Nueva infamia: Bradley supercampeón WBO, Ali-Vargas podría ser por cinto inferior

Que la WBA cree y haga desaparecer cinturones a su antojo es algo por todos conocido y que parece que, a medio-largo término y por desgracia, no va a dejar de existir. Así, se ha llevado a múltiples situaciones injustas, sobre todo, por la muy controvertida figura del supercampeón y del campeón regular. Pues bien, Timothy «Desert Eagle» Bradley 33(13KO)-1-1 acaba de ser nombrado supercampeón…pero no por la WBA, sino por la WBO. De esta forma la Organización, que debería haber desposeído a su campeón welter, se une a esta espantosa ignominia que sólo hace que el boxeo sea tenido como más opaco y corrupto por sus detractores y, peor aún, por un cierto sector de los aficionados, que contemplan hastiados este bochornoso espectáculo. La WBO, a la vez que comunicaba a través de su presidente la decisión, aclaraba que esto no significa que se vaya a tener varios campeones por división, haciendo una alusión indirecta a la Asociación, pero los rumores de la disputa de un mundial regular entre Ali y Vargas y varios precedentes en título interino hacen preveer lo peor.  

Para entender mejor la situación hace falta recordar que a Bradley se le dieron 10 días, después de su combate ante Brandon Ríos, para que decidiese si iba a enfrentar o no al retador mandatorio Sadam Ali, al que ya se tenía que medir ineludiblemente o dejar su cinturón. Dado que el anuncio no llegó semanas después de que finalizase el plazo se podía intuir que algo no transcurría de la manera óptima, aunque con la confirmación del tercer Bradley-Pacquiao para el 9 de abril pareció quedar claro que el estadounidense iba a dejar de ser campeón. Así, el combate por el título vacante, que ya se estaba negociando, sería Sadam Ali contra Jessie Vargas, el boxeador que le sigue en el ranking. Pero, para no perder a un destacado titular y, de paso, para poder cobrar más sanciones de títulos mundiales (que le reportarán centenares de miles de dólares), la WBO se inventa la condición de supecampeón para un Bradley que sólo ha hecho una defensa, dejando probablemente en el combate por campeonato regular o de interinato a Ali y a Vargas, que de este modo no podrán protestar totalmente por haber sido obviados.


Hay que señalar que ya existen otros supercampeones en la WBO, actualmente Sergey Kovalev y Donnie Nietes, que no tienen otra prerrogativa que cierta flexibilidad en los tiempos de las defensas, que en la práctica no es demasiada. Pero ahora se da un paso más al beneficiar adrede a un determinado púgil a la vez que se permite un doble campeonato no por causas excepcionales (como lesión), desvirtuando aún más la afectada figura del campeón mundial. Posiblemente, y contando el revuelo que se ha levantado por este nefasto movimiento de la Organización, dicho organismo pueda repensarse futuras decisiones, pero no hay que olvidar que la WBO se ha mostrado excesivamente recurrente en la disputa de títulos interinos en los últimos años, algo que finalmente sólo ha sido la previa de este nuevo paso adelante en la injusticia. 


Y es que a determinados boxeadores no se les ha permitido mantener en su poder cinturones que no podían defender por dificultades en cuanto a sus managers o por estar lesionados, convalecencias creadas por tratar de retener sus títulos ganados con gran esfuerzo, aunque ahora si se lo permite a un Bradley que eligió a Pacquiao sobre Ali simplemente por ambición de dinero o prestigio. Como un ejemplo se puede mencionar el caso reciente de Rigondeaux, que perdió su título WBO supergallo por no realizar defensas en 9 meses, algo motivado por problemas con su representante y por las dificultades de encontrar un rival que aceptase medirse a él, todo ello a la vez que la Organización no facilitaba las cosas al no designar un retador mandatorio.


Con la WBA habiendo perdido el rumbo, la WBO realizando arbitrariedades de manera creciente (como los sospechosos y súbitos ascensos y derrumbes en el ranking de determinados púgiles) y la WBC mostrándose sumamente flexible con sus campeones más destacados (además de la creación de unos «torneos» que benefician claramente a determinados púgiles), sólo la IBF, a pesar de sus fallos, es el organismo que mantiene más la seriedad y actúa, para bien o para mal, de forma más constante y acorde a sus estatutos. Por ello, es posible que llegue el día, de seguir así las cosas, en que el único titular de la Federación pueda ser el que se ha visto menos premiado en la consecución de sus objetivos y que más méritos ha hecho para ser considerado como número 1 de la división, algo que todavía no es así aunque si que lo es que la IBF cuenta cada vez con un mayor prestigio.

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