Murodjon Akhmadaliev posa con sus cinturones defendidos ante José Velásquez

El campeón unificado WBA-IBF Akhmadaliev retuvo sus cinturones ante valiente Velásquez y apunta a pugna por la corona indiscutida

Daniel Pi
@BastionBoxeo

SNHU Arena, Manchester, Estados Unidos. Campeonato mundial WBA-IBF del peso supergallo. Segunda defensa de sus títulos unificados del monarca Akhmadaliev.

Con la sustitución de su aspirante obligatorio Ronny Ríos pocos días antes del combate, el campeón mundial unificado WBA-IBF del peso supergallo, el uzbeko Murodjon “MJ” Akhmadaliev 10(7KO)-0, perdió el hueco coestelar en la cartelera del Andrade-Quigley, si bien su encuentro contra el bravo remplazo chileno José “Pancora” Velásquez 29(19KO)-7-2 al menos le dio doce útiles rounds con los que terminó con siete meses de inactividad. Tras el enfrentamiento, Akhmadaliev se hizo con una victoria unánime con justas cartulinas de triple 119-109.

Dio la sensación de que Akhmadaliev quiso buscar un desenlace temprano, pero sus embestidas iniciales, pese a encerrar a Velásquez, no le sirvieron para generar daños ni mucho menos cruciales. Con todo, sus variaciones de cruzados y ganchos arriba y abajo y sus cortos rectos le dieron los asaltos muy claramente ante un aspirante que resistió bien y que repetidamente trató de tomar la iniciativa pero que no logró impactar manos contundentes con frecuencia. De hecho, cuando el chileno empezó a pasar al ataque de forma más sostenida Akhamadaliev mostró su capacidad técnica con buenas esquivas dinámicas que le posicionaron para contraofensivas y que hicieron errar a su contrincante.

A Velásquez no le faltaba ni tenacidad ni voluntad, terminando por quedarse con la iniciativa, presionando y llegando esporádicamente con tensos hooks y algunos rectos, pero, aunque hizo un duelo con un grado de exigencia, el jab de “MJ”, sus uno-dos, su juego de piernas y sus potentes series de curvos decantaron los episodios de forma recurrente hasta dar forma a una diferencia insalvable en las puntuaciones.

Pese a ello, y aunque la mezcla de eficacia defensiva y explosividad ofensiva del uzbeko podrían resultar desmoralizantes, Velásquez se mantuvo firme en su empeño, avanzando, resistiendo, tratando de bloquear y buscando las ocasiones para impactar con fiereza sus curvos. En ciertos momentos, como en el séptimo round, el retador impactó buenos hooks abajo, forzando incluso puntuales clinches del monarca. Aun así, y si bien debe ser alabada la formidable actitud de Velásquez, que pese a ser un sustituto tuvo una voluntad muy superior a la que han mostrado boxeadores apoyados masivamente por los grandes medios, Akhmadaliev no perdió su superioridad ni vio seriamente amenazado su control táctico, imponiendo hasta el final sus entradas y salidas, sus precisos y variados contragolpes y sus oportunos reposicionamientos.

Dado que muchos equivocadamente, y pasando por alto su importante victoria ante el prospecto Melvin López, consideraban a Velásquez un boxeador de nivel bajo, no es poca la impresión que ha causado en ellos el aspirante con su formidable empeño ante el monarca unificado Akhmadaliev, siendo de esperar que en adelante le lleguen nuevas buenas oportunidades.

Respecto al monarca, como no ha podido cumplir con su puesta en juego obligatoria WBA por un positivo en PCR de Ronny Ríos es de esperar que a esa defensa se le busque próximamente un nuevo lugar en el calendario. De todos modos, no se debe pasar por alto que la semana que viene Brandon Figueroa y Stephen Fulton unificarán los otros dos títulos de la categoría (el WBC y el WBO) y que Akhmadaliev quiere enfrentarse al vencedor, por lo que surgirán inevitablemente también negociaciones para una pugna por la corona indiscutida del peso supergallo, combate que debería tener preferencia respecto a cualquier compromiso obligatorio.

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