Billy Joe Saunders – Artur Akavov (3/12/2016)

Lagoon Leisure Centre, Paisley, Reino Unido.

Campeonato mundial WBO del peso medio. Primera defensa voluntaria del titular Saunders.


Al inicio, el combate cumplió los pronósticos, puesto que Saunders, de cualidades eminentemente superiores, no tendría que esforzarse mucho para superar a su, a priori, asequible oponente. Desplazándose por el exterior del ring, utilizando el jab y el 1-2 de forma sumamente salteada, aunque con cierta precisión, lograría imponerse en los dos primeros asaltos a un Akavov muy voluntarioso y agresivo pero muy inefectivo con sus arremetidas y combinaciones de hooks. Con todo, enseguida el enfrentamiento dio un giro de 180 grados y, de forma inesperada, el ruso se haría con el control de forma prolongada.

Dado que Saunders se estaba tomando el choque con demasiada calma y su cada vez menos frecuente jab comenzaba a golpear al aire por los rápidos movimientos de cabeza su rival y por sus desplazamientos defensivos, Akavov tuvo la oportunidad de intentar con sus ofensivas capturar los asaltos, y no la desaprovechó. Con directos de izquierda (Akavov es zurdo al igual que Saunders) y con ganchos diestros en intensas ofensivas, el aspirante alcanzaría con mucha claridad a un Saunders sorprendido y que no se mostraba ni suficientemente veloz ni tan astuto como en otras ocasiones. Quizás, en un primer momento pareció lógico que el británico cediese algún asalto ante el empeño y trabajo de su contrincante, pero la tendencia se mantendría durante cuatro asaltos, cuestionando incluso su posibilidad de victoria.


Saunders intentaba usar sus directos, aunque con escasísima frecuencia, pero fallaba muchísimos puños y su jab era muy poco útil, mientras que Akavov, a pesar de ser poco ortodoxo en sus embestidas y si bien sus puños a veces eran muy tenues o técnicamente mal ejecutados, con series cortas de rectos o curvos puntuaría e incluso agobiaría al campeón, que repetidamente se encontraría en las cuerdas. Así, hasta que el combate llegó al séptimo asalto, Akavov se anotó todos los rounds, logrando en algunos momentos conectar potentes hooks o directos que movieron la cabeza de su oponente. Coincidiendo con una disminución en el ritmo de «Wolverine», un Saunders que veía echársele encima la derrota y la debacle reaccionaría a la desesperada. 


El monarca intensificaría mucho sus acciones y, con hooks al cuerpo, ganchos de mano adelantada al rostro, directos aislados, uppercuts zurdos y combinaciones de hooks abiertos con directos, no sólo entraría en la pelea, sino que también pondría en ligeros apuros a Akavov, que ahora sería quien se vería contra el ensogado. En cualquier caso, desde el 10º asalto, el visitante igualó los rounds con sus series, consiguiendo cerrar bien el combate y que su adversario sellase una pésima actuación. Regresarían entonces los apuros para Saunders, alcanzado por duros directos y sorprendido por arremetidas en jab, viéndose obligado finalmente a correr el ring y a agarrarse al fallar o ser bloqueadas sus últimas ofensivas. Por impresión general, y dejando de lado que Saunders era abrumador favorito, que había elegido al top 15 más asequible del ranking y que se había anunciado a sí mismo como quien podía derrotar a Golovkin, terminado el combate Akavov 16(7KO)-2 parecía el vencedor. Aun así, puntuando asalto por asalto, y dado que, incluso en sus peores momentos Saunders boxea con inteligencia, sabiendo, por ejemplo, cuando atacar para robar un round a su oponente, por estrecho margen pareció capturar un empate, por lo que la puntuación de Bastión Boxeo es de 114-114. Estando la situación tan igualada y con algunos rounds pudiendo caer del lado de uno u otro, los jueces no tuvieron dudas en otorgarle el triunfo unánime al local Saunders 24(12KO)-0 con 115-113 y excesivos 116-112 y 116-113, pero el mismo púgil reconoció que, después de sus bravuconadas, esta actuación había sido nefasta e incluso vergonzosa.


Y es que, aunque evitó perder el cinturón y sufrir una derrota ante un rival desconocido, Saunders tuvo uno de sus peores días sobre un cuadrilátero, cuestionando así no sólo su capacidad para vencer a Golovkin o Álvarez sino su posibilidad de llegar a ser oponente de uno de ellos en el futuro. El británico culpó de su mala actuación a una acumulación de factores negativos como la falta de ring y los sobreesfuerzos para dar el peso, pero de todos ellos él es el único responsable. Hay que recordar que había pactado una defensa ante Max Bursak, la cual Saunders canceló, dando explicaciones burlescas y groseras, para supuestamente preparar un combate ante un rival de la élite que no llegó a producirse. Por ello la falta de rodaje es sólo culpa suya, del mismo modo que los problemas para dar el peso no son una excusa, porque estos tienen fácil solución, subir de categoría. Sea como sea, y pareciendo ciertos los problemas con su entrenador, para Saunders será ahora necesaria una profunda reflexión sobre cómo desarrollar su carrera en el futuro en muchos aspectos, aunque no tendrá demasiado tiempo para pensar, ya que la WBO le ha ordenado ejecutar dos defensas mandatorias y quizás ahora no quiera desperdiciar el poco crédito que le queda y finalmente acepte una oferta de Golovkin o «Canelo» antes de perder la mayor oportunidad de su carrera.


Por otro lado, a parte de los fallos de Saunders, hay que destacar la actuación ofrecida por Akavov, que ejecutó su plan de pelea muy bien y realizó el mejor combate de su carrera, demostrando que, a pesar de no tener un record con nombres brillantes, es un boxeador muy competente aunque tenga limitaciones en cuanto a sus cualidades o recursos.

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