Eduard Troyanovsky – César René Cuenca II (8/4/2016)

Krylia Sovetov, Moscú, Rusia.
Campeonato mundial IBF del peso superligero.

Aunque, como era de prever, ambos contendientes aprendieron de los errores de su anterior enfrentamiento y pudieron ofrecer una pelea de revancha más emocionante, ejecutando mejor sus planteamientos tácticos ideales, finalmente, el factor y condicionante decisivo en la carrera del campeón ruso, su demoledora pegada, terminó por decidir el choque. En el comienzo, con ambos rompiendo su tanteo con el jab lanzando algún esporádico directo o hook, Cuenca utilizaría una increíble velocidad de desplazamiento y una elevadísima movilidad que inevitablemente generaron dificultades al local, aunque la falta de frecuencia de golpeo del argentino, que probó suerte con su buen 2-1, no sería suficiente para explotar las posibles dudas de Troyanovsky.

De todas formas, mostrándose mucho más ágil y dinámico que en la primera pugna, Cuenca incomodaría de forma obvia a su rival en el segundo asalto, en el cual el argentino acompañó sus pasos laterales con un más constante uso del jab y buenos contragolpes con el directo zurdo tanto al cuerpo como al rostro. Por ello, «The Eagle» que, momentáneamente perdió el ritmo del combate y se mostró menos activo, tuvo que optar por tomar mayores riesgos para no ver las dificultades aumentadas. Acelerando sus pasos en el tercer episodio lograría, a pesar de sus problemas para cortar el ring, comenzar a conectar sus manos terriblemente potentes en directo diestro y uppercut, golpes que junto a otros de apreciable claridad no tardaron en cobrarse un precio en cuanto a disminución de la velocidad del retador. Y es que, aunque éste trató de compensar el aumentado empuje de su oponente con combos de rectos, al perder parte de su velocidad se vería decisivamente afectado en su boxeo y en su estrategia, llegando los knockdowns y la ruptura de la pelea.

En el cuarto episodio, un uppercut zurdo conectado por el ruso arremetiendo desde la distancia media-larga, derribaría al excampeón sobre la lona, que apurado se vería ayudado involuntariamente por su oponente en la reanudación. Troyanovsky, ansiado por conseguir el knockout, empujaría hacia el suelo a Cuenca, que recibiría unos segundos trascendentales para recuperarse a la vez que el round terminaba pronto, ya que el árbitro no solicitó que se detuviese el cronómetro. A pesar de que Cuenca se reharía y en el quinto asalto contragolpearía con su directo de nuevo, Troyanovsky, ya más calmado y efectivo al cortar el ring, seguiría desgastando a su adversario con su cualidad decisiva, su enorme pegada materializada en directos aislados.

Así, era cuestión de tiempo de que Troyanovsky volviese a derribar a su rival, algo que sucedería de nuevo en el sexto episodio, cuando Cuenca, que trataba a la desesperada de hacer valer sus directos, recibiría un recto seguido por un uppercut. Si bien otra vez «El Distinto» se alzaría y terminaría el round, este fue el principio del fin, ya que en el séptimo asalto y después de un agresivo inicio de «Troya» con hooks en corta, Cuenca lanzaría su bucal y al llegar a su esquina para recuperarlo su entrenador señalaría al árbitro la negativa a seguir combatiendo. De esta manera, Eduard «The Eagle» Troyanovsky 24(21KO)-0 se imponía en el combate de revancha y se asentaba como monarca, desquitándose de su deslucida coronación en la primera pelea, en la que Cuenca 48(2KO)-2(2) abandonó de forma similar a pesar de sus posteriores declaraciones en las que afirmó haber tenido un malentendido con el árbitro. En cualquier caso, tampoco se puede ser excesivamente duro con el voluntarioso Cuenca, que fue derribado dos veces y trató de seguir peleando a pesar de los terrible golpes conectados por un Troyanovsky con 88% de victorias antes del límite y que ha noqueado brutalmente a muchos de sus oponentes.

Si la pegada del campeón ruso fuese su única virtud, aún podría ser su reinado relativamente efímero pero, contando también tanto su buena base técnica y estratégica, es notable su proyección como campeón a pesar de su veteranía. Además, hay que tener en cuenta que contra un futuro oponente, que no será tan sumamente móvil como Cuenca, podrá hacer valer con mayor solvencia sus armas. Así, no serán pequeñas, a pesar de los pronósticos, sus opciones de retener su cinturón en una defensa mandatoria estimada por la IBF hacia el mes de agosto. En este combate se podría medir (ya que parece que no hay margen para una nueva eliminatoria) al mejor clasificado Keita Obara, púgil japonés de potente pegada y características similares a las del propio Troyanovsky y que surgió en cierto modo como una revelación, a pesar del empate cosechado, en su pelea de debut en Estados Unidos ante Walter Castillo.

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