Povetkin queda exculpado de dopaje y peleará por interino WBC pesado ante Stiverne

¿Por qué una agencia supuestamente independiente como VADA (aunque con su cúpula dirigida por estadounidenses) emitió un comunicado afirmando que Alexander Povetkin había dado positivo en control antidopaje cuando era falso? ¿Por qué hizo esto no en cuanto se analizó la muestra sino a tan sólo unos días de que un campeón estadounidense pusiese enormemente en riesgo su título del peso pesado en Rusia? Estas preguntas surgen inevitablemente a raíz de la conclusión final del Consejo Mundial de Boxeo respecto al caso de Alexander Povetkin 30(22KO)-1, que ha sido exculpado del cargo dopaje y se le permite competir con normalidad, llevándonos a cuestionar la imparcialidad y transparencia de la VADA, de la cual quizás la WBC debería distanciarse cautelosamente. 


Recordemos que, como se ha dicho, a menos de una semana para que se produjese en Rusia el choque entre el campeón WBC pesado Deontay Wilder y Alexander Povetkin, la VADA (Asociación Voluntaria Antidopaje) señalaba que el aspirante había dado positivo en un control antidopaje por Meldonium o Meldonio. Esta afirmación fue inmediatamente denegada por el promotor del ruso, Andrey Ryabinskiy, que afirmó que su púgil no había sobrepasado el límite de 1 microgramo estipulado por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), siendo la cifra de 0,07 microgramos (70 nanogramos), algo que se ha demostrado totalmente cierto. Aun así, mientras era investigado el caso por el WBC, el choque Wilder-Povetkin quedaba suspendido.


Pues bien, finalmente, el Consejo ha llegado a una conclusión respecto a la situación de Povetkin y ha decidido que este boxeador no debe sufrir suspensión y que se debe mantener en su posición de retador mandatorio al título mundial del peso máximo. Y es que las muestras de Povetkin tenían cantidades mínimas de la sustancia Meldonium, no era reincidente en casos de dopaje y había confirmado el consumo de dicho elemento antes de que fuese oficialmente prohibido por la WADA.


Dicho esto, no se puede entender cómo la VADA, que ha sido elevada por muchos púgiles y analistas como una especie de adalid contra la corrupción que iba a sanear el boxeo, pudo actuar de una manera tan sumamente irregular. Si se cuenta como positivo en control antidopaje cuando un deportista tiene trazas de una sustancia ilegal por debajo del límite permitido, se producirían positivos cada semana, en cada deporte y en numerosísimos casos, puesto que en todo individuo se pueden encontrar restos mínimos de sustancias (ingeridas o segregadas naturalmente) que en cifras elevadas son consideradas dopaje ¿Cómo no sabe esto la VADA? La respuesta es simple, sí lo sabe, pero prefirió emitir un comunicado anunciando un dopaje sin poner los resultados del test, que exculparían instantáneamente a Povetkin. Pero ¿Por qué?


Dado que los aspirantes que ha enfrentado Deontay Wilder habían sido de los más modestos de la lista del Consejo, muchos eran los aficionados y los expertos que pensaban que el titular estaba siendo sobreprotegido y que sus cualidades no eran tan enormes como se señalaba. Del mismo modo, muchos eran los que pensaban que iba a hacer cualquier cosa, incluso dejar vacante su cinturón, ante de enfrentar a un demoledor Povetkin en Rusia. Pero esto, que hubiese supuesto un enorme descrédito para el boxeador (y también algunas importantes implicaciones políticas, que nunca deberían influir en el deporte), fue evitado «milagrosa y casualmente» por los compatriotas de Wilder que dirigen la VADA acusando falsamente a Povetkin, aprovechando para ello que éste había confirmado su consumo de Meldonium antes de su prohibición. Sin obviar que el uso «legal» de la sustancia por Povetkin resulta en cualquier caso tramposo y reprochable y que por ello su nombre queda manchado ¿Que prestigio le resta a la VADA ahora?


Dejando de lado este giro en las tornas, el Consejo se mantiene firme en su adhesión a la VADA, con la cual desempeñará un estricto plan personalizado para Povetkin de controles antidopaje que deberá sufrir durante un año para confirmar su inocencia. 


Otro punto de controversia ha llegado en un comunicado posterior publicado por el WBC, que en lugar de declarar campeón en receso a Deontay Wilder 37(36KO)-0 (como a Grigory Drozd o Jorge Linares) lo ha mantenido como monarca absoluto a pesar de que sufre dos serias lesiones en su brazo derecho que requieren cirugía y que no le permitirán regresar a los rings hasta 2017. En cualquier caso, como no puede cumplir con su defensa mandatoria, el Consejo ha decidido crear un provisional título interino (como, por ejemplo, en el caso reciente de Gary Russell Jr.) para no dejar estancada la división, peleando por él Alexander Povetkin y el excampeón Berman Stiverne 25(21KO)-2(1)-1, que tendrán hasta el 16 de septiembre para llegar a un acuerdo que evite la subasta. Actualmente existen rumores que señalan que el Povetkin-Stiverne tendrá lugar en Rusia en noviembre o diciembre junto al campeonato crucero Lebedev-Gassiev y el campeonato interino pesado Ortiz-Ustinov, aunque no hay ninguna declaración oficial al respecto.


En principio, el ganador del Povetkin-Stiverne, en el cual el primero será clarísimo favorito, debería medirse de forma mandatoria posteriormente a Wilder, pero es muy probable que el Consejo le permita antes a éste una nueva defensa voluntaria (la quinta de su reinado sin haber hecho ni una mandatoria desde su coronación en junio de 2015). Por ello, y sin olvidar que hay demandas judiciales cruzadas de los equipos de Povetkin y Wilder, aunque se han puesto las bases para la solución, no parece que esta historia se resuelva totalmente pronto ni que deje de dar de que hablar durante lo que resta de año y del próximo.

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