Román González – McWilliams Arroyo (23/4/2016)

The Forum, Inglewood, Estados Unidos.

Campeonato mundial WBC del peso mosca.


A priori la diferencia entre los dos contendientes era amplia, llegando además el aspirante Arroyo al mayor combate de su carrera tras un año de inactividad, aspecto que podría ser decisivo ante un púgil que muchos consideran número 1 libra por libra. Pero al contrario de lo que se podía esperar, la disparidad de nivel que se apreciaba entre ambos sobre el papel no resultó ser tan abrumadora sobre el ring, ya que el puertorriqueño ofreció una elevadísima resistencia, que no fue suficiente para imponerse pero que si sirvió para romper la racha de knockouts de González y para que Arroyo surgiese como un firme candidato a entrar en la élite de la categoría.

El enfrentamiento fue gradualmente aumentando la intensidad desde el round inicial, en el que ambos se tantearían con jab y directo junto a algún curvo, empezando a producirse ya en el segundo asalto intercambios de golpes de cierta dureza. Mientras González empezaba a desplegar parte de su enorme capacidad ofensiva con sus características rápidas combinaciones de curvos intercaladas por directos, Arroyo resistía a base de esquivas y bloqueos acompañados de buenos contragolpes, especialmente en gancho zurdo. Con todo, pronto pareció posible que los pronósticos más optimistas para «Chocolatito» (los que hablaban de una rápida victoria) se cumpliesen, dado que en el tercer asalto comenzó, con una acentuación en la agresividad y en la frecuencia de golpeo, a arrollar a su oponente, que empezaba a ser llevado a las cuerdas.


De todas formas, a pesar de que González empezaba a lanzar un enorme número de puños en fluidísimas series de golpes, en las que enlazaba de forma excepcional directos, hook, uppercuts y cruzados con ambas manos y en todas las trayectorias, Arroyo se mantendría en la pelea tenaz. Y es que el retador respondería en el cuarto episodio con un aumento de la movilidad que le evitaría parte del castigo y que conllevaría que el nicaragüense no llegase con sus terribles hooks de forma tan decisiva, recibiendo por contra certeros contraataques con el 1-2 y el uppercut zurdo por dentro. Esta acertada táctica tendría todavía mejores resultados en el quinto episodio, cuando González llegó a ser ligeramente movido por uno de los potentísimos ganchos de su rival, que seguía insistiendo en el 1-2 y en contras con uppercut y hook. En cualquier caso, esta adecuada respuesta de Arroyo no se prolongaría demasiado, ya que, a partir del sexto episodio, González aumentaría todavía más su brutal ritmo de combate para hacerse definitivamente con el control en la pelea.


Arrojándose sobre su adversario constante ofreciendo una brutal combatividad y cadencia de golpeo, González superaría por número y precisión a su contrincante, al que alcanzaría con variadísimas combinaciones al cuerpo y rostro que impedían una replica sencilla por parte del retador. Así, aunque Arroyo trataría de compensar el inigualable empeño del titular con sus directos y hooks, los asaltos caerían constantes del lado de González, que se impondría en esta batalla de desgaste en la que en esta ocasión, extrañamente, no hubo una merma crucial de ninguno de los dos boxeadores. En este sentido cabe destacar la formidable preparación física del retador, que le permitió resistir sin pasar por dificultades notables los 1100 puños lanzados por González, pudiendo incluso cerrar la pelea con un buen doceavo asalto. Sea como sea, la victoria había sido clara para Román «Chocolatito» González 45(38KO)-0, que supo sobrepasar la adecuada respuesta táctica de su oponente con un sensacional tesón ofensivo, una enorme resistencia física y una genial capacidad a la hora de combinar golpes buscando los huecos. Aun así, las puntuaciones de los jueces fueron muy sesgadas, dando tarjetas de 120-108 y doble 119-109. La puntuación de Bastión Boxeo es de 116-112 a favor de González.


Dejando al margen la excesiva amplitud en las cartulinas, quizás condicionada por una opinión general en los grandes medios boxísticos de desmedidos elogios, lo cierto es que González volvió a ofrecer una sensacional actuación, aunque ¿suficiente para un número 1 libra por libra? Cabe recordar que Arroyo sólo se había medido a un púgil de la élite en toda su carrera (perdió ante el campeón Ruenroeng) y que llegaba a esta pelea después de 12 meses de inactividad, por lo que, idolatrar a González por este combate parece, en el menor de los casos, un gran error. En cualquier caso, González se mantiene con este triunfo como la figura más destacada de las divisiones de peso más ligeras, posición que ahora mismo sólo puede ser cuestionada por Juan Francisco Estrada o, si asciende al peso supermosca, por Naoya Inoue, boxeadores a los que debería batir para no dejar dudas de su capacidad de ser número 1 de todos los pesos.

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