Anthony Joshua – Wladimir Klitschko (29/4/2017)

Wembley Stadium, Londres, Reino Unido.

Campeonato mundial unificado IBF y WBA del peso pesado.


En un combate espectacular y muy por encima del nivel medio ofrecido por los grandes campeonatos mundiales del peso pesado en más de una década, Joshua y Klitschko se enfrentaron en una pelea por el número 1 de la categoría, pugna que se desarrolló contendida e igualada y en la que los dos se fueron a la lona.


Aunque muchos, equivocadamente, pensaban que Joshua iba a arrollar a su rival en unos minutos, la agilidad de piernas mostrada por Klitschko evitó esto e incluso que Joshua presionase con intensidad. Al contrario, fue el ucraniano quien, a pesar de algunos pasos atrás y laterales para eludir los golpes de su rival, llevó la iniciativa. Aun así, durante el primer tramo Joshua se llevó más rounds, dado que, aunque Klitschko conectó alguna buena derecha y secos jabs, el británico fue quien más frecuencia de golpeo y más acierto parcial tuvo con su gancho zurdo y su directo.


Con todo, en el quinto asalto Joshua salió muy agresivo, impactando un directo y ganchos de mano adelantada que dejaron tocado a Klitschko que, cuando intentaba agarrarse, recibiría hooks potentes, terminando por caer a la lona. Así, se llegó a lo que parecía el principio del fin, pero Joshua se quedó sin energía y además recibió un curvo de izquierda a la contra cuando se volcó al ataque, puño seguido posteriormente por varias derechas, hooks y algún uppercut diestro. De este modo, si bien se anotó a su favor una caída, Joshua terminó perdiendo el episodio en las acciones, llegando a ser seriamente hostigado contras las cuerdas a la vez que se tambaleaba.

Después de que Joshua tirase el protector bucal para ganar tiempo, ya en el sexto asalto, un derechazo de Klitschko derrumbó sobre la lona al local que, muy tocado, podría haber sido derrotado si el ucraniano se hubiese mostrado más agresivo. Con todo, Klitschko conectó manos claras en directo y gancho zurdo pero en poco número, cosa que se prolongó durante el octavo y el noveno asalto, error trascendental, ya que, si bien se siguió anotando rounds hasta llegar a ponerse por delante en las cartulinas, dejó que Joshua se fuese recuperando poco a poco.


Por ello, “AJ”, que ya había ofrecido un igualado octavo round, se anotaría el noveno con algo más de tesón y el décimo con golpes de poder. Finalmente, se alcanzó un undécimo episodio en el que la reacción de Joshua se completaría, puesto que con mucha agresividad presionaría a su rival hasta alcanzarlo con un uppercut diestro, un gancho zurdo y una derecha, ligeramente en la parte trasera de la cabeza, que volvió a derribar a Klitschko. Entonces sí, el encuentro quedó sentenciado, ya que en la reanudación el excampeón volvió a ser duramente hostigado con ganchos hasta volver a caer a la lona. Por último, estando encerrado contra las cuerdas, Klitschko recibió una serie sin respuesta que llevó al árbitro a intervenir y decretar el KO Técnico.


Con ello, Anthony Joshua 19(19KO)-0 se hacía con la victoria y se proclamaba campeón unificado IBFWBA del peso pesado, dado que a la corona de la Federación que ya poseía ahora añadió la vacante de la Asociación. Además, este triunfo le permite situarse como el número 1 del peso pesado actual, sustituyendo definitivamente a Wladimir Klitschko 64(53KO)-5(4), cuya era ha terminado sin lugar a dudas. Quizás pueda realizar una última pelea en Ucrania, Alemania o Estados Unidos antes de retirarse, pero parece que Klitschko decidirá alejarse pronto del boxeo activo. Con todo, la actuación que ofreció fue más que meritoria, ya que muchos consideraban que sería noqueado en muy poco tiempo, pero, al contrario, Klitschko supo ofrecer un buen boxeo para mantener a raya a su joven oponente durante muchos asaltos e incluso lanzarlo al tapiz, poniéndose a un paso de la victoria. ¿Qué hubiese pasado si Klitschko hubiese tirado todo lo que tenía cuando Joshua estaba más tocado? ¿Cómo habría terminado el combate sí Klitschko hubiese llegado más rodado y no tras 17 meses de inactividad? ¿Qué hubiese pasado si el ucraniano hubiese estado en plenitud? Todas estas preguntas surgen inevitablemente entre los críticos y los aficionados, siendo todas ellas muy interesantes y pudiendo dar muchísimo de qué hablar en libros de historia del boxeo, pero eso es lo que fue el Joshua-Klitschko, historia del boxeo que será analizada en el futuro, pero el hecho es que ahora Joshua es la nueva figura hegemónica de la división.


Es cierto e innegable que sus precauciones defensivas cuando se lanza al ataque son muy insuficientes y que su resistencia física, como se podía deducir por su gran musculatura, es relativamente moderada. Por otro lado, su encaje no parece ser ni mucho menos el mejor. En cualquier caso, su velocidad de piernas y manos, su precisión al ataque, su oportunismo y su voluntad de victoria, combinadas con un buen uso del ring, le hacen un gran boxeador y un objetivo a batir dificilísimo, más aún en una división del peso pesado que, no nos engañemos, sigue pasando por una crisis en cuanto a su nivel de retadores, dado que en el top 15 hay un gran número de púgiles muy asequibles, nada que ver con el nivel de otras épocas. De todos modos, con Joshua, Wilder y Parker pudiendo pelear por el número 1 y acechados por boxeadores como Ortiz, Fury (si se recupera), Povetkin o Pulev se pueden esperar en los próximos meses grandes enfrentamientos que le devolverán un interés a la división del peso pesado que hace tiempo que no tenía. 


Sea como sea, cabe mencionar una última cosa: ni mucho menos Joshua es el número 1 libra por libra como se ha señalado tras este triunfo, puesto que no puede serlo habiendo logrado una única victoria destacable, ante un Klitschko de 41 años, que venía de 17 meses de inactividad y una derrota ante Tyson Fury y que aun así, lo derribó. Además su boxeo, por mucho que impresionen los knockouts, no está a la altura del de Lomachenko o Crawford y sus logros no están a la altura, por ejemplo, de los de Ward, así que si quiere el número 1 de todos los pesos, Joshua va a tener que dar mucho más de si.

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