Omar Narváez – Jesús Vargas (19/2/2016)

Nuevo Palacio Aurinegro, Puerto Madryn, Argentina. 

En juego el título IBF Latino del peso gallo.


Después de haberse impuesto muy solventemente a un duro oponente como Diego Pichardo en su combate de regreso en el mes de octubre, no se podía esperar menos del excampeón Narváez que una muy contundente victoria ante el venezolano Vargas, algo que finalmente se vio materializado. Aún así, el visitante, joven púgil con insuficiente desarrollo y clara desventaja en experiencia pero considerablemente más alto, no ofreció al inicio una pelea sencilla, haciendo que Narváez tuviese que emplearse bastante a fondo para evitar pasar por cualquier tipo de dificultades decisivas. Sabiendo que sus posibilidades de éxito pasaban por no permitir que el argentino desplegase su mejor técnica, Vargas sostendría desde el inicio una fuerte presión acompañada por una elevada frecuencia de golpeo, pudiendo así empujar hacia las cuerdas eventualmente a su oponente y lanzarle combinaciones de hooks, sobre todo, al cuerpo.


El planteamiento táctico de Vargas, que tendría éxito parcial, y su hostigamiento, también ejecutado con el jab enlazado con el gancho, llevarían a que Narváez buscase sobrepasar a su oponente a base de movilidad, con la creación de ángulos y explotando bien su técnica con combinaciones fluidas en variación de alturas. De este modo, usando golpes de poder precisos en directo zurdo al ataque o la contra junto a series de directos y ganchos al cuerpo y rostro, Narváez no se vería desbordado en ningún momento ni perdería el control de la pelea a pesar de que el empuje y decisión de su oponente eran notables. Tan intensas eran las ofensivas y tan firme era la resistencia del local que ambos condujeron la pelea en el tercer asalto a un fuerte intercambio de golpes en el que Narváez se impondría decisivamente, para lo cual aguantó la elevada frecuencia de golpeo de su adversario bloqueando sus manos o esquivándolas antes de anotar los puños más claros.


El cruce de golpes del citado tercer asalto pareció un punto de inflexión, puesto que en el cuarto episodio Vargas comenzaría a ceder de forma obvia a la vez que «El Huracán» se volcaba más en el ataque, llevando sostenidamente a su rival contra el ensogado y descargando contra él demoledores directos de izquierda. Así, añadiendo al recto zurdo veloces combinaciones de hooks al cuerpo junto a otros golpes encadenados, como por ejemplo el uppercut diestro-directo, Narváez desgastaría progresiva pero rápidamente a un Vargas que pasaba ya la mayor parte del tiempo de espaldas a las cuerdas. Si la situación comenzaba a ser muy negativa para Vargas en el quinto round, en el sexto pasó a ser crítica, pareciendo posible incluso la intervención del árbitro para detener el castigo sin a penas respuesta al que estaba siendo sometido. Finalmente, y con una buena dosis de coraje, el venezolano aguantaría el sexto episodio y también un séptimo round controlado totalmente por Narváez, pero ya en el octavo asalto no saldría a combatir abandonando acertadamente la pelea.


Por ello, y de forma muy contundente, el excampeón mosca y supermosca Omar Narváez 45(24KO)-2(1)-1 lograba su segunda victoria consecutiva dejando una buena imagen a la vez que capturaba un título menor IBF, el Latino del peso gallo, que podría tener importantes repercusiones para su futuro. Y es que, siendo el objetivo del veterano exmonarca conseguir un nuevo cinturón mundial antes de retirarse y pudiendo combatir sin problemas en las divisiones supermosca y gallo, parece que el futuro inmediato de Narváez pasa por meditar si desea buscar el campeonato en una u otra categoría, siendo sus posibilidades de éxito un tanto dispares en cada una de ellas. Si bien para pelear por el cinto supermosca es 2º WBO, sólo por detrás del aspirante mandatorio, y puede existir un gran deseo de revancha, una segunda pelea ante Naoya Inoue parece sumamente peligrosa, tanto que podría dejar un mal broche final en la carrera de Narváez. 


Por otro lado surge la opción de disputar el cinturón gallo por la IBF, ranking en el que ahora entrará y que le podría dar acceso a medio plazo a un combate contra el monarca británico Lee Haskins, que no ha realizado todavía ninguna defensa y que se coronó sin realizar combate debido al exceso de peso del excampeón Randy Caballero. A ello, hay que añadir que el boxeo espectacular de Haskins, que suele portar la guardia muy baja y buscar el contragolpe, le hace tan peligroso como vulnerable, por lo que Narváez tendría a base de encaje, tenacidad y técnica una buena opción de victoria más allá del riesgo elevado que supone el británico. 


Así Narváez se encuentra ante una difícil decisión, también condicionada por la disponibilidad de los campeones, para buscar un último mundial, aunque no caben muchas dudas de que la opción de ser titular en una tercera división y ante un rival menos temible parece la más realizable y conveniente.

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