Jessie Vargas – Manny Pacquiao (5/11/2016)

Thomas & Mack Center, Las Vegas, Estados Unidos.

Campeonato del mundo WBO del peso welter. Primera puesta en juego del titular Vargas.


Había muchas dudas sobre qué versión de Pacquiao se vería y si la motivación de dejar de lado su «retiro» y de alcanzar grandes peleas de futuro superaría una posible disminución de la velocidad. Pues bien, el caso es que el filipino ofreció una pelea aburridísima más, del tipo de las ofrecidas ante Mosley, Bradley o Mayweather, por citar unas pocas, en la que básicamente se limitó a conectar un par de directos zurdos por asalto para intentar asegurarse capturar rounds sin riesgo. Por otro lado, la actitud de Vargas, que aseguraba estar listo y desbordante de moral para afrontar el mayor combate de su carrera y lograr un triunfo por knockout, terminó siendo verdaderamente lamentable, no haciendo ni un esfuerzo por revertir la situación y limitándose a ser conducido hacia la derrota.

Del primer asalto hasta el último el patrón del enfrentamiento fue el mismo, con ambos demasiado cautelosos, uno porque prefería no correr riesgos ante un rival más joven y con mejor desempeño en corta, menos aún conviniéndole una pelea de baja frecuencia, y el otro porque no quería verse sorprendido por uno de los demoledores y fugaces directos de su veterano y experimentado oponente. De ese modo, con la pelea manteniéndose en la larga y calmada, la ventaja era para Pacquiao, que conectaría de forma muy salteada pero con elevada efectividad su directo. En alguna ocasión Vargas lo ponía en peligro con algún hook lanzado cuando el excampeón trataba de salir de la distancia tras un ataque, pero la emoción era escasa.


El segundo y el tercer asalto fueron más interesantes y parecieron indicar un cambio de tendencia, ya que Pacquiao primero se anotó un knockdown al sorprender a Vargas con un recto zurdo a la contra de un jab y posteriormente realizaría excelentes y velocísimos cambios de línea que confundieron a su contrincante y lo expusieron a fuertes 1-2, uno de los cuales lo movió. Pero ahí se acabó la intensidad de la pelea. A partir de entonces, «Ruthless» se mostraría más amedrentado aún y sus eventuales ataques serían mayoritariamente errados (sólo tuvo un 19% de acierto), todo ello a la vez que en vez de tirar de valentía, encaje y combatividad se mantenía en el centro del ring. Por otro lado, Pacquiao se contentaba con dominar la contienda ampliamente ante un campeón en buen estado de forma, no importándole ni un ápice que su actuación no podía justificar el elevadísimo precio del pago por visión.


Así, el enfrentamiento sería verdaderamente tedioso, con algunos asaltos dejando a penas algún jab y unos rectos de izquierda conectados por parte de Pacquiao, mientras Vargas no lograba ni eso. En alguna ocasión, la derecha recta llegó clara y potente por parte del campeón junto a algún hook zurdo, capturando con ello un par de rounds a los sumo. Pero esto no pudo compensar el pésimo empeño demostrado, por lo que quedaba la sensación que muchos boxeadores modestos a base de ambición de victoria y valentía hubiesen ofrecido una pelea mucho mejor que la planteada por un Jessie Vargas 27(10KO)-2 sin recursos, ni ajustes, ni tenacidad y sencillísimamente desdibujado. A consecuencia de ello, dos de los jueces, terminados los 12 asaltos, otorgaron la victoria a Manny Pacquiao 59(38KO)-6(3)-2 con cartulinas de 118-109 (La puntuación de Bastión Boxeo es igualmente de 118-109) mientras que el restante, Dave Moretti, daba un incomprenisble 114-113, también a favor de «Pac Man». 


Al final del combate no se podía evitar pensar que Pacquiao, a pesar de la victoria y la obtención del título mundial WBO welter, ponía una piedra más en el montículo de su desprestigio gradual, con una nuevo deslucido y simple triunfo en el que no se preocupó absolutamente por entretener y en el que no fue ni un calco del púgil que fue, siendo esto más debido a una falta de actitud que al paso de los años. Ahora mismo cuesta creer que, más allá de los éxitos pasados, Pacquiao merezca la consideración que de él se tiene y, sobre todo, el precio de sus pagos por visión. Es cierto que cada espectador puede tener un estilo combativo preferido, y que perfectamente se puedan elegir las peleas de corte técnico. Pero si Crawford, Rigondeaux y muchos otros reciben durísimas críticas (muchas veces merecidamente) por negarse a dar espectáculo y por hacer lo justo para vencer, Pacquiao (habiendo conectando sólo 147 puños en todo el combate) no puede ni debe ser tratado de otro modo sólo porque en el pasado fuese una máquina de lanzar directos con explosividad y velocidad inigualable. Sea como sea, Pacquiao sigue siendo una figura del boxeo y un top libra por libra, por lo que se habla de que podría alcanzar en 2017 una pelea sensacional de nuevo, rumoreándose tanto un posible enfrentamiento contra el ganador del Thurman-García como un posible duelo contra Crawford…e incluso un nuevo choque ante Mayweather.

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