Deontay Wilder – Artur Szpilka (16/1/2015)

Barclays Center, Nueva York, Estados Unidos. 

En juego el cinturón mundial WBC del peso pesado.


El primer factor que quedó claramente de manifiesto en el enfrentamiento fue la dificultad de Wilder para boxear contra un oponente zurdo. Y es que, manteniendo su pie adelantado por el exterior del de su oponente, Szpilka condicionaba el planteamiento del combate y complicaba el establecimiento del jab y la derecha recta por parte del campeón. Además, el polaco hizo gala en todo momento de su agilidad de piernas a través de una movilidad continuada, que evitaba planos sencillos para un Wilder que erró un considerable número de manos desde el inicio. En cualquier caso, en una pelea eminentemente táctica y de control de los espacios y los tiempos, la frecuencia de golpeo de ambos era escasa, decidiéndose los rounds por pocas y precisas acciones. En estas llevó algo de ventaja el retador, un Szpilka que con astucia, cambiando la dirección del giro y con decisión en las arremetidas desde atrás, conectaría algún directo zurdo que provocaría los gritos del numeroso público polaco asistente.

Por su parte, Wilder, se mostraba muy cauteloso, mucho más que habitualmente, y sobre todo incomodado, centrándose sobre todo en retroceder rápido y estirando los brazos para eludir las embestidas de «Szpila». Las mejores acciones del estadounidense llegarían, de todos modos, en estas circunstancias, puesto que eventualmente culminaría su estrategia explotando su mayor envergadura y altura en algún contragolpe con cruzado o directo. Pese a ello, su oponente le estaba haciendo lucir bastante mal, puesto que Szpilka conectaba de forma más frecuente y clara sus directos y hooks zurdos, mostrando además cierta suficiencia táctica y un ligero control del encuentro. Con todo, no se puede dejar de lado la principal (y para muchos única) cualidad de Wilder, su terrible pegada, que haría aparición en un cuarto asalto en el que estremeció con un directo a su contrincante, no pudiendo, de todos modos, explotar esta circunstancia ni progresar de forma decisiva.


No tardaría Szpilka en compensar con creces este incidente, ya que en el siguiente round, en el quinto, impactaría un directo zurdo que, junto a varios hooks de ambas manos, hizo diana en un Wilder de espaldas a las cuerdas. Y no acabarían aquí las dificultades del titular, que en ese mismo round (tal y como le pasó contra Molina y Duhaupas) se vería sorprendido por un cruzado de mano derecha a la contra que le estremecería. Así, el combate en los siguientes episodios se mantendría con su escasa actividad de golpes, con Wilder poco resolutivo, tomando escasos riegos y brillando menos. Incluso en precipitadas ofensivas sería nuevamente alcanzado al contragolpe por Szpilka, aunque al fin en séptimo round «The Bronze Bomber» conectaría algunos potentes jabs y un contundente 1-2 que demostraron su latente peligro. No se vería por ello desdibujado el visitante, que con cierta constancia trabajaría con sus jabs y cruzados, junto al hook zurdo, para igualar las acciones.


Cuando todo parecía encaminarse a una resolución a los puntos que podría ser nociva para Wilder, que incluso caería a la lona sin golpe en el octavo round al ver esquivado uno de sus puños, un terrible cruzado diestro del campeón rompería el combate. En el noveno asalto Szpilka cometería un fatal error, entrando semiagachado y con las manos bajas ante un Wilder que con un derecha curvada lanzaría a su oponente sobre la lona sin que pudiese responder a la cuenta. Así, en un muy complicado combate que certificó una progresión nula en sus defensas (sino al contrario un retroceso), Deontay Wilder 36(35KO)-0 vencía por KO en el noveno asalto y retenía por tercera ocasión su cinturón mundial. Si contra el modesto pero voluntarioso Molina sufrió más de lo previsto y contra el mediocre pero duro Duhaupas terminó incluso con un ojo inflamado, con el simplemente bueno (pero no excelente) Szpilka, Wilder a penas hizo lo suficiente para lograr una ajustada victoria a los puntos (excesivamente los jueces le daban en el momento de la detención 77-75 y doble 78-74). Con todo, en los tres casos, en los que se vio estremecido por curvos diestros, su enorme pegada le ayudó de forma decisiva.


Muchos son los que consideran que Wilder por esta victoria se ha consolidado como una verdadera figura y que, con muchas garantías de éxito, podría establecer una hegemonía en los próximos años similar a la de los hermanos Klitschko. Pero es inevitable pensar que las complicaciones ofrecidas por un competente top 15 como Szpilka podrían ser enormemente mayores y tener nefastos resultados para el invicto campeón si se enfrentase a un formidable púgil con gran bagaje amateur como Povetkin (al que se deberá medir en unos meses), Ortiz o Joshua, que componen la élite de los aspirantes de la división.  

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