David Lemieux – Cristian Fabián Ríos (22/10/2016)

Bell Centre, Montreal, Canadá. Peso Medio.


El excampeón Lemieux señaló tras el combate: Hay cosas que quise hacer 10 veces mejor, hay cosas que no deberían volver a pasar. Así, y aunque moderaba su autocrítica diciendo que simplemente no estaba al 100% satisfecho con su actuación, el canadiense dejaba bien claro lo que cada observador imparcial pudo ver, o sea, que no combatió como debía o como se esperaba. A pesar de ello, muchos de sus fans han defendido su actuación con gran vehemencia y poca objetividad. En cualquier caso, no es que Ríos sea un mal púgil (al contrario), pero un boxeador que en teoría pertenece a la élite y que aspira a medirse a los top libra por libra no se puede permitir lucir tan mal y mostrar tantos fallos en un combate de rodaje.

Como no podía ser de otro modo, Lemieux arrancaría presionando con mucha intensidad lanzando hooks, especialmente abajo, pretendiendo con ello disminuir la movilidad de un Ríos que no se mantenía estático ni por un momento. Aunque se podía pensar que era cuestión de tiempo hasta que el visitante se viese quebrado, el argentino aguantaría perfectamente los golpes de su rival. Y no sólo eso, ya que Ríos contragolpearía con mucho acierto en el segundo asalto con el directo zurdo aislado o encadenado con el cruzado diestro, logrando al final del round mover a Lemieux con una izquierda curva abierta. Después de este sobresalto para el local, y llegada la pelea al tercer episodio, Ríos seguiría usando con gran efectividad su izquierda directa y los hooks al cuerpo, mientras que Lemieux, que se vería movido ligeramente de nuevo, erraría un gran número de ganchos.


Como además el excampeón mundial no parecía querer tomar riesgos elevados, el brillo que estaba ofreciendo era realmente bajo, aunque a partir del cuarto asalto empezaría a trabajar mucho mejor con los hooks, algo que no evitó que recibiese jabs claros. Igualmente, hasta la segunda mitad Lemieux no lograría acortar la distancia prolongadamente y realizar un hostigamiento efectivo con combinaciones de directos y curvos. La buena defensa de Ríos le permitía evitar mayores apuros, tanto esquivando como bloqueando, y no dejó de sorprender al canadiense con algún directo de mano adelantada, pero desde el noveno asalto el castigo acumulado le obligaría a correr el ring de forma mucho más precipitada. Sea como sea, hasta el final Ríos supo ofrecer una pelea difícil, contestando en corta a las series de su rival.


Las cartulinas de los jueces de doble 100-90 y 99-91 (un tanto excesivas) y la victoria unánime de David Lemieux 36(32KO)-3(2) no fueron sorprendentes, pero sí lo fue que entrase a una pelea de rodaje como un noqueador temible capaz de generar dificultades enormes a cualquier adversario de la élite y que saliese con esa imagen muy mermada. No se puede negar que, como han afirmado los defensores de Lemieux, el encaje mostrado por Ríos 21(6KO)-8-3 fue sensacional, aguantando el tensísimo golpeo de un púgil con 89% de knockouts. Pero aunque su oponente resistió increíblemente bien, es complicado afirmar que Lemieux llegó a esta pugna en un gran estado de forma, porque en ese caso hubiese sido muy complicado que Ríos no hubiese al menos disminuido su movilidad ante tantos golpes al cuerpo. También es cierto que muchos, que habían minusvalorado a Ríos, realizaron críticas excesivamente duras e inapropiadas, porque, al fin y al cabo, si la idea era que Lemieux se rodase, éste se rodó y mucho. Del mismo modo, su victoria fue muy clara. La cuestión principal reside en que por varios momentos en lugar de parecer un campeón mundial, Lemieux pareció un boxeador muy mediocre, que no cortaba el ring bien, que no parecía pegar tan duro como de costumbre, que no mostró un físico en perfectas condiciones y que se vio movido e incomodado por su falta de recursos ante un rival como Ríos, simplemente muy astuto, experimentado y que supo explotar sus armas a la perfección para ofrecer una actuación muy meritoria pese a sus limitaciones.


Esto lleva a Lemieux a una situación paradójica respecto a su futuro. Si ahora mismo se enfrentase a Derevyanchenko, Murata u otro de los formidables top 5 del peso medio de enorme calidad pero poco conocidos, su derrota sería más que probable, además contra un rival sin excesivo prestigio, de forma que podría verse estancado. Por otro lado, ahora Lemieux aparecerá indudablemente como un adversario mucho más adecuado para boxeadores como «Canelo» Álvarez, con el que comparte promotora y que siempre está al acecho de los púgiles que se muestran más vulnerables. Todo ello contando además que Lemieux fue rival de Golovkin y la comparativa de contrincantes con «Canelo» resultaría interesante para un importante sector de aficionados. Así, quizás de una mala actuación Lemieux pueda alcanzar en mayo la mayor pelea y bolsa de su carrera, un combate en el que no se debe descartar su victoria pero en el que tendrá que boxear infinitamente mejor para poder apuntar al triunfo.

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