Triunfos de González, Panin, Ibeh y Yanong en el respaldo del Moloney-Báez

Daniel Pi
@BastionBoxeo

MGM Grand, Las Vegas, Estados Unidos.

La cartelera de Top Rank del pasado jueves tuvo, además del Moloney-Báez y del Nova-Sparrow, otros cuatro combates más, siendo el de mayor número de asaltos el que disputaron en el peso pluma el puertorriqueño Orlando González-Ruiz 15(10KO)-0 y el ecuatoriano Luis Porozo 15(8KO)-3(1), vencido por decisión unánime (77-73 doble y 76-74) por el primero, que se anotó dos knockdowns.

La pelea no ofreció variaciones tácticas y González-Ruiz portó la iniciativa y sostuvo una mayor frecuencia de ataque ante un Porozo que se desplazaba por el ring y que intentaba contragolpear. No obstante, el eficaz uso del directo de izquierda y el gancho diestro del zurdo González-Ruiz tuvo un papel crucial al ser estos los golpes más claros y contundentes de los asaltos, logrando con dos izquierdazos tumbar a su adversario en el segundo round. Posteriormente, González-Ruiz no forzó la detención, sino que siguió imponiéndose con los mismos puños a un Porozo que eventualmente llegaba con combinaciones de curvos mucho menos nítidas. Por si fuera poco el control de las acciones hasta entonces de González, éste derribó de nuevo a su rival en el séptimo asalto con un gancho diestro arriba enlazado con hook zurdo al cuerpo, sentenciando una victoria que, no obstante, se debe señalar que quedó un tanto deslucida por los repetidos golpes bajos que propinó.

Más contendido fue el choque pactado en el peso superwélter entre el bielorruso-estadoundiense Vlad Panin 8(4KO)-1 y el estadounidense Benjamin Whitaker 13(3KO)-4(1), combate en el que el primero se hizo con una ajustada victoria mayoritaria (58-56 doble y 57-57). Con una importante ventaja en altura y envergadura, Panin pudo marcar la diferencia con sus directos ante un Whitaker dinámico y ordenado pero insuficientemente agresivo. Cuando Whitaker detenía su desplazamiento y arremetía con sus curvos, sus resultados solían ser buenos, pero permaneciendo demasiado expectante permitió que Panin fuese anotando más manos y, consecuentemente, consiguiese decantar a los jueces. Así, aunque Panin venció, mostró brechas defensivas evidentes en las que tiene que trabajar mucho.

Tampoco dejó un resultado unánime el combate entre el filipino Reymond Yanong 11(9KO)-5(3)-1 y el estadounidense Clay Burns 9(4KO)-8-2, pugna en la que el Yanong venció por decisión dividida (59-55, 58-56 y 56-58). Por lo general, quien presionaba en este encuentro era quien conseguía impactar las mejores manos, de modo que, oscilando la iniciativa repetidas veces, los asaltos se hicieron igualados y un tanto difíciles de leer. Burns ofreció mejor respuesta de lo que muchos esperaban con sus aguerridas embestidas con combinaciones, pero Yanong repartió mejor su trabajo durante los rounds y su ejecución de los golpes fue superior, por lo que, siendo además algo más insistente en sus ofensivas, su victoria resultó razonable en esta pugna contendida.

Finalmente, se puede mencionar el combate del peso pesado entre el nigeriano-estadounidense Kingsley Ibeh 4(4KO)-1 y el estadounidense Waldo Cortés 5(2KO)-3(2), otra más de las malas peleas del peso máximo que Top Rank está ofreciendo en estas veladas. Ibeh y Cortés fueron imprecisos, irresolutivos y toscos, pareciendo en varios momentos que la amenaza de un golpe decisivo les amedrentaba más de lo que les motivaba lograr impactarlo. Tras minutos de falta de eficacia más allá de salteados golpes curvos abiertos, Ibeh atacó con algo de decisión en el cuarto round, golpeando entre agarres a Cortés con uppercuts de corto recorrido antes de derribarlo con hooks. El púgil se alzó pero no mostró deseos de querer seguir combatiendo, llegándose al KOT.

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