Felix Sturm dio positivo en control antidopaje en la revancha ante Chudinov

Sea por un motivo o por otro, el caso es que el Chudinov-Sturm II ha sido una de las peleas más controvertidas de los últimos años y puede que la más polémica recientemente en el peso supermedio. Recapitulando, la historia es la siguiente:


El ruso Fedor Chudinov 14(10KO)-1, que entraba al combate como un púgil muy prometedor pero lejos de ser considerado favorito, se enfrentó por primera vez a Felix Sturm en mayo de 2015, pelea que Chudinov venció con enorme solvencia y con una excelente actuación, algo que motivó que uno de los jueces diese 118-110 a favor de él (coincidiendo con la tarjeta de Bastión Boxeo). Con todo, dado que uno de los jueces ridícula e incomprensiblemente vio la victoria de Sturm con 116-112 (el restante dio 116-112 a Chudinov) se llegó a un resultado mayoritario que dio pie a un movimiento corrupto por parte de la WBA. Dicho organismo, en una decisión más que oscura, decretó increíblemente una revancha inmediata, siendo la victoria de Chudinov clara y legítima y no habiendo movido ni un dedo la Asociación cuando se perpetraban robos atroces en otros combates.

En cualquier caso, y tras una defensa del nuevo campeón ante Frank Buglioni, la pelea de revancha tendría lugar el 20 de febrero, duelo en el que, si bien Chudinov no fue tan efectivo, se impuso con notable claridad…pero los jueces de forma nefasta e irregular daban la victoria mayoritaria a Felix Sturm 40(18KO)-5(1)-1, que se volvía a coronar en su larga y polémica trayectoria. El equipo del ruso tenía motivos para quejarse, dado que su púgil había merecido la victoria unánime, pero sus protestas no sólo residieron en el veredicto de los jueces. Los guantes de Chudinov tras la pelea presentaban un pésimo estado: desteñidos, con el logotipo del fabricante perdido, agrietados y ligeramente deformados en los bordes, según el equipo del ruso dicha equipación había sido manipulada para perjudicarlo, dado que los guantes de Sturm (que quedó manchado por la tinta perdida de los guantes de su rival) presentaban óptimas condiciones.

Por ello, la protesta formal del equipo de Chudinov parecía más que necesaria, aunque todavía faltaba por conocerse un último punto en la polémica. Este pasado fin de semana se hacía público que Sturm había dado positivo en el control antidopaje posterior a la segunda pelea contra Chudinov, siendo la sustancia encontrada en el test Estanozolol, que ayuda a aumentar la masa corporal y a perder grasa. Obviamente Sturm niega cualquier tipo de acusación de dopaje en su contra, habiendo solicitado ya el análisis de la muestra B. Del mismo modo, e inevitablemente, Chudinov y su equipo han solicitado que el resultado de la pelea sea cambiado a No Contest y se le devuelva el cinturón de supercampeón.

Sin que se pueda saber en qué acabará este asunto o qué decisiones emprenderá la WBA, lo cierto es que la maraña de irregularidades en torno al Chudinov-Sturm II no deja de crecer y parece ya innegable que alguien quiso incidir en el resultado del choque con manipulaciones extradeportivas. Mientras tanto, la situación del otro campeón de la Asociación acusado de dopaje (no hay actualmente ningún campeón en la WBC, WBO e IBF formalmente acusado de dopaje), el titular regular Lucas Browne, todavía no ha sido aclarada desde su combate a inicios de marzo ante Ruslan Chagaev.

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