Jarrell Miller – Gerald Washington y Katie Taylor – Jasmine Clarkson (29/7/2017)

Barclays Center, Nueva York, Estados Unidos. Peso Pesado.


Después de una trayectoria bastante sencilla y desmedidas afirmaciones chulescas, Miller necesitaba, por su propio bien, una pelea de verdadero nivel que le demostrase cuál era su propio potencial, sus puntos débiles y fuertes y qué puede encontrarse en adelante, objetivos que ante un exretador mundial como Washington se cumplieron perfectamente.

Washington, una vez más, en lugar de intentar imponer su jab en el centro del ring, caminó por el cuadrilátero cercano a las cuerdas, en este caso buscando repetidos ganchos al cuerpo para explotar el bajo estado de forma de Miller, al que también alcanzó, cuando intentaba entrar en la distancia corta, con uppercuts enlazados con gancho. Por su parte, Miller avanzaba frontal y bien cerrado buscando anotar sus potentes golpes curvos, por lo que se exponía claramente a los contragolpes pero, con algo de insistencia, lograba acortar los espacios, encerrar en el ensogado a Washington y lanzar contra él series tan imprecisas como peligrosas. 


A pesar de que su acierto no era demasiado elevado y su defensa no era efectiva, Miller desde el segundo asalto llevó de forma definitiva la pelea a la distancia corta, de modo que sus insistentes ganchos empezaron a dejar su efecto en Washington, que pronto empezó a acusar desgaste. De todos modos, Miller también vio frenado su ritmo combativo por el cansancio, quedando por momentos apoyado en su oponente con la boca abierta y manoteando sin potencia. Sea como sea, con eventuales cruzados zurdos muy fuertes, directos cortos y algunos curvos en variadas trayectorias, Miller fue anotándose asalto tras asalto a la vez que Washington se mostraba una vez más incapaz de imponer su distancia ni explotar al contraataque los errores de su adversario.


Esto cambió, al fin, en el sexto round, en el cual Washington realizó una contraofensiva con curvos abiertos que dejó tocado a Miller y le obligó a retroceder. En cualquier caso, en lugar de que esto supusiese un cambio de tendencia decisivo a favor del “Gallo Negro”, en realidad terminó siendo un punto de inflexión a favor de Miller, puesto que Washington, cansado por el esfuerzo realizado, quedó expuesto de nuevo a las ofensivas de su rival, que terminó el round encerrándolo contras las cuerdas y golpeándolo sin recibir respuesta.


Así, finalmente, después de un mal séptimo asalto y un octavo round en el que a duras penas podía mantener los brazos arriba, la esquina de Washington 18(12KO)-2(2)-1 decidió abandonar, consiguiendo con ello Jarrell Miller 19(17KO)-0-1 la mayor victoria de su carrera aunque no de la mejor de las maneras. Y es que, como él mismo señaló, su actuación no fue lo suficientemente buena como para estar completamente satisfecho. Miller achacó sus problemas a los 11 meses de inactividad con los que llegó a este combate, aspecto que sin duda pudo tener mucho que ver con su moderado rendimiento, pero que no debe desviarnos del verdadero motivo, que no es otro que, otra vez, se subió al ring con un claro sobrepeso. Imaginemos que sus 135 kg o casi 300 libras fuesen todo músculo, en ese caso, igualmente, su desgaste energético sería enorme y su físico no sería el idóneo para aguantar 12 rounds de boxeo. Pero además, a nadie pasa por alto que Miller no es precisamente todo músculo y podría estar en mucho mejor estado de forma, cosa que deberá solventar de cara a sus próximos compromisos. Y es que, estando 7º en tres organismos y habiendo ganado a un peso pesado estadounidense destacado como Washington, es de esperar que Miller pueda acceder ahora a la antesala de un mundial. 


Ciertamente, Miller va a tener que trabajar muchos aspectos y no sólo físicos, sino también en su boxeo y en su actitud, ya que no puede esperar que embestir a su rival sin las adecuadas prevenciones le sirva para coronarse campeón. Pero parece evidente que esta pelea ante Washington habrá servido muchísimo para su evolución, siendo el mejor de los síntomas que después del combate sus palabras fueron mucho menos fanfarronas que otras ocasiones, pareciendo que ahora por primera vez es plenamente consciente que necesita una evolución crucial de cara a su próximo encuentro, en el cual, de todos modos, su enorme agresividad y potencia de golpeo le dan una oportunidad de victoria.

Taylor arrolló a Clarkson

Respecto al debut estadounidense de Katie Taylor 6(4KO)-0, que precedió al encuentro entre Miller y Washington, la irlandesa no tuvo problema alguno para dominar totalmente a su modesta rival, la local Jasmine Clarkson 4(0KO)-9(1). Hay que decir que Clarkson, aunque tiene un mal récord, fue la única boxeadora de más de una decena de púgiles consultadas, que decidió aceptar combatir contra la temible oro olímpica. Así, si bien el combate no estaba nada emparejado, Taylor se tuvo que conformar con una boxeadora voluntariosa y que, pese a sus limitaciones, tiene más valor que muchas púgiles pertenecientes a la cumbre.

Desde el tañido inicial, Taylor salió lista a brillar y a no dejar dudas, por lo que, como siempre muy agresiva, se lanzó sobre su rival con combinaciones de directo-gancho zurdo y hooks enlazados que llevaron a las cuerdas a Clarkson y pusieron de manifiesto en todo momento su superioridad. Con su oponente arrinconada en las cuerdas prolongadamente y no viéndose Taylor nada incomodada por las esporádicas ofensivas de Clarkson, la visitante empezó a desbordar seriamente en el segundo asalto, volcandánose con series de directos que parecían presagiar la conclusión en pocos minutos.


Aun así, la tenaz Clarkson intentó seguir en el combate y parecía encajar los golpes a la cabeza de forma mucho mejor que otras anteriores adversarias de Taylor, de modo que ésta, tan astuta como precisa y hábil, empezó a trabajar al torso para romper el encuentro. Con ganchos zurdos repetidos fugazmente abajo y arriba, uppercuts diestros combinados con hooks de izquierda y ganchos diestros encadenados con ganchos de mano adelantada, Taylor desgastó rápidamente a Clarkson, que a punto estuvo de ceder por una potente derecha al hígado. Finalmente, la local resistió el castigo hasta el descanso entre el tercer y el cuarto round, pero su entrenador, de forma totalmente acertada, decidió que su púgil abandonase.


La impresión que dejó Taylor en su debut en Estados Unidos fue inmejorable, dejando un boxeo tan sumamente sólido y efectivo como espectacular, en el que puso de manifiesto tanto su efectividad ofensiva como defensiva, no debiendo eclipsar sus poderosísimas series a sus magníficas esquivas de cabeza y cintura y a sus ágiles y astutos pasos atrás entre combinaciones para evitar los contragolpes. Por ello, resulta evidente que cuando acceda al campeonato WBA del peso ligero, cinturón que ahora mismo se encuentra vacante, la victoria de Taylor será absoluta. Y es que no parece alocado afirmar que en el futuro inmediato la irlandesa puede ser no sólo la número 1 de la división sino la máxima aspirante al número 1 de todos los pesos.

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