Josh Taylor – Miguel Vázquez (11/11/2017)

Royal Highland Centre, Edimburgo, Reino Unido.

En juego el título WBC Plata del peso superligero.


Después de su formidable actuación ante Ohara Davies, Taylor ya puede otear en el horizonte el campeonato mundial, por lo que necesitaba tanto una victoria trascendental para recibir el impulso definitivo para situarse a su alcance como conseguir rounds de calidad que le preparen. Así se midió al excampeón Vázquez que, a pesar de contar con un estilo combativo realmente heterodoxo y poseer la capacidad para embarrar los encuentros, por su rareza y su grado de exigencia resultaría enormemente útil para que Taylor pasase asaltos complicados, adquiriese bagaje y demostrase su capacidad de adaptación y evolución, test que superó de forma espléndida.

Inicialmente el choque se presentó complicado para el británico, ya que las desordenadas ofensivas de Vázquez le propinaron, más que algunas combinaciones de curvos, varios cabezazos, uno de los cuales, en el segundo round, se tradujo en un serio corte en el párpado izquierdo de Taylor. De todos modos, aunque con todo esto, y su largo jab, Vázquez ofreció un planteamiento difícil, Taylor no perdió la compostura, esperando los ataques de su rival para contragolpearlo con ganchos al torso potentísimos que ya en el tercer asalto parecieron dañar a su rival. Posteriormente, el local enlazaría el trabajo al cuerpo con ganchos al rostro, golpes de poder que, por su pegada, empezaron a permitirle ganar cada vez más terreno. 


Así, y tras un cuarto round en el que insistió en el boxeo en corta con buenos resultados, en el quinto episodio Taylor dejaría algo tocado a su oponente con los curvos a la sección media. A pesar de los crecientes apuros que el mexicano estaba padeciendo, siguió respondiendo y atacando, desplazándose o agarrándose, por lo que cualquier descuido podía hacer que Taylor viese desdibujado su boxeo. Pero esto no sucedió, sino que continuó con su metódico golpeo e incluso realizó un ajuste clave en el octavo episodio, cuando se mantuvo algo más alejado y desde la distancia media pudo conectar su directo.


Finalmente, en el noveno round “The Tartan Tornado” surgió con furia y, aprovechando el castigo que había ido acumulando, lanzó una temible ofensiva con directos, uppercuts y ganchos arriba y abajo, desarbolando a su adversario e impactando un último curvo al cuerpo que lanzó de rodillas a Vázquez 39(15KO)-6(1), que no pudo responder a la cuenta. Por ello, Josh Taylor 11(10KO)-0 lograba la victoria por KO, la primera antes del límite que Vázquez sufría en toda su carrera, algo que dice mucho del boxeo del vencedor más allá de los aspectos numéricos. Y es que, ante un púgil que nunca ofrece una pelea sencilla y que siempre genera graves problemas tácticos, Taylor fue solidísimo, no dejándose llevar a la maraña de agarres y respondiendo sistemáticamente con hooks al torso que fueron mermando a su rival y abriendo espacios para que pudiese contragolpear con potentes golpes a la cabeza. De ese modo consiguió un triunfo muy meritorio que pone de manifiesto que está listo para los mayores retos en la división. 


Ciertamente, algunos pensarán que Vázquez, más allá de las dificultades que presenta, no está al nivel de la élite y que este triunfo no le garantiza a Taylor poder superar a los mayores exponentes de la categoría. Pero si éste, que ya ha demostrado saber boxear a la perfección contra boxeadores ortodoxos, consiguió resolver con tanta destreza los problemas presentados por el extraño estilo de Vázquez, parece más que probable que pueda aplicar su inteligencia combativa y su pegada para superar a casi la totalidad de la cumbre de la división del peso superligero. Aun así, todavía tendrá tiempo para seguir evolucionando, ya que el calendario del WBC parece exigirlo con la disputa del mundial vacante entre José Carlos Ramírez y Amir Imam y la pelea por título interino entre Viktor Postol y Regis Prograis.

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