Saúl Álvarez – Amir Khan (7/5/2016)

T-Mobile Arena, Las Vegas, Estados Unidos.

Campeonato mundial WBC del peso medio (peso pactado a 155 libras).


Como siempre sucede después de las peleas más esperadas, el Canelo-Khan ha generado lecturas de todo tipo, confrontándose diversas teorías respecto a lo que pasó sobre el ring al igual que también se especula sobre las consecuencias que tendrá éste resultado. En cualquier caso, lo único que es innegable es que Khan dominó solventemente las acciones en el arranque hasta que la falta de adaptación al peso se materializó, disminuyendo eventualmente su velocidad, aspecto que fue aprovechado inmediatamente por el pegador «Canelo», que logró un knockout que será considerado como uno de los mejores del año.

Cuando el choque se inició, la movilidad y la rapidez de manos de Khan eran abrumadoras, deslizándose fluidamente por el exterior del ring a la vez que aguardaba la ocasión para lanzar un fulgurante 1-2 y un jab notablemente certero que impactaba aprovechando los huecos en la defensa de su oponente. Ante la velocidad ofrecida por el británico, a Álvarez inicialmente le costó muchísimo poder entrar en la pelea, dado que la mayoría de sus manos sólo lograban pegar al aire a consecuencia de las buenas esquivas de Khan combinadas con su gran juego de piernas. Por ello, en los primeros compases los jabs y las combinaciones de rectos de desigual fortuna de «King», que impactaba sus manos en fugaces entradas y salidas, sólo pudieron ser contestadas por «Canelo» con un hook zurdo tan aislado como potente.


Así se mantuvieron en gran medida las acciones hasta el quinto episodio, siendo los cuatro primeros asaltos dominados por Khan a consecuencia de su buen control de la distancia, del establecimiento de su sólido jab y de la falta de recursos mostrados por un Álvarez que incluso cuando lograba conectar sus manos recibía contragolpes. Pero todo empezaría a cambiar en el quinto asalto, en el que súbitamente el aspirante, que se mostraba ya menos preciso también, reduciría crucialmente su movilidad y recibiría por ello tanto una derecha directa como algún hook al cuerpo que sólo harían que agravar su perdida de dinamismo. Se llegase a este bajón de rendimiento por la falta de adaptación al peso (o por su incapacidad para rendir al máximo nivel en las 155 libras a las que estaba pactado el combate) o por los aislados puños de su rival, lo cierto es que cuando Khan dejó de ser tan rápido de piernas el enfrentamiento quedaría decidido.


Y es que tras un primer aviso con el hook de mano adelantada y varios secos jabs, «Canelo» impactaba en el sexto episodio una brutal derecha que derrumbaba espeluznantemente sobre la lona a Khan, que estirado totalmente no podría responder a la cuenta. Con un KO sumamente espectacular, Saúl «Canelo» Álvarez 47(33KO)-1-1 lograba realizar la primera defensa de su cinturón WBC medio a la vez que desde el punto de vista de la repercusión mediática conseguía una de las mayores victorias de toda su carrera. Con todo, siendo razonables, al fin y al cabo este resultado simplemente cumplía los pronósticos más pesimistas sobre el desarrollo del choque y certificaba que, como se especuló cuando se concretó el enfrentamiento, el duelo estaba muy mal emparejado. Aunque con el paso de las semanas se le comenzaron a dar más posibilidades de éxito al excampeón superligero, sobre todo por el recuerdo de la floja actuación de Álvarez ante Erislandy Lara, el desarrollo de la pelea demostró que un boxeador sin encaje como Khan 31(19KO)-4(3) no podía imponerse si, por desmedida ambición y equivocado cálculo, renunciaba a la velocidad y subía dos divisiones hasta un peso medio bajo en el que el mexicano está completamente adaptado y en el que puede rendir al máximo nivel.


Es por ello que, dejando de lado la influencia inevitable que tiene el contundente y brillante desenlace, «Canelo» no puede ser tenido en cuenta por este triunfo (tampoco por el obtenido ante Cotto) ni como número 1 del peso medio (en el que nunca se ha enfrentado a un peso medio natural en el límite de las 160 libras) ni mucho menos como el número 1 libra por libra. Para ello debería batir a su retador mandatorio y doble monarca unificado Gennady Golovkin, a quien retó tras la pelea exclamando que había que descartar cosas superfluas y combatir por el honor y la gloria… pero ¿Porque no alcanzar el máximo honor y gloria renunciando a su ridícula e infantil petición de combatir contra «GGG» en las 155 libras, aceptando medirse a él por la hegemonía en el peso medio en el límite de dicha categoría, o sea en las 160 libras, como debe hacer cualquier boxeador legal y respetable? Mientras estas y otras cuestiones resuenan, se afirma que las negociaciones para que Álvarez y Golovkin se enfrenten en el mes de septiembre comenzarán inmediatamente, aunque no debe sorprender a nadie si el actual monarca del Consejo finalmente abandona su título y rechaza el combate ante el kazajo sólo por negarse a cumplir con sus obligaciones como campeón medio y, como todos los demás titulares mundiales, a pelear en el peso de la categoría en la que reina, decisión que pondría en cuestión tanto su honor como su gloria.

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