Ricky Burns – Michele Di Rocco (28/5/2016)

The SSE Hydro, Glasgow, Reino Unido.

Campeonato mundial WBA vacante del peso superligero.


Muchos son los que piensan que un boxeador con tantos defectos y con un boxeo tan simple como el de Ricky Burns no merece haberse convertido en monarca en tres divisiones diferentes, algo que certificó ayer al capturar el cinturón vacante WBA del peso superligero. Esto resulta todavía más inaceptable para sus detractores si se tiene en cuenta que durante la historia del boxeo grandes púgiles se quedaron sin coronarse como campeones mundiales siendo netamente superiores a Burns. En cualquier caso, y dejando de lado el cuestionable movimiento para declarar al británico y al italiano como coaspirantes al cetro del que fue desposeído Adrien Broner, el hecho es que su actuación ante el difícil y en buena racha Di Rocco fue muy buena y logró dominarlo en todo momento hasta poder poner fin al enfrentamiento.

Su control de las acciones fue absoluto casi desde el inicio, dado que apoyándose en su sólido boxeo lineal y en su apreciable ventaja en alcance, Burns no tendría dificultades para anotar un seco jab junto a claros 1-2. Por su parte, Di Rocco erraba la gran mayoría de sus ataques pese a llevar la iniciativa, ya que el continuo desplazamiento lateral de su oponente lo dejaba fuera de distancia. De todos maneras, si el visitante lograba acortar los espacios su insuficiente velocidad de manos o los bloqueos de Burns frustraban sus ofensivas. Además de sus fallos recurrentes, todavía en el primer asalto Di Rocco recibiría un jab como contragolpe (cuando trataba de conectar su gancho zurdo) que le desequilibraría y le haría pasar los primeros apuros del choque. Aun así, Burns no se precipitó y mantuvo regular su ritmo, dejando el centro del ring a su adversario, al que se dedicó a martillear con su jab incontables veces.


Después de que en el segundo round Di Rocco se mostrase afectado por el golpeo al cuerpo, en el tercer episodio «Rickster» decidiría probar suerte con el boxeo en corta, pero ante la buena respuesta con hooks del italiano, Burns optaría por seguir corriendo el ring y apoyarse en sus rectos, que le estaban dando grandes resultados. Tanto era así que, tras una pausa por un golpe bajo recibido por Di Rocco y todavía en el tercer asalto, Burns lanzaría un 1-2 contra su oponente, que se encontraba contras las cuerdas, y lograría anotarse un primer knockdown. La campana sonó poco después y evitó males mayores, pero era obvio que el combate estaba ya roto. Así, aunque Burns no optaría por tomar riesgos decisivos y el control de la iniciativa oscilaría repetidamente, el 1-2 del británico y su derecha aislada siguieron dándole asaltos y desgastando a Di Rocco, que pasaría por apuros apreciables en el quinto episodio.


De todos modos, «The King» mostraba coraje y, a pesar de que perdía claramente en las cartulinas y estaba mermado, no llegaba a ceder totalmente, realizando meritorios esfuerzos para impactar en el sexto y el séptimo episodio tanto su directo como su gancho zurdo u otros hooks. Con todo, el dominio de Burns no se podía ya diluir, compensando la tenacidad de su rival con su efectivo directo al final de los rounds, terminando así por quebrar la resistencia de su oponente y conducir el choque hacia la conclusión. Y es que en el octavo episodio, tras impactar cuatro derechas aisladas, Burns empujaría hacia las cuerdas a su rival y lo alcanzaría con una impetuosa serie de hooks que llevarían a la lona a un Di Rocco 40(18KO)-2(2)-1 muy castigado, algo que fue correctamente apreciado por el buen árbitro Terry O’Connor, que detuvo las acciones aunque el italiano se alzó antes de que terminase la cuenta. Con el tercer hombre decretando el KO Técnico, Ricky «Rickster» Burns 40(14KO)-5-1 se coronaba campeón mundial del peso superligero por la WBA, organismo que completa su proceso de reducción de campeones en tres de sus divisiones: peso minimosca, peso ligero y peso superligero.


No cabe duda de que militando en la división superligera boxeadores como Ruslan Provodnikov, Mauricio Herrera, Antonio Orozco, Omar Figueroa, Adrián Granados o Regis Prograis (solamente contando los púgiles del ranking de la Asociación), el reinado de Burns se presenta como un verdadero reto, siendo probable que sus recurrentes entradas en clinch y sus escasos recursos no sean suficiente para asegurarle la victoria ante varios de los púgiles citados como ejemplo. De todos modos, su elevadísima precisión, su extraordinario manejo de los directos y su astucia en el contragolpe, además de una mejorada condición física, le permiten encarar con cierto optimismo sus próximas defensas, a la vez que le aseguran que no ofrecerá una mala actuación o que no perderá sin plantear elevada resistencia.

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