Vasyl Lomachenko – Román Martínez (11/6/2016)

Madison Square Garden, Nueva York, Estados Unidos.

Campeonato mundial WBO del peso superpluma.


Después de unos primeros combates en el boxeo profesional en los que inevitablemente su rendimiento no estuvo al máximo, puesto que era complicado adaptarse a una nueva forma de combatir tras realizar casi 400 peleas amateur, Lomachenko ha logrado ya adaptar totalmente sus cualidades boxísticas a la nueva modalidad. Así, en la que era sólo su séptima pelea, logró coronarse campeón mundial en una segunda división realizando una actuación verdaderamente maravillosa, dejando durante varios momentos un boxeo cercano a la perfección por su fenomenal equilibrio entre eficacia ofensiva y defensiva.

Con un control de la distancia sumamente exacto, Lomachenko ya tenía gran parte de lo necesario para conseguir el triunfo, dado que podía mantenerse de forma constante en el lugar adecuado para eludir o golpear, pero este importantísimo factor fue acompañado por innumerables recursos y habilidades más que hicieron brillante la actuación del ucraniano. Realizando entradas y salidas con enorme sencillez, dando pequeños pasos laterales para crear brechas en el boxeo de su oponente y realizando esquivas sumamente plásticas y efectivas, Lomachenko dominaba las acciones casi de forma total ya en el primer asalto. Ante este despliegue de cualidades, el campeón Martínez optó por ceder la iniciativa y tratar de conectar golpes aislados, aunque estos mayoritariamente eran errados y no podían superar en ningún modo los afilados y precisos directos zurdos de su rival.


Pero en el segundo episodio la actuación de Lomachenko todavía mejoraría, ya que intensificaría sus acciones ofensivas, conectando un tenso hook diestro al rostro precedido o sucedido por cambios de línea, impactando combinaciones uppercut zurdo-hook diestro o uppercut-directo y simplemente anotando su genial directo zurdo. Todo este acierto ofensivo estuvo acompañado de amagos con pies y manos, un perfecto deslizamiento sobre el ring, una magnífica elección de los golpes en corta y larga, una elevada efectividad al contragolpe y unas esquivas que cada vez hacían fallar más al puertorriqueño, por lo que en el tercer asalto el control de Lomachenko era absoluto. Con Martínez totalmente desdibujado, y en ocasiones quedándose girado pegando al aire a la vez que su adversario preparaba terribles contras, en el cuarto episodio la situación comenzó a ponerse muy complicada para el titular, que recibiría media decena de directos zurdos que impactaron con enorme claridad y que llegaban a su destino facilitados por los cambios en la dirección del giro por parte de «Hi-Tech».

De esta forma, se pusieron las bases para la conclusión de esta impecable pelea por parte de Lomachenko, que sólo necesitaba un espectacular KO para poner un broche de oro a su mejor actuación en el boxeo profesional. Y este knockout llegó. Después de llevar a su rival hacia las cuerdas con un par de directos, Lomachenko amagaría con atacar aunque, a la vez que Martínez se cerraba e intentaba salir de la presión, Lomachenko increíblemente corregiría su decisión e impactaría un uppercut zurdo enlazado con un curvo diestro que estalló en el mentón de «Rocky» y lo lanzó brutalmente a la lona sin que el monarca pudiese reaccionar a la completa cuenta del árbitro. Por ello, Vasyl «Hi-Tech» Lomachenko 6(4KO)-1 se hacia con el triunfo por KO en el quinto asalto y con una nueva corona mundial, en este caso con la WBO del peso superpluma, aunque lo más importante era que demostraba que puede ser considerado un top 10 libra por libra por su excepcional boxeo, en el que una enorme suficiencia técnica es combinada con una espectacularidad patente. Y es que Lomachenko podría controlar las pugnas simplemente con su magnífico jab, pero prefiere desbordar a sus rivales con una inacabable variedad de recursos que hacen sus combates brillantes tanto para quienes prefieren un boxeo agresivo como para los que se decantan por un boxeo dinámico.


Puede que todavía muchos críticos y aficionados recelen de las capacidad de Lomachenko para imponerse a los mejores rivales o para ofrecer sostenidamente el mayor espectáculo demandado por las grandes cadenas. De todos modos, y a pesar de que parece listo para medirse a cualquier campeón o aspirante del peso superpluma, resulta innegable que si el boxeo consiste en golpear y no ser golpeado Lomachenko es uno de los mejores del mundo, que ningún oponente podría imponerse fácilmente a este exnúmero 1 del peso pluma y que ante todos ellos debería ofrecer interesantísimas peleas. De esta forma tanto su promotor como HBO deberían seguir apostando por un púgil que ha vuelto a afirmar (como pretendía en el peso pluma) que pretende enfrentar a todos los campeones de las 130 libras y que desea medirse en combate de revancha inmediatamente al generador de formidables batallas Orlando Salido.

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