Terence Crawford – John Molina Jr. (10/12/2016)

CenturyLink Center, Omaha, Estados Unidos.

Primera defensa de los cinturones unificados WBC y WBO superligero del campeón Crawford, aunque los títulos no están en juego para Molina por incumplir el límite de peso.


Tras haber vencido claramente a un Provodnikov que ofreció una de las peores actuaciones de toda su carrera, con falta de su habitual tenacidad y empuje, Molina adquirió el prestigio suficiente para ser anunciado como un buen rival para Crawford, aunque con esta elección lo único que pretendía Top Rank era asegurarse que su púgil ensanchaba su record con escaso riesgo. Y es que, como era evidente desde antes del combate para cualquier analista objetivo, el dinamismo del campeón iba a ser demasiado para un Molina que padece sobre manera ante este tipo de boxeo. La pelea fue bastante monótona y aunque los destellos de calidad de Crawford y la valentía de Molina permitieron mantener el interés durante los ocho asaltos que duró el choque, resultaba inevitable pensar que, aunque a un ritmo enteramente superior, el espectador estaba viendo repetida una más de las peleas recientes de «Bud» en su versión elusiva y oportunista.

Con el tañido inicial Molina avanzaría con intensidad y lanzaría su gancho diestro al rostro, haciendo que Crawford cambiase a guardia zurda y permaneciese de esta manera durante toda la pelea. Dado que el monarca es mucho más veloz tanto de piernas como de manos, no tenía problemas para, a la vez que se desplazaba, conectar su jab, su derecha, su 2-1 o ganchos de izquierda con gran claridad. La presión de Molina en ocasiones era muy fuerte, pero sus pasos desequilibrados y su avance precipitado, de modo que surgió como una víctima propiciatoria para el lucimiento de su rival, que tras conectar, por ejemplo, el uppercut diestro, saldría por la diagonal. Contando con más rapidez y mejor posicionamiento y desplazamiento, Crawford impactaba contragolpes con mucha facilidad o realizaba entradas y salidas sin peligro.


Sólo en el tercer asalto, Molina, que combatió con muchísima mayor valentía que otros rivales de Crawford, sorprendería al titular con un gancho diestro de notable potencia. Igualmente, al instante contestaría el local con combinaciones de directo zurdo-hook diestro, con el 1-2 o con el uppercut-hook, golpes con los que evitaba que el aspirante se acercarse. En el caso de que Molina terminase por acortar la distancia, las entradas en clinch de Crawford detenían las acciones y el peligro. Desde el cuarto asalto el visitante disminuiría la presión, por lo que el trabajo del titular se haría más sencillo, teniendo sólo que usar el directo aislado y el jab para imponerse con claridad. Molina, frustrado, sólo conectaría golpes antirreglamentarios cuando ambos estaban agarrados, y era evidente que el desgaste terminaría pasándole factura.


En el sexto round, con Molina sobreexpuesto a las contras y pegando al aire por las esquivas de su contrincante, Crawford movería al retador con directos, aunque mantendría su táctica ya un tanto tediosa de desplazarse y jabear. Tras algunas nuevas combinaciones en el séptimo asalto, finalmente en el octavo episodio, después de un directo y un cruzado duro, el campeón conectaría un par de golpes al torso de gran potencia que llevaron contra una esquina a Molina y que, tras unos hooks diestros enlazados arriba y abajo, terminarían por tirarlo a la lona a la vez que el árbitro detenía el combate. Cumpliendo con los pronósticos, Terence «Bud» Crawford 30(21KO)-0 lograba realizar una exitosa defensa que es innegablemente meritoria, pero que es conseguida nuevamente ante un rival demasiado sencillo y buscado a medida para su éxito. Porque, aunque algunos creyeron la propaganda de Top Rank y consideraron a Molina 29(23KO)-7(3) como una gran amenaza, ¿Cómo iba un púgil totalmente desarbolado por Adrien Broner lograr la victoria ante Crawford? Del mismo modo es justo preguntarse, aunque Top Rank afirma que tiene problemas para encontrar un rival a su altura que acepte combatir, ¿Cómo iban a poder ganar al campeón Dulorme, Jean o Lundy? Quizás Postol fuese la excepción a esta tónica, pero cuando lo seleccionaron sabían perfectamente que era demasiado rígido para generar dificultades a alguien tan rápido. 


En cualquier caso, ahora que a Crawford se le está incluyendo en la parte más alta del top libra por libra no se puede evitar pensar que, si bien tiene habilidades más que de sobras para serlo, con su ascenso se está vendiendo humo en gran parte, ya que, exceptuando a un Gamboa de pésima defensa, sólo se ha enfrentado a un púgil de la élite mundial. Por ello resulta necesario que su promotora y su equipo le lleven ya al fin a un combate ante un rival insigne y ante una figura destacada para que demuestre su potencial, justifique su condición de estrella y evite empezar a perder prestigio. Así, ha surgido el nombre de Broner como posible retador, oponente interesante y que podría ser el más difícil de su carrera hasta la fecha, aunque ahora mismo, en realidad, siendo su vida una montaña de problemas, no parece que objetivamente sea otra cosa que una víctima propiciatoria más pero con mayor nombre.

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