Harlem Eubank – Aboubeker Bechelaghem (4/11/2017)

Casino de Montecarlo, Mónaco. Peso Wélter.


Siempre hay que tener mucho cuidado con los juicios que se realizan sobre los boxeadores que inician su carrera profesional, por mucha o poca proyección que estos tengan. De todos modos, cuando un púgil en progresión tiene conexiones con un boxeador tan conocido y controvertido como Chris Eubank Jr. (es el caso de su primo Harlem Eubank) se ve irremediablemente arrastrado por los afectos y desafectos que éste produce, cosa que no tiene precisamente resultados favorables en esta ocasión. Así, desde su debut Harlem Eubank ha sido el objetivo de duras críticas que, sin duda, tras su último combate se verán aumentadas.


Siendo objetivo, resulta imposible calificar la tercera pelea de Harlem Eubank como buena, puesto que fue derribado, hostigado, alcanzado con fuertes golpes de poder y no mereció la victoria, aunque el árbitro casualmente no realizó cuenta en su caída y dos de los jueces le dieron un triunfo dividido polémico. Es totalmente cierto que contando sólo con dos peleas de bagaje y midiéndose a un oponente con 22 combates y 137 rounds, no dejó de resultar meritorio que pudiese plantar cara, y es también cierto que está en las primeras etapas de su trayectoria, pero su actuación no estuvo a la altura del reto.


Combatiendo en un escenario tan espectacular como el Casino de Montecarlo y en una importante velada, Bechelaghem no desaprovechó la oportunidad que tenía ante un boxeador inexperto, por lo que le presionó con mucha voluntad aunque bastante desorden, de modo que fue alcanzado por los contragolpes en directo de Eubank pero anotó claros golpes en hook y recto. Además, en el primer asalto una derecha directa impactó contra Eubank, que estaba mal posicionado de piernas, y lo derribó, siendo evidente el knockdown para todo el mundo menos para el árbitro. Si se hubiese contado esta caída, estando el combate pactado a cuatro asaltos, la victoria de Bechelaghem hubiese sido prácticamente un hecho, pero así se dio un margen para que Eubank remontase este mal inicio, algo que no sucedió.


A pesar de que se mantuvo elevadamente dinámico y anotó algunos golpes claros en hook, Eubank no pudo evitar ser encerrado contra las cuerdas y alcanzado repetidamente por el continuado trabajo de Bechelaghem, que llegaba con ganchos combinados arriba y abajo en superior número y con clarísimos directos, además de con un jab que encontraba facilidades por las manos bajas que portaba su oponente, excesivamente confiado en una pelea que estaba cuesta arriba para él. En ocasiones Eubank dejó buenas esquivas y sus puños eran más contundentes, pero la cadencia de golpeo de su rival compensaba plenamente sus destellos de calidad. Finalmente, en un cuarto asalto en el que Eubank estaba visiblemente cansado y tenía la boca abierta, Bechelaghem pareció certificar su victoria con nuevos directos y curvos que superaron el gancho zurdo a la contra de su rival.


Con todo, en ayuda de Harlem Eubank 3(1KO)-0 salieron dos de los jueces, que dando tarjetas de 39-37 y 39-38 (la restante fue 37-39 a favor de Bechelaghem) le otorgaron la victoria por decisión dividida, puesto que todavía hoy parece que sigue sin entenderse que tener cero derrotas no significa absolutamente nada, y que boxeadores invictos sin la adecuada preparación y sobreprotegidos se pueden estrellar contra rivales con diez derrotas pero sumadas ante adversarios de enorme dureza. Igualmente, las promotoras siguen considerado, en gran parte por la propia actitud de los aficionados y los expertos, que no se promociona igual un púgil con récord sin tropiezos que uno con, por lo que se sacaron de la chistera este veredicto injusto para evitar “manchar” la trayectoria de Eubank. 


En cualquier caso, y si bien no es conveniente ser excesivamente duro, Eubank necesita mejorarlo todo de su boxeo, ya que su defensa fue un coladero, algo a lo que contribuyó su absurda insistencia en llevar las manos bajas, intentando con ello parecer más brillante técnicamente de lo que realmente es, mientras que al ataque le faltó claramente ritmo de combate, capacidad de respuesta y destreza para enlazar manos, ya que por mera frecuencia y actitud cualquier púgil tenaz podría superarle. Finalmente, lo que deben olvidar su equipo, su promotora y todos los que como espectadores ven su carrera, es su apellido, dado que una sobrevaloración en las expectativas por ser primo y sobrino de quien es no tiene ningún sentido, ya que todo lo que tenga que deparar su trayectoria para bueno o para malo llegará por lo que puedan ofrecer sus guantes, pareciendo actualmente que como no evolucione mucho y rápido, tendrá problemas incluso en el ámbito inglés y de manera inmediata.

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