Terence Crawford – Viktor Postol (23/7/2016)

MGM Grand, Las Vegas, Estados Unidos. 

Unificación de coronas WBC y WBO del peso superligero.


Lo cierto es que la unificación de coronas entre Crawford y Postol fue una pelea bastante tediosa y en la cual, como señalamos en la previa, predominó la cautela de ambos y el estudio táctico sobre cualquier voluntad de ofrecer espectáculo. De todos modos, la escasez de acción del combate por momentos se hizo excesiva, jugando un papel principal en ello un Crawford que no dejaría de correr por el exterior del ring en casi ningún momento. Si a esto le sumamos que Postol, pese a sostener una ligera presión, a penas encontraba momentos oportunos para lanzar sus manos, el resultado es una pelea digna de olvidar más que una consolidación de un top libra por libra.

En el inicio la pugna fue igualadísima, con ambos a penas acertando golpes y tanteándose con sus jabs, compensando las mejores acciones del otro púgil rápidamente, de modo que si Crawford conectaba un hook diestro de poco recorrido antes de una entrada en clinch, Postol le replicaba de la misma manera. No sería hasta el tercer asalto cuando se produjeron ofensivas de más consideración, siendo el ucraniano el que llevó la ventaja, conectando un buen jab al contragolpe algún gancho y probando suerte con su 1-2, todo ello a la vez que eludía los ataques de su rival. Con todo, cuando parecía que «The Iceman» podía entrar en la pugna se produciría una reacción definitiva de Crawford que rompería a su favor el duelo.


Aunque «Bud» a penas había conectado manos claras en toda la pelea hasta entonces, en el cuarto asalto comenzaría a manejar su mano izquierda mucho mejor y conectaría golpes con cierto poder. Esto sólo sería un avance de lo que sucedería en el quinto asalto, cuando el estadounidense se anotó dos knockdowns. En el primero se pudo alegar un mal posicionamiento de piernas de un Postol empujado por un hook zurdo. Pero en el segundo el campeón WBO anotaría un potente hook zurdo a la contra que desequilibró a Postol y le llevó, a la vez que huía, a poner las manos en la lona. Sea como sea, estas caídas no llevaron a Crawford a tomar mayores riesgos sino que se mantendría calmada y cómodamente en el exterior del ring aguardando al veredicto de los jueces, a pesar de que cada puño que conectaba con precisión parecía dañar a un Postol sin encaje. 


Por su parte al monarca WBC ni le servía su ventaja en altura ni su iniciativa, dado que sus puños seguían siendo lanzados en bajísmo número, aún menor después de las caídas. Por ello a Crawford le bastaba con escoger los golpes y aprovechar los desequilibrios en el avance de su adversario para tocarlo con flojos directos y hooks diestros no más potentes. Finalmente, sabiendo que la victoria ya se le había escapado, en el onceavo episodio Postol trataría de mostrase algo más agresivo aunque, sin capacidad para ofrecer una variación, su frustración se traduciría en un golpe en la nuca que le supuso el descuento de un punto. Tras este último intento fallido, y con el doceavo episodio concluyendo después de algunos absurdos gestos chulescos de Crawford, el enfrentamiento llegó a su fin, consiguiendo éste la victoria por decisión unánime y cartulinas de 118-107 doble y un 117-108. Con ello Terence Crawford 29(20KO)-0 se convertía en campeón mundial unificado superligero WBC y WBO, se afianzaba como número 1 de la división y se posicionaba como el posible rival de Manny Pacquiao en su retorno a los cuadriláteros tras un brevísimo retiro.


Dejando de lado el hecho de que la pelea ante Pacquiao podría ser bastante más mala de lo que los críticos esperan, el hecho es que difícilmente Crawford pueda ser contado como parte del top 5 libra por libra con este triunfo solvente pero deslucidísimo, ofreciendo algunos rounds verdaderamente aburridos y marcados por el oportunismo, episodios que fueron peores que los generados en muchas ocasiones por el criticadísimo Guillermo Rigondeaux. Y es que ante un Postol 28(12KO)-1 decepcionante y sin recursos, Crawford se limitó a hacer lo justo para vencer, siguiendo con la línea ya marcada con anterioridad en sus choques ante Lundy, Jean y Dulorme, por lo que sólo con una gran victoria en un destacado duelo de finales de año, el imbatido número 1 superligero podrá merecer la condición de top 5 libra por libra, actualmente sólo sustentada de una forma resultadista y cuestionable.

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