James McKenzie Morrison tras su victoria ante Hasim Rahman Jr.

James McKenzie Morrison, hijo del campeón del peso pesado Tommy Morrison, batió por KOT a Hasim Rahman Jr.

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Daniel Pi
@BastionBoxeo

Virgin Hotels, Las Vegas, Estados Unidos. Peso pesado.

Dio la sensación de que antes de que se iniciase el combate, Mike Tyson, que estaba como espectador en el recinto, señaló a James McKenzie Morrison 20(18KO)-0-2 y se rió de él. No obstante, cuando éste, hijo del que fuera campeón mundial del peso pesado Tommy Morrison, se hizo con el triunfo por KOT en el quinto asalto sobre Hasim Rahman Jr. 12(6KO)-1(1), hijo del monarca mundial pesado Hasim Rahman, Tyson se quedó tan serio como después de sus seis derrotas.

Ante el agresivo avance de Morrison, inicialmente el zurdo Rahman Jr. pudo utilizar precisos jabs y alguna izquierda recta para conectar buenas manos contra su adversario, que no usó bien los bloqueos. Sin embargo, poco a poco Morrison sacó peligrosos golpes de poder en gancho zurdo o directo diestro que sacudieron a su contrincante. El encaje de Rahman Jr. no es malo, ya que recibió puños nítidos que podrían haber derribado a muchos otros púgiles, pero su movilidad de los primeros minutos pronto disminuyó y fue recibiendo más golpes de espaldas a las cuerdas.

El impreciso control de los espacios y un timing tan poco pulido como su técnica impidieron a Morrison sacar más réditos de la situación, e incluso le supusieron recibir directos evitables y previsibles por parte de un Rahman Jr. estático y encerrado.

No obstante, el combate se estaba decantando ya antes de que en el quinto episodio Morrison conectase un duro directo de mano adelantada y una derecha que arrojaron sobre las cuerdas a Rahman Jr., que se dobló aturdido. Entonces, tras un segundo de duda, Morrison continuó su ataque con un uppercut y un directo zurdo a la vez que su tambalente rival cayó al tapiz. En la reanudación Rahman Jr. quedó sin respuesta apoyado en el ensogado y su oponente le golpeó con un brutal uppercut diestro y con un gancho zurdo que obligaron al árbitro, acertadamente, a parar el combate.

La detención arbitral fue protestada por Rahman Jr. vehementemente e incluso en la entrevista posterior pidió la revancha en base a ella. No obstante, la intervención del tercer hombre fue correcta, ya que el púgil estaba muy afectado, sin respuesta y se exponía a más poderosos puños que habrían terminado en daños innecesarios. Quizás, el árbitro podría haber esperado un segundo más, pero el combate estaba roto y Morrison iba a lograr la victoria, pareciendo las protestas de Rahman Jr. únicamente una forma de intentar reducir el golpe moral que supuso la derrota.

Es innegable que Morrison tiene muchas cosas que mejorar en su boxeo, que todavía le falta mucha experiencia de calidad y que hoy por hoy sería derrotado por los top 15 de la división del peso pesado. Con todo, en el mayor duelo de su carrera, uno en el que se medía a un invicto al que se prestaba atención, Morrison mostró su determinación y potencia para obtener una contundente victoria. Por ello, teniendo un apellido ilustre y no sobrándole al actual boxeo estadounidense los pesos pesados carismáticos o con proyección, parece que Morrison ha impulsado de forma importante su trayectoria con este éxito, al que le sucederán buenas oportunidades en las que, eso sí, necesitará estar a la altura en cuanto a sus muy necesarias evoluciones técnicas.


James McKenzie Morrison tras su victoria ante Hasim Rahman Jr.

James McKenzie Morrison, son of heavyweight champion Tommy Morrison, defeated Hasim Rahman Jr. by TKO

Daniel Pi
@BastionBoxing

Virgin Hotels, Las Vegas, United States. Heavyweight.

It seemed that before the fight started, Mike Tyson, who was in the arena as a spectator, pointed to James McKenzie Morrison 20(18KO)-0-2 and laughed at him. However, when Morrison, son of former world heavyweight champion Tommy Morrison, won by TKO in the fifth round over Hasim Rahman Jr. 12(6KO)-1(1), son of world heavyweight champion Hasim Rahman, Tyson was as serious as he was after his six losses.

Facing Morrison’s aggressive charges, initially the southpaw Rahman Jr. was able to use precise jabs and some straight lefts to land good hands against his opponent, who was not blocking well. Little by little, however, Morrison unleashed dangerous power punches in left hook or right hand that shook his opponent. Rahman Jr.’s chin isn’t bad, as he received crisp shots that could have knocked down a lot of other fighters, but his early mobility soon diminished and he was taking more blows with his back to the ropes.

An imprecise control of the distance and a timing as unpolished as his technique prevented Morrison from getting more out of the situation, and he even received avoidable and predictable straight punches from a static and cornered Rahman Jr.

However, the fight was already swinging to Morrison side before, in the fifth round, he landed a hard jab and a right hand that sent Rahman Jr. to the ropes, crouching dazed. Then, after a second of hesitation, Morrison continued his attack with an uppercut and a straight left hand as his wobbly opponent fell to the mat. In the restart Rahman Jr. leaned on the ropes without answer and his rival hit him with a brutal right uppercut and a left hook that forced the referee, correctly, to stop the fight.

The stoppage was protested by Rahman Jr. vehemently and in the post-fight interview he even asked for a rematch based on it. However, the intervention of the third man was correct, since the fighter was clearly hurt, without reply and exposed to more powerful punches that would have ended in unnecessary damage. Perhaps the referee could have waited one more second, but the fight was broken and Morrison was going to get the victory, so Rahman Jr.’s protests seemed just a way of trying to reduce the psychological blow of this defeat.

It is undeniable that Morrison has many things to improve in his boxing, that he still lacks a lot of quality experience and that today he would be defeated by the top 15 of the heavyweight division. Still, in the biggest match of his career, one in which he was facing an undefeated who was receiving attention, Morrison showed his determination and power to earn a resounding victory. For this reason, having a famous surname, and taking into account that current American boxing don’t have plenty of heavyweights charismatic or with projection, it seems that Morrison has significantly boosted his career with this success, which will be followed by good opportunities in which, however, he will need to be up to the challenge with a much-needed technical evolution.