Danny Green – Anthony Mundine II (3/2/2017)

Adelaide Oval, Adelaida, Australia.

En juego el título de campeón de Australia del peso crucero.


¿Fue el resultado del Green-Mundine II un robo tan espantoso y atroz como afirman muchos? Lo cierto es que no, sino que (al margen de que una de las cartulinas fue muy desacertada) la inclusión en el contexto del combate de una polémica político-social-racial por parte de Mundine ha influido la visión de demasiados críticos y aficionados, que han dejado de ver el combate como lo que era, una pelea de boxeo, para usarla como excusa para sustentar sus posiciones ideológicas.

Durante el primer tercio, Green fue superior, ya que acompañó su presión con un adecuado uso del jab y del 1-2 en la distancia larga y del gancho y el directo de poco recorrido en corta. Mientras, Mundine estaba muy expectante, poco preciso y su ritmo era a todas luces insuficiente, siendo más que probable que 15 meses de inactividad y un ascenso directo del peso superwelter al semipesado le estuviesen pasando factura. En cualquier caso, la pelea no era brillante en absoluto, con numerosas entradas en clinch, golpes en la nuca, puños fuera de tiempo y otros cuando el árbitro había ordenado que ambos se separasen. De hecho, en el primer round, Mundine impactó un golpe claramente ilegal cuando el tercer hombre agarraba el brazo de Green para separar a ambos, puño que lo dejó tocado y que incluso le llevó a poner la rodilla en la lona.


Así, Mundine recibió un merecido descuento de un punto que sólo hizo que empeorar su situación en las tarjetas. De todos modos, poco a poco, cuando la pelea fue encaminándose a la mitad, las acciones se fueron emparejando relativamente, con «The Man» Mundine usando mejor el jab, tomando la iniciativa y conectando algún claro hook de mano adelantada. Igualmente, cada vez que anotaba un directo claro o un curvo potente, Green ofrecía respuesta idéntica de forma inmediata, por lo que varios asaltos resultaron algo difíciles de puntuar. Sea como sea, Mundine no tenía la suficiente cadencia de golpeo, por lo que repetidamente se veía conducido a las cuerdas y alcanzado por fuertes directos y uppercuts que, en caso de duda, decantaban a los jueces.


Finalmente, en el último tercio del combate, las acciones estuvieron claramente decantadas de lado de Mundine, que aumentó su presión notablemente a la vez que Green daba un enorme bajón en su rendimiento y sufría también el descuento de un punto por golpear en la nuca. Por ello, durante esta parte del enfrentamiento fue Green quien se vio conducido contra las cuerdas y alcanzado por claros directos y ganchos zurdos. Quizás, si Mundine hubiese sido algo más agresivo cuando su rival se mostraba más cansado, podría haber logrado un knockdown que hubiese sido trascendental en la lectura de tarjetas, pero Green supo desplazarse, aguantar y usar sus directos para evitar males mayores.


Terminados los diez rounds a los que estaba pactado el combate, los jueces dieron su veredicto, que fue un 94-94, un 96-94 a favor de Green y un 98-90 también a favor de Green. Así, Danny Green 36(28KO)-5(2) se hacía con una victoria mayoritaria que le servía para desquitarse de la derrota sufrida ante este mismo rival en 2006. Ciertamente, la cartulina de 98-90 es totalmente errónea, pero, aunque muchos han querido ver en ella un «castigo» contra Mundine 47(27KO)-8(3) por parte de las autoridades australianas por sus declaraciones polémicas, la explicación parece ser otra. En primer lugar, el juez que dio está tarjeta, Hubert Minn, no es australiano sino estadounidense. En segundo lugar, si se piensa que este veredicto es totalmente injustificable analizado detenidamente el combate, quizás la causa sea que el juez tiene 71 años y debería empezar a apuntar al retiro y no que ha habido una conspiración contra Mundine. El boxeo ya está suficientemente afectado por profundos males y acusado de muchos otros como para que encima los propios aficionados encuentren robos, corrupción y sobornos donde no los hay.


El 98-90 es una pésima puntuación y, como mínimo, el juez responsable debería ser suspendido, pero otro juez dio un acertado 94-94, acompañado por un 96-94 completamente justificable si se tiene en cuenta que ambos boxeadores dominaron una parte del combate y en el tramo central hubo varios asaltos igualados, algunos de los cuales perfectamente se le pueden otorgar a Green. En cualquier caso, parece que no habrá una tercera pelea entre ambos, ya que Mundine ha decidido poner punto y final a su carrera, al igual que Green quizás pueda hacerlo también si es que no le llega una gran oferta por parte de un top 15 WBC crucero, al que igualmente no podrá ganar por su excesiva veteranía. Así, la competencia entre ambos queda sellada y empañada por una polémica innecesaria y totalmente extradeportiva, creada por el controvertido Mundine y sustentada por muchos críticos y aficionados que son parte de un mal muy común en el deporte: querer justificar lo injustificable por razones político-ideológicas y obviando cualquier objetividad.


Para no cerrar de forma tan negativa el artículo vale la pena destacar algo. Y es que, contrapuesto al pésimo comportamiento de Mundine tras la pelea, que dejó caer lágrimas a la vez que clamaba contra su «robo», Green alabó a su oponente, reconoció lo errado de la tarjeta 98-90, rechazó la palabra venganza para su desquite y recordó al público que abandonasen las visiones radicales e ideológicas para lo que no era más que un magnífico deporte como el boxeo.

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