Eduard Troyanovsky – Julius Indongo (3/12/2016)

Megasport Arena, Moscú, Rusia.

Campeonato mundial IBF del peso superligero. Defensa voluntaria y tercera puesta en juego de su cinturón del monarca Troyanovsky.


Aunque Saunders en esta jornada estuvo a punto de ser batido por Akavov y de sufrir una de las grandes sorpresas del año, finalmente logró salvarse, no como Eduard Troyanovsky, que no tuvo margen de maniobra para evitar una derrota rapidísima e inesperada totalmente, que puede ser considerada como una de las más imprevistas de la temporada. Y es que, encadenando 15 victorias por knockout (todos sus combates desde 2012), logrando todos sus triunfos antes del límite menos uno desde su cuarta pelea y habiendo dejado demoledoras actuaciones que le hacían surgir como un posible oponente de Terence Crawford en una unificación, Troyanovsky sería batido en sólo 40 segundos por un boxeador que, sinceramente, por logros ni siquiera merecía estar en el top 15 mundial, menos aún en una categoría tan contendida.

El combate en si, como se puede ver por su duración, no tuvo historia ninguna. Tras un breve tanteo y algunas pruebas sin demasiada importancia, Indongo realizaría una ofensiva al torso de su rival, que sería contestada por un jab de Troyanovsky mientras su oponente trataba de recuperar su posición. En respuesta a este golpe del ruso, Indongo conectaría un perfecto cruzado zurdo al mentón que alcanzó con la mano derecha baja a Troyanovsky, que caería aparatosamente a la lona. Quizás el árbitro se precipitó al detener el combate sin ni siquiera iniciar la cuenta, pero el triunfo fue tan contundente e incuestionable como sorprendente: un boxeador que nunca había salido de Namibia para combatir, que estaba descartada su victoria en las apuestas, que era un simple rodaje para un gran campeón y temible noqueador imbatido, lograba en unos instantes coronarse monarca IBF superligero, ranking en el que se incluyó su nombre expresamente en la última actualización (y como 15º) para hacer válido el mundial.


Es justo decir que el velocísimo desenlace tuvo mucho de casual, pero esto nos recuerda una vez más que en el boxeo, no como en otros deportes, se puede ganar en cualquier momento desde el segundo uno hasta que se cumpla el minuto tres del doceavo asalto y que cualquier boxeador, por fácil que pueda resultar a simple vista o por su record, puede derrotar a un gran rival sólo con una precisa mano. Los comentaristas rusos y los analistas a pie de ring recurrieron a la expresión Lucky Punch (golpe de suerte), pero no es exactamente así. Es innegable que Indongo tuvo muchísima fortuna porque, en un simple cruce de golpes, como tantos hay en un combate, conectó un contragolpe enormemente preciso y bien ejecutado cuando Troyanovsky portaba su mano derecha un tanto baja de más y no cubría, con su guardia, el mentón. Pero Indongo estaba fresco al igual que su oponente y, a pesar de ser algo azaroso el incidente, no es propiamente un lucky punch, expresión que suele utilizarse cuando un boxeador abrumado durante muchos asaltos saca una mano salvadora cuando todo estaba perdido.


El golpe que valió un mundial quizás llegase influenciado por los sucesos del pasado septiembre, porque Troyanovsky 25(22KO)-1(1), que había mostrado buen encaje hasta entonces y que sólo había visitado una vez la lona al inicio de su carrera, fue duramente estremecido por su mandatorio, el japonés Keita Obara, en su anterior combate, aunque el ruso finalmente logró evitar por poco el knockout y terminó demoliendo a su rival en el siguiente asalto. Puede que nunca se pueda saber si esto tuvo incidencia real en el resultado del combate ante Indongo o simplemente el golpe fue tan efectivo que hubiese noqueado igualmente al púgil en otras circunstancias, pero lo que parece seguro es que en una revancha Troyanovsky lograría ofrecer una actuación infinitamente mejor, sobre todo teniendo en cuenta que es un púgil superior, al menos sobre el papel, a Indongo, aunque no se pueden hacer comparaciones o lecturas profundas no habiéndose enfrentado el africano a un rival de nivel alto hasta entonces. 


Sea como sea, «Troya» quiere salir de dudas con un duelo de desquite, que reclama y quizás consiga si Indongo 21(11KO)-0 se muestra flexible y la poderosa promotora World Boxing le hace una gran oferta. Igualmente, si Indongo prefiriese evitar el riesgo y se decantase por una defensa voluntaria sencilla (tendrá complicado elegir un oponente del ranking que no parta como favorito y que no sea superior a él en teoría), parece inevitable que llegada la defensa mandatoria el espléndido sueño que está viviendo, ser campeón mundial cuando nadie lo esperaba, llegue a su fin, sobre todo si se enfrenta a un rocoso encajador y temible pegador con variedad de recursos como el invicto prospecto Sergey Lipinets 10(8KO)-0, campeón mundial WAKO y destacado boxeador amateur que está rindiendo como púgil profesional de una forma magnífica y cada vez mejor.

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