Lee Haskins – Stuart Hall II (10/9/2016)

O2 Arena, Londres, Reino Unido.

Campeonato mundial IBF del peso gallo. Primer defensa mandatoria del campeón Haskins.


Aunque en el primer round Haskins utilizaría rápidos ataques aislados entrando desde la distancia larga y conectaría contragolpes en uppercut zurdo y directo ante un Hall incomodado, esto sólo fue un espejismo, dado que su boxeo poco convencional cedería durante toda la pelea ante la solidez del aspirante. Realizando entradas y salidas o simplemente sosteniendo una presión elevada, Hall alcanzaría al monarca con jabs, directos y ganchos zurdos además de con su 1-2, compensando totalmente el buen trabajo con los ángulos y el jab por parte de su adversario.

A Haskins le faltaba de forma obvia no sólo constancia en sus ofensivas sino también efectividad defensiva y especialmente contundencia en el golpeo. Y es que, mientras él rozaba a su rival con un tenue jab antes de regresar a su posición inicial, Hall aprovechaba las manos bajas de su oponente, sus desequilibrios y en general sus excesivas tomas de riesgo para llegarle con muchas más dureza, sobre todo en apariencia, dado que los exagerados movimientos de Haskins a la hora de esquivar de cintura (ya que no podía bloquear los golpes al portar sus manos bajas) aumentaban el efecto visual de los puños recibidos.


Es cierto que en momentos puntuales, como en el quinto asalto, la gran técnica del titular le valdría para impactar con mucha claridad su 1-2, pero estos momentos eran tan salteados que no le podían asegurar la victoria. Por su parte a «Stuey» le bastaba su solidez para imponerse sin tener que arriesgar demasiado, siendo su dominio todavía más evidente y peligroso desde después del ecuador. Como se esperaba, el desgaste afectaría notablemente al muy dinámico Haskins en la segunda mitad, facilitando mucho el trabajo con los directos y los hooks de mano adelantada de Hall, que lo alcanzaría con bastante potencia y le obligaría a correr el ring de forma precipitada. Así, se abrieron nuevos huecos y ocasiones que Hall explotaría con fortísimos golpes de poder, en especial en el décimo round, que llegaron a poner en serios apuros a Haskins, que estuvo cerca de ser derribado en el onceavo asalto.


Finalmente, tras un doceavo episodio en el cual el corte de ring de Hall siguió imponiéndose, se llegó a la lectura de cartulinas, esperándose amplísimas tarjetas a favor del aspirante. Pero en contra de lo que se podía prever los jueces dieron la victoria incomprensiblemente a Lee Haskins 34(14KO)-3(3), además con cartulinas absurdamente extensas: ¡117-111!, 116-112 y 115-113. Los abucheos del público inundaron sonoramente el O2 Arena a consecuencia de este veredicto, que dejó congelado y en shock a un Hall que más que mostrarse enfadado parecía desorientado por lo que acababa de padecer. Y es que, aunque los comentaristas británicos señalaron benevolentemente que la pelea estuvo bastante ajustada y Hall debió presionar con más intensidad antes, en ningún caso Haskins pudo imponerse, menos aún con una cartulinas (¿prefijada?) de 117-111, que resulta realmente imposible y que debería suponer una suspensión a su responsable, Glen Hamada. En muchas ocasiones se señala que los jueces nunca cometen errores a propósito y que sólo su ubicación (que no es tan buena como en la televisión, en la que se disponen de varios ángulos y repeticiones), es la responsable de que se equivoquen. Pero ¿Cómo Hamada, Tapdasan y McDonnell fueron las tres únicas personas que no vieron ganar a Hall entre 20.000 personas que abarrotaban el O2 Arena?

En cualquier caso, y aunque desafortunadamente Hall 20(7KO)-5-2 se quedará sin su merecido premio, el reinado de Haskins está sentenciado. En cuanto se enfrente a un boxeador con buena velocidad o notable pegada, perderá indudablemente su corona, puesto que su boxeo ya no es tan explosivo como antes, por lo que, llevando las manos bajas, recibe un sinfín de puños claros que le hacen parecer el más flojo de todos los titulares actuales del peso gallo y el más asequible, pudiendo sólo mantener su cinturón si evita a los boxeadores más competentes del top 15.

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