Krzysztof Glowacki – Oleksandr Usyk (17/9/2016)

Ergo Arena, Gdansk, Polonia.

Campeonato mundial WBO del peso crucero. Primera defensa mandatoria del titular Glowacki y segunda puesta en juego de su reinado.


La única y principal duda que presentaba el combate, que no se podía resolver hasta el inicio del mismo, era si el sensacional boxeo mostrado por Usyk ante los rivales de nivel bajo, medio-bajo y medio-alto se podía mantener en un enfrentamiento ante un púgil de la élite, ni más ni menos que el campeón Glowacki, que era el único que cuestionaba la hegemonía en la división de Lebedev. Pues bien, la duda y la pregunta fue resuelta a favor del retador Usyk que, aunque no utilizó las más plásticas combinaciones de su repertorio, estableció un dominio firme y duradero que le otorgó con total merecimiento su primera corona mundial como profesional (antes había sido campeón mundial y olímpico amateur).

A pesar de la cautela mostrada por ambos, en el arranque el ucraniano ya impondría su velocidad en el tanteo para anotar su doble jab y comenzar a probar suerte con su gancho diestro (Usyk, al igual que Glowacki, es zurdo). Con todo, en la tensa fase inicial de la contienda, el polaco tiraría de su solidez para no dar planos sencillos y buscar el hígado de su rival, al que también alcanzaría con algún peligroso directo zurdo. Si bien el éxito en el segundo asalto de Glowacki se replicaría en el cuarto, desde el tercer round Usyk comenzó a desplegar mejor su habilidad combativa y su superior técnica, realizando un boxeo realmente bueno girando alrededor del local y alcanzándolo con secos jabs, uppercuts diestros y cruzados zurdos, aunque todavía no lanzaba sus temibles combinaciones.


En cualquier caso, la precaución siguió marcando el combate por ambas partes, del mismo modo que la igualdad, produciéndose algunos salteados intercambios de directos, situación de la que Usyk salió airoso por su mayor rapidez y destreza así como por abrir ángulos y diagonales para buscar el hook diestro. Con el ecuador alcanzado, habiéndose casi asegurado la victoria a los puntos y viendo que el boxeo de Glowacki no amenazaba con explotar, Usyk empezaría a soltarse y a combinar manos, tirando el 1-2, el gancho encadenado con uppercut (uno de sus mejores recursos) o repitiendo con su mano derecha el hook. El monarca todavía conectaría algún puño potente en directo zurdo o en gancho al cuerpo que pareció dañar a Usyk (y cuestionaron nuevamente su encaje), pero éste nunca se vería en apuros ni perdería su cada vez más firme dominio.


Su golpeo en variación de altura, sus series de curvos al cuerpo y su superior velocidad en los cruces, no sólo certificaron su victoria sino que también comenzaron a desgastar a un Glowacki que desde el noveno asalto comenzó a bajar los brazos. De todos modos, «Glowka» no se rindió y probó unas pocas ofensivas un tanto desesperadas y desordenadas, algo que sólo facilitó los contragolpes de Usyk y le dio más confianza para combinar uppercuts y ganchos o para simplemente enlazar su jab con el hook diestro. Después de que en el onceavo asalto pareciese posible el knockout por una veloz combinación sin respuesta de Usyk y tras algunos zurdazos peligrosos de Glowacki, las entradas y salidas del ucraniano y algunos gestos chulescos por saberse vencedor marcarían el final del encuentro, dando paso a la lectura de tarjetas. En virtud de éstas, y por 119-109 y doble 117-111, Oleksandr «The Cat» Usyk 10(9KO)-0 se hacia con la victoria, se proclamaba campeón mundial WBO del peso crucero y surgía como una nueva figura de la división. La puntuación de Bastión Boxeo es de 118-110 a favor de Usyk.


Dejando al margen que su encaje no parece ser el mejor (algo preocupante en una categoría de tanto peso), lo cierto es que la habilidad, la técnica y la táctica de Usyk volvieron a ser sensacionales, como pocas hay en el boxeo profesional, siendo además su fluido desplazamiento mucho más veloz que el propio de un púgil de 90 kilos o 200 libras. Así, pudo imponerse con amplísimo margen a un Glowacki 26(16KO)-1 que había surgido como una estrella por sus sensacionales triunfos ante Huck y Cunningham y por su potente, sólido y excelente boxeo. Es por ello, que Usyk parece ser el futuro en mayúsculas de la división y un púgil capaz de aspirar con garantías de éxito a la hegemonía total del peso crucero, cosa que ha señalado que es su objetivo y que pretende alcanzar con unificaciones y combates ante los mejores boxeadores posibles.

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