. Esa cifra implicaría que si Pacquiao lanzaba dos combinaciones separadas de cuatro puños cada una sólo uno de los ocho golpes llegaba, cosa totalmente falsa para cualquiera que haya visto el combate.

En cuanto a los golpes de poder, se le dan 80 de 340, mientras que a Ugás se le otorgan 101 de 171 lanzados, cantidad esta última que equivale a un porcentaje de acierto de casi un 60 %, que es prácticamente de récord en campeonatos del mundo recientes y que pulveriza las marcas de algunos de los boxeadores más precisos del pugilismo mundial actual. Evidentemente tampoco fue tal el grado de acierto de Ugás.

Sea como sea, los jueces dieron una decisión unánime favorable a Ugás con 115-113 y un excesivo doble 116-112, veredicto que es cuestionable aunque se ha logrado minimizar de forma muy notable la controversia entre el público estadounidense. A ello han contribuido también, como no, conocidos propagandistas que están a sueldo de la industria boxística y que claman cosas tan chirriantes y que dan tanto que pensar como “esta vez no puede haber polémica alguna, Ugás ha ganado muy claramente”, a pesar de que una cartulina le da sólo un asalto de margen.

Abordando el combate, las características veloces series de rectos de Pacquiao, aunque no tienen ya la explosividad de otro tiempo, siguieron siendo lo suficientemente rápidas para llegar contra Ugás en el primer round, aunque éste tuvo también éxito con un largo jab (acompañado en ocasiones de ganchos al torso) tanto en dicho asalto como en el siguiente. Con todo, aunque su jab parecía incomodar notablemente a su rival, el cubano abandonó más este puño en el tercer asalto y “Pacman” le alcanzó con sus arremetidas con veloces manos, llegando a conducir brevemente contra las cuerdas a Ugás.

Esto pareció dar ímpetu al filipino en el comienzo del cuarto asalto, pero se vio frenado por el segundo golpe ilegalmente bajo arrojado por Ugás, quedando así el round algo dormido y haciendo valer posteriormente el campeón su astucia al contragolpe en los intervalos. En cualquier caso, la pelea estaba tensa e igualada, y en el quinto episodio los cruzados diestros de Ugás fueron contestados por veloces hooks de Pacquiao junto a alguna esquiva oportuna.

Que el duelo se hubiese vuelto bastante táctico podría favorecer en cierto modo al técnico Ugás, pero sus aislados cruzados perfectamente podían quedar superados por los destellos ofensivos de Pacquiao con sus veloces series, más aún siendo inconsistente el monarca en su uso de uno de sus mejores golpes en la pelea, el jab. Asimismo, en el séptimo round los ataques de Pacquiao fueron más regulares, forzando más veces el cierre de la guardia de su oponente, algo que sucedió de nuevo en el octavo asalto pese a claras manos aisladas de Ugás en cruzado diestro.

El ojo izquierdo de Ugás se estaba inflamando y tanto en el noveno como en el décimo asalto los cortos combos de Pacquiao alcanzaron a su rival más veces que los jabs y los pocos golpes de poder del campeón, que estaba reduciendo todavía más su escasa frecuencia. De ese modo, pareció que en el undécimo round las series de rectos de Pacquiao marcaron la diferencia, si bien Ugás cerró mucho mejor el enfrentamiento con nítidas combinaciones de hooks que movieron a su adversario varias veces en el último round, debiéndose tener en cuenta que sin este asalto una de las tarjetas habría dado empate.

Dejando de lado hasta qué punto es justificable o no la victoria de Ugás y hasta qué grado llegó el desacierto de Pacquiao, la gran pregunta es qué saca Premier Boxing Champions de ir teóricamente contra sus propios intereses al sesgarse contra el boxeador con más potencial económico y que parecía ser la apuesta evidente de la compañía. Es decir, con la derrota se desvanece la posibilidad de un PPV Pacquiao-Spence que habría dado grandes beneficios y que los comentaristas de PBC podrían haber justificado fácilmente si se hubiesen decantado del lado de Pacquiao en lugar de en su contra.

Pues bien, primeramente hay que tener en cuenta que lo que parece más evidente en el boxeo no siempre es la respuesta. Parecía evidente que Top Rank perdía dinero y salía perdiendo con los controvertidos veredictos que padeció el mismo Pacquiao ante Bradley y Horn, no habiendo duda pese a ello hoy en día de que detrás de ellos estuvo la mano de Bob Arum. Con todo, si bien en aquellos momentos no se percibió claramente, posteriormente se pudo entender que esos veredictos sirvieron tanto para aumentar el potencial económico de ambos boxeadores favorecidos y emplazarlos a otros duelos rentables como para dar un cierre a una era en la que Pacquiao se mostraba reticente a volver a firmar un contrato con Top Rank.

Este punto resulta clave en esta ocasión también, dado que, aunque algunos habían apuntado a que la renovación sería un hecho, con el Pacquiao-Ugás terminaba precisamente el contrato de tres combates que PBC tenía con el tagalo, que no estaba muy convencido de volver a firmar con la empresa, que había apuntado a un posible retiro definitivo tras este combate y que había expresado públicamente que quizás iba a dedicar los próximos meses, o incluso todo el año 2022, a preparar una campaña presidencial al gobierno de Filipinas que le mantendría absorbido. Ni que decir tiene que de llegar a ganar las elecciones Pacquiao prácticamente pondría punto y final a su carrera boxística. Así, parece que estas incertidumbres sobre la posibilidad de seguir exprimiendo los beneficios del púgil fueron el motivo de que PBC decidiese volcar su apoyo en Ugás.

En cuanto a éste, que es conocido por haber hecho una fantástica remontada en su carrera tras pasar por momentos de mucha dificultad, se sitúa ahora en la cresta de la ola y PBC tendrá una útil pieza en el tablero que quemar en el momento adecuado. Quizás sea en una unificación contra Errol Spence cuando éste se recupere o quizás sea en otro tipo de pugna, como en un posible asalto titular de la gran promesa Jaron Ennis, quien sería claro favorito para vencer a Ugás. En cualquier caso, históricamente un triunfo sobre Pacquiao es equivalente a grandes oportunidades en el futuro y a quedar situado en primera plana del boxeo mundial, por lo que, aunque está más cerca del retiro que del comienzo de su carrera, Ugás alcanza ahora el punto más álgido de su trayectoria y podrá rentabilizarlo económicamente.