Jarrett Hurd – Óscar Molina (25/6/2016)

Barclays Center, Nueva York, Estados Unidos. Peso Superwelter.


Cuando en el primer asalto se produjo un duro knockdown a favor de Hurd pareció que la pelea podía llegar a su fin. Y es que, cuando Molina lanzó un jab, Hurd esquivó el directo de mano adelantada de su rival inclinando ligeramente su cuerpo y lanzó seguidamente un uppercut de derecha brutal que tiró a la lona a su oponente. Si Hurd se hubiese lanzando al ataque contra su tocado rival no cabe duda de que habría estado muy cerca de la victoria, pero prefirió no tomar riesgos y permitió a Molina reestablecerse. Así, la pelea se desarrollaría en los siguientes rounds de forma normal, como si la caída no se hubiese producido. Hurd tomaría la iniciativa y presionaría a su adversario, utilizando especialmente bien su largo jab. Por su parte Molina, que se desplazaba intentado eludir la presión, intentaría disminuir el ritmo de su oponente insistiendo con el hook de izquierda al hígado.

Quizás Hurd estaba cometiendo el error de insistir demasiado con su jab, permitiendo que Molina ajustase las acciones con sus aislados pero molestos hooks de ambas manos arriba y abajo. De todas formas, «Swift» seguía llegando de forma decisiva con los uppercuts y los ganchos al cuerpo. Con todo, a partir del cuarto episodio la pelea se igualó mucho más, puesto que los dos intercambiarían golpes en corta, alcanzándose con mucha claridad y contraponiéndose las habilidades de ambos: con Molina usando su tenacidad y valentía para seguir lanzando golpes y con Hurd esquivando y eligiendo muy bien lo puños para explotar los huecos. Aun así, pese a la igualdad, con el paso de los minutos los intercambios empezaron a caer de lado de Hurd de forma constante, ya que éste hacia valer una superior velocidad, precisión y frecuencia, apoyándose además en variadas combinaciones. Por ello, cuando la pelea llegó al sexto asalto Molina comenzó a mostrarse desgastado.


De todos modos, antes de que la merma física se manifestase de forma crucial, Molina se negaría a ceder en el séptimo asalto y tendría un cierto repunte en su actividad. Pero esto no pudo ser sostenido de forma prolongada, por lo que, habiendo recibido fuertes hooks y cruzados en el octavo round, llegado el noveno episodio estaría bastante tocado, aunque seguiría lanzando manos en la medida de lo posible a base de valentía. Finalmente, en el décimo round Molina no pudo responder más y, en obvio mal estado, encajaría una larga serie de hooks que llevarían al árbitro a intervenir y detener el choque pese a que no estaba contra las cuerdas ni patentemente estremecido. Quizás el púgil podía protestar la detención al igual que los espectadores, restando poco para que terminase el encuentro, pero era innecesario que Molina 13(10KO)-1(1)-1 se llevase golpes de más cuando los jueces le habían dado ya la victoria a los puntos a Jarrett «Swift» Hurd 18(12KO)-0.


Es cierto que si Hurd se hubiese lanzado a por el knockout en el primer round probablemente podría haberlo logrado, y con ello habría dejado una sensación de imbatibilidad y brillantez mayor para muchos críticos y aficionados. De todos modos, estando ya a un paso del top 5 WBA e IBF, Hurd sólo ha disputado unos 70 rounds, siendo claramente superado en bagaje de ring por otros púgiles estadounidenses como Charles Hatley, con 50 rounds combatidos más, Jermell Charlo, con 110 más, o Vanes Martirosyan, que cuenta con 150 más. Por ello, comparándolo a quienes podrían ser sus oponentes en el futuro próximo, no se puede culpar a Hurd por no querer terminar el combate antes de tiempo y tratar de ensanchar su experiencia, más aún cuando es verdad que si se hubiese volcado al ataque podría haber recibido peligrosos contragolpes. 

En cualquier caso, Hurd cada vez deja más claro que es una figura a tener muy en cuenta en la disputa del mundial superwelter y que ya puede ser contado entre los mejores retadores de la división, teniendo un brillante futuro por delante. Aunque antes de poder apuntar a las peleas trascendentales debería foguearse con un puñado de peleas más a 10 asaltos (ante Molina fue la primera vez que pasaba del séptimo asalto) contra duros oponentes y pasar alguna prueba de fuego a 12 asaltos, estando entonces sobradamente preparado para intentar ser una figura de la interesante división superwelter, en la que perfectamente Hurd podría hacerse un hueco en la cumbre por su completísimo boxeo.

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