Erislandy Lara – Vanes Martirosyan II (21/5/2016)

The Cosmopolitan of Las Vegas, Las Vegas, Estados Unidos.

Campeonato mundial WBA del peso superwelter.


Más interesante que el Charlo-Trout y que el Charlo-Jackson con los que compartía velada, la revancha entre Lara y Martirosyan resultó también notablemente más entretenida a pesar de disputarse de forma similar, o sea como una pelea táctica desarrollada con cautela y apoyada en golpes aislados. Conociéndose ambos perfectamente así como sus puntos débiles, pero condicionados en sus ofensivas por las virtudes de su contrincante, la pelea estuvo marcada por oscilaciones y una igualdad patente en líneas generales.


Con todo, Lara, como es habitual, utilizó su sensacional velocidad de manos al igual que su tremenda precisión para anotar con cierta facilidad y elevado número su magnífico directo zurdo, que hacia valer especialmente al contragolpe. De todos modos, a pesar de que su cesión de la iniciativa estaba sirviendo para alcanzar a su oponente cuando trataba de entrar, esta estrategia no podía evitar que Martirosyan pudiese ofrecer un riesgo apreciable de forma constante, encontrando el hueco para conectar también su directo al rostro o al cuerpo, del mismo modo que un contundente hook de izquierda al hígado, que se veía facilitado por la posición de zurdo del púgil cubano.

En cualquier caso, su formidable control de los espacios y el astuto aprovechamiento de su mayor envergadura, permitieron que Lara pudiese distanciarse pronto en las cartulinas de los jueces, cosa que conseguiría a través especialmente del jab, del directo y del 1-2. Sabiendo que en el boxeo en la distancia larga su contrincante se iba a imponer, el sólido Martirosyan aceleraría sus pasos salteadamente y, tomando riesgos, entraría tras su 1-2 y lanzaría algunos curvos en corta en uppercut o hook, consiguiendo de este modo a base de trabajo capturar algunos asaltos que le mantenían en la lucha por la victoria. Aun así, el armenio no explotaba suficientemente su superioridad en el boxeo en corta, manteniéndose demasiado tiempo en la distancia media-larga o larga, quizás queriendo evitar contragolpes más claros, de modo que Lara, que bloqueaba muchos puños, no llegaba a verse decisivamente incomodado a la vez que encontraba huecos para su directo.


Estando el enfrentamiento igualado, incluso cuando Martirosyan aprovechaba mejor su iniciativa, y condicionado por la inactividad en intervalos bastante grandes, Lara podría hacer valer su excelente técnica para decantar la balanza con su gran juego de piernas (que le permitía sobre todo abrir brechas con sus cambios en la dirección del giro), sus plásticas esquivas y con golpes nítidos acompañados de detalles de calidad. Fue así como, a pesar de la tenacidad de Martirosyan, Erislandy Lara 23(13KO)-2-2 consiguió el favor de los jueces, que le dieron cartulinas de 116-111 doble y 115-112, en las que se descuenta un punto por reiteración de golpes bajos al aspirante, que tratando de frenar la movilidad del campeón insistiría con los puños al cuerpo impactando un cierto número de ellos más allá del límite permitido. Sea como sea, estando el choque innegablemente contendido e igualado y habiendo perdido sólo por un asalto en la tarjeta de uno de los jueces, Martirosyan 36(21KO)-3-1, que ha sufrido en su carrera varias derrotas muy polémicas, protestó el resultado, considerando que él había sido merecedor del triunfo, tal y como piensa un considerable número de espectadores. De todas maneras, es ampliamente mayoritaria la opinión de que Lara por claridad, precisión y número de golpes era justo vencedor.


Contando que a pesar de la controversia Lara dará por sellada su competencia ante Martirosyan, es de esperar que el campeón cubano busque en el último cuarto del año pelear en una gran velada contra un buen rival, aunque resultará casi imposible que, como desea, ese oponente sea Golovkin. Por otro lado, si no abandona su cinturón para buscar mayores bolsas y atención en la división del peso medio, es muy posible que Lara se vea obligado a enfrentar en unos meses al retador mandatorio Jack Culcay, objetivo muy sencillo para su nivel de boxeo, que no le tendría que reportar ganancias excesivamente elevadas y que le mantendría bastantes meses más alejado de las mayores peleas disponibles y de la máxima atención por parte de los grandes medios.

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