Eduard Troyanovsky – Keita Obara (9/9/2016)

Krylya Sovetov, Moscú, Rusia.

Campeonato mundial IBF del peso superligero.


Como sus porcentajes de knockouts sugieren rápidamente, la pelea entre Troyanovsky (88%) y Obara (94%) no podía ser otra cosa que un combate a cara o cruz en el cual quien conectase primero una mano demoledora terminaría con el brazo en alto. Por ello, la pelea fue intensa y muy breve, decantándose en el segundo asalto del lado del púgil que más había sufrido en el primer round. 

El episodio inicial sería bastante igualado, puesto que ambos manejarían bien un afilado jab, Troyanovsky conectaría su directo y el hook zurdo a la contra y Obara se impondría por velocidad de manos en los cruces que se producían, impactando cruzados diestros, ganchos de mano adelantada o directos. De todos modos, la pelea se desequilibró súbitamente cuando el japonés impactó una terrible derecha que estremeció, dobló y casi derribó al campeón. La falta de capacidad de resolución de Obara en ese momento le costaría muy cara, dado que en el siguiente episodio sería él quien estaría en apuros y quien no lograría escapar de la ofensiva final de su rival. Una derecha un tanto curvada de Troyanovsky sacudiría al visitante y lo llevaría a las cuerdas, recibiendo directos y hooks mientras trataba de escapar. Entonces Obara caería entre dos de las cuerdas, encajando un hook diestro que lo tiró fuera del ring, cayendo hasta el suelo.


Tras levantarse y subir por las escaleras de nuevo hasta el cuadrilátero, no recibiendo cuenta de protección, la pelea se reanudaría en unos segundos, recibiendo 1-2, hooks y derechas de un Eduard Troyanovsky 25(22KO)-0 que obligó al árbitro a intervenir, detener el combate y decretar el KO Técnico. Con esto, el ruso lograba resolver exitosamente su primera defensa mandatoria, que pudo habérsele complicado muchísimo y que incluso pudo haber perdido, aunque finalmente terminó con una contundente victoria, combinándose la falta de determinación de Obara 16(15KO)-2(2)-1 con unas notables dosis de suerte de Troyanovksy. Igualmente, el resultado es lo que cuenta, y ahora «The Eagle» no hace más que surgir como una figura peligrosísima dentro de la división, puesto que ni siquiera el mismo número 1 Terence Crawford podría estar totalmente seguro de bajar del ring con el brazo en alto y los cinturones si se enfrentase a éste. Muchos podrían afirmar, de forma totalmente acertada y razonada, que Crawford, infinitamente superior técnica y defensivamente y con más alcance y altura, no debería tener problemas para imponerse de forma abrumadora, pero a Troyanovsky sólo le bastaría conectar una de sus demoledoras manos para poner a su rival en apuros que hasta ahora nunca ha conocido, siendo por ello el riesgo de este eventual combate altísimo. Ni que decir tiene lo que le podría pasar al mucho menos competente Ricky Burns de medirse al ruso.


Sea como sea, de momento nadie ha planteado una unificación entre estos boxeadores, si bien no es descartable, por lo que de momento Troyanovsky, en periodo de defensa voluntaria, debería centrarse en ejecutar una pelea llena de riesgo ante un púgil de mucho nivel que le dé el prestigio que le falta para poder ser una estrella y aspirar a las mayores peleas. Por otro lado, merece una mención un Obara al que le faltó fortuna pero que cuenta con un ágil desplazamiento y un excelente equilibrio, además de una fortísima pegada, factores que le podrían permitir ofrecer grandes combates si se le otorgasen nuevas oportunidades.

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