Krzysztof Glowacki – Steve Cunningham (16/4/2016)

Barclays Center, Nueva York, Estados Unidos.

Campeonato mundial WBO del peso crucero.

Contradiciendo a quienes erradamente lo subestimaban, el polaco Glowacki dio una nueva exhibición de efectivo boxeo en línea y desde la distancia media-larga para capturar un triunfo amplio sobre un muy voluntarioso Cunningham, que a pesar de ser derribado en cuatro ocasiones aguantó hasta el final ofreciendo elevada resistencia. Como era de prever, y como señalamos en la previa, el sobrio boxeo de Glowacki fue demasiado para el excampeón, que nuevamente movido por una gran irregularidad combativa y por ciertos problemas para encontrar su distancia, sucumbiría de forma continuada. El campeón, que sabe explotar de excelente forma su condición de zurdo, arrancaría bastante agresivo, insistiendo con el 1-2 y con su magnífico directo de izquierda aislado a la vez que evitaba los directos de su oponente con buenos movimientos de cabeza, cintura o piernas.


Cunningham probaría con inefectivas combinaciones de hooks al cuerpo o de directos pero, cuando en el segundo asalto arriesgó más para tratar de lograr resultados, sería derribado con un hook zurdo a la contra. El duro «USS» se levantaría sin dificultades pero sólo para ser derribado de nuevo tras recibir un nuevo gancho de izquierda, que es justo decir que le alcanzó mal posicionado de piernas a causa de un pisotón. Tras la segunda cuenta, el estadounidense se lanzaría valientemente contra su contrincante, logrando conectar algo de sus cortas series de rectos o hooks, aunque pagando un alto precio, ya que recibiría directos al contragolpe muy contundentes. Habiendo conseguido su objetivo de menoscabar al aspirante, Glowacki podría ahora controlar el ritmo y la distancia del combate, utilizando una baja intensidad para hacer valer sus mejores armas. Así, sus directos zurdos volarían continuadamente hacia su oponente que, a pesar de un cierto aumento en cuanto a su agresividad, seguiría hasta pasado el ecuador bastante fuera del combate.


Si bien Cunningham intentaba tenazmente conectar sus manos, cuando Glowacki boxeaba sin la iniciativa se mostraba incluso más efectivo, contraatacando con un brutal gancho zurdo que dejaba ver de nuevo la sombra del knockdown. Del mismo modo, los ajustes empleados por el local para tratar de acortar la distancia no darían resultado, estando mal coordinados, forzando por ello repetidas entradas en clinch. De todas formas, el calmado control establecido por Glowacki y su simple buena elección del momento de ataque para llevarse los rounds no serían suficiente para romper el combate, por lo que a la larga Cunningham, dando otra muestra más de su enorme irregularidad sobre el ring, terminaría por encontrar su boxeo, aunque tardíamente. Ayudado por un creciente cansancio del campeón, que también se veía desgastado por los hooks esporádicos pero tensos recibidos, Cunningham conseguiría en la recta final conectar de formas más constante potentes ganchos al rostro de su rival, que incluso llegaría a verse estremecido.

La elevada presión de Cunningham permitiría que se produjese un emocionante desenlace, con ambos bastante mermados intercambiando golpes con desigual fortuna pero elevadísimo peligro, aunque Glowacki, pese a sufrir apuros notables a causa de su desgaste, confirmaría su victoria con dos knockdowns más. En el décimo episodio el polaco alcanzaría con una derecha de corto recorrido a Cunningham derribándolo, siendo más aparatosa la caída sufrida por éste en el doceavo round, cuando fue alcanzado por un hook diestro brutal tras un directo del titular mundial. Así, después de que Cunningham probase un último ataque final, se llegaba a la conclusión del choque, dando los jueces la victoria unánime a Krzysztof Glowacki 26(16KO)-0, aunque hay que decir que las puntuaciones, doble 115-109 y 116-108, fueron excesivamente generosas con Cunningham 28(13KO)-8(1)-1 al darle cinco rounds. Y es que el excampeón estadounidense, como era de esperar, rindió mejor en el peso crucero que en el pesado, superando sus dificultades tácticas para, a base de coraje, tenacidad y excelente condición física, ofrecer un gran final a pesar de las caídas.


Con todo, aunque con esta actuación Cunningham podría haberse coronado enfrentando a otro rival, Glowacki es un púgil verdaderamente excelente que no está siendo suficientemente valorado. En dos peleas, ambas reconocidas por los críticos como muy espectaculares, el polaco derribó y venció a dos de los iconos más destacados del peso crucero de la pasada década: un Marco Huck al que rompió su racha de imbatibilidad y defensas y un Cunningham que algunos consideran uno de los mejores cruceros desde que se fundó está reciente división de peso. Por ello, Glowacki ha surgido como una innegable figura en la, desafortunadamente, muchas veces olvidada categoría crucero, pareciendo que sólo el ganador de la unificación Lebedev-Ramírez y un par de aspirantes mundiales, entre ellos su mandatorio Oleksandr Usyk, son capaces de batirlo, aunque no sin pasar grandes dificultades.

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