Jessie Vargas – Sadam Ali (5/3/2016)

DC Armory, Washington, Estados Unidos.

En juego el cinturón mundial vacante WBO del peso welter.


Incomprensiblemente, el interesantísimo campeonato mundial entre Ali y Vargas era el semifondo de un duelo desparejado y sin cinturón en juego como el Ortiz-Thompson, por lo que, como era de prever, el primero de los citados combates, que cumplió con las mejores expectativas, actuó como pelea estelar adelantada, siendo sin duda alguna el mejor duelo de la velada televisada. Más allá del choque de estilos aparente y parcialmente materializado sobre el ring, ambos boxeadores demostraron grandes recursos tanto al ataque como al contragolpe, ofreciendo una pelea contendida, con alternativas y bastante emocionante. Este intenso desarrollo partiría ya desde los primeros asaltos, con Vargas presionando agresivo para evitar, tal y como le pasó ante Bradley, ser desdibujado a largo plazo por el boxeo dinámico de su oponente. Con todo, a pesar de la iniciativa y de algunas buenas manos en directo y hook, Ali no cedería sino que respondería con gran firmeza.


Entrando y saliendo en un destello con su 1-2, muchas veces cerrado con golpe curvo, Ali anotaría manos con claridad, pudiendo también ofrecer buenos contragolpes con su mano adelantada en hook y uppercut. Ante este efectivo planteamiento de su oponente, Vargas realizaría algunos ajustes y establecería el jab para disminuir la facilidad de las entradas de su contrincante, logrando, después de frenarlo ligeramente, poder conducir con mayor constancia sus propias ofensivas en directo o gancho. De este modo, el enfrentamiento rápidamente se convirtió en tan entretenido como igualado, con «World Kid» tratando de marcar la diferencia con su habilidad y velocidad mientras que Vargas aplicaba un constante y tenaz trabajo, mucho más intenso y efectivo que en anteriores cruces. Así, las mejores acciones de ambos se alternaron, llegándose a un posible punto de inflexión en el cuarto episodio.


Aunque Ali se mostró brillante con su formidable 1-2, Vargas avanzaría valiente bajo los veloces golpes de su rival, mostrándose tan decidido en su ofensiva que ni siquiera le dio tiempo a su ágil adversario a hacerse espacios para contraatacar, recibiendo un buen gancho zurdo mientras retrocedía. Sin duda, el excampeón estaba lleno de voluntad para coronarse de nuevo y en su empuje llegaría a llevar brevemente contra las cuerdas a su rival, al que atacaría también cuando, hostigado y dubitativo, pensaba cómo reordenar su sistema táctico. En cualquier caso, Ali no estaba tocado, por lo que se reharía y tomaría la iniciativa, cerrando el asalto con sus hábiles ataques con combos de rectos enlazados con curvos. Tras este episodio, los siguientes rounds disminuyeron su intensidad, pudiendo Ali reanudar sus entradas y salidas, aunque Vargas aprovecharía los intervalos para buscar manos aisladas pero contundentes en algún intercambio o al pasar al ataque inesperadamente.

En esta situación de igualdad y con los sistemas tácticos de ambos todavía bastante sólidos, Vargas conseguiría, en un octavo asalto dominado por Ali, anotarse súbitamente un knockdown que terminaría decidiendo el combate. Un jab seguido por una derecha derrumbaría y dejaría en malas condiciones al hasta entonces invicto coaspirante, que de todos modos podría terminar el round en pie. Aun así, se prolongaría poco ya el enfrentamiento, puesto que en el noveno episodio Vargas se volcaría al ataque alcanzando a su oponente con directos y ganchos zurdos que precederían una nueva caída de Ali, producida por una brutal derecha directa. Por segunda vez se podría alzar de la lona, pero Vargas, que elegiría bien sus ataques, conectaría un recto más que llevaría al árbitro a detener el encuentro. Por ello, Jessie Vargas 27(10KO)-1 se coronaba como campeón mundial WBO del peso welter y se veía conducido a un futuro gran combate, siendo afirmado por el promotor Bob Arum que existe la posibilidad de que se pueda medir al ganador del Pacquiao-Bradley III en los próximos meses.


Se enfrente a éstos o no, lo cierto es que Vargas parece haber salido muy reforzado de su derrota ante el citado Bradley, pudiendo decidir el choque ante Ali precisamente al arreglar los errores de su último combate. Y es que la tenacidad, la calma, la concentración y la contundencia ofensiva que le faltaron para seguir persiguiendo y hostigando ordenadamente al excampeón le sobraron ante Sadam Ali 22(13KO)-1(1), que ofreció una muy meritoria actuación, por momentos excelente, pero que se vio repetidamente sobrepasado por la determinación ofensiva de su rival, base de su triunfo y de su nueva coronación.

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