Eduardo Hernández – Raúl Horacio Centeno (2/9/2017)

Centro de Espectáculos de la Feria de León, León, México.

En juego el título WBC juvenil del peso superpluma.


Teniendo en cuenta la duración de la pugna y pudiéndose recurrir al vídeo oficial de la contienda, quizás las palabras están de más, pero vale la pena destacar varios aspectos de esta pelea. Desde que debutara como profesional en 2012, a los 14 años, Hernández ha seguido un camino ascendente que le ha llevado a ser una de las mayores promesas (o quizás la mayor) a nivel mundial en el peso superpluma, división en la que ha escalado hasta el top 10 WBC a sus 19 años a base de constantes knockouts, habiendo sido resueltas antes del límite sus 17 últimas subidas a un ring, nunca pasando del cuarto round y estableciendo su porcentaje de triunfos sin escuchar el veredicto en un 83%.


Exceptuando su victoria ante Víctor Terrazas, excampeón mundial que, eso si, llegó a su pugna con muy poco rodaje después de una larguísima inactividad, su combate ante el argentino Centeno fue su mayor prueba. Y es que el visitante es un extop 15 que nunca había sido derrotado antes del límite y que había demostrado ser muy competente ante rivales como Pablo Barboza, Carlos Ruiz o Vicente Rodríguez. Aun así, y si bien ofreció cierta resistencia, nada sirvió al final para parar la grandísima pegada del mexicano.


En un inicio, Hernández se quitó muy bien el jab de su rival casi sin realizar esfuerzo, realizando pequeños pasos atrás con enorme calma para evitar éste y otros puños lanzados con más voluntad que acierto por parte de Centeno. De todos modos, al comienzo, el local tampoco acertó demasiados golpes, lanzando desde muy lejos un uppercut sin efecto y algunos ganchos de mano adelantada que le dejaban expuesto a los buenos contragolpes de Centeno.


En cualquier caso, al final del segundo round, Hernández ya mostró su peligro con unas combinaciones uppercut-gancho. Finalmente, en el tercer asalto, y aunque Centeno se mostraba sólido, no cometía errores graves y estaba aguantando la presión, un cruzado diestro le estalló en el mentón y le arrojó a la lona, recibiendo una cuenta a la que no pudo responder. Así, Hernández 24(20KO)-0-3 lograba una de las victorias más meritorias de su carrera y seguramente podrá alzarse a una pelea ante Cristian Mijares (5º WBC al que podría batir fácilmente por la decisiva perdida de rendimiento que está experimentando) que le llevará hasta la cúspide del ranking y le situará al alcance de una eliminatoria final, si es que ese posible duelo ante el “Diamante” no consigue esa consideración. 


Sea como sea, lo más importante y lo que hay que destacar más de entre todas las cualidades de Hernández es que, sin ser un boxeador tosco ni mucho menos, su pegada es simplemente brutal, quizás la mayor que posee ningún boxeador ranqueado desde la división mínima hasta el peso superligero. Y es que «El Niño Artillero» es un verdadero noqueador de una sola mano, que no se apoya en su velocidad o precisión para demoler a sus rivales, sino en una potencia de golpeo pura y sin artificios que es realmente difícil de resistir. Eso no quiere decir que ante un boxeador como Lomachenko o Berchelt pueda encontrarse fuera de distancia y termine por desgastarse entre esfuerzos baldíos, pero no hay ni un sólo boxeador que pueda no contar sobre sus espaldas un enorme riesgo de ser fulminado por sus fortísimos puños. De hecho, en el top 15 WBC actual no hay ni un sólo púgil que parezca capaz de resistir su pegada combinada con sus recursos, por lo que, aunque todavía no se ha medido a un rival de la máxima dureza, Hernández debe de ser el nombre a tener más en cuenta en el peso superpluma actual y futuro más allá de la extensa élite consolidada.

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