David Avanesyan – Shane Mosley (28/5/2016)

Gila River Arena, Glendale, Estados Unidos.

En juego el título interino WBA del peso welter.


No es cuestionable que desde el punto de vista de las repercusiones este combate era importantísimo, puesto que le daría al ganador la oportunidad de pelear en un mundial ante uno de los púgiles integrados en el top 10 de muchos rankings libra por libra, el campeón WBA Keith Thurman. Aun así, no se debe sobrevalorar el Avanesyan-Mosley desde el punto de vista deportivo, porque, si bien se mantuvo más o menos disputado, por momentos rozó el esperpento e hizo recordar las frases de aquellos expertos que señalan que se debería poner un límite de edad a las carreras de los boxeadores. 

En el arranque, especialmente en el primer round, Mosley lo hizo bien, caminando rápido alrededor de Avanesyan jabeando y realizando esquivas de gran calidad, restos de un pasado brillante. No obstante, pasarían pocos minutos hasta que el excampeón mundial en tres divisiones y en múltiples ocasiones Mosley pondría de manifiesto tristemente que no debe seguir boxeando. Y es que, aunque las manos del ruso-armenio no eran especialmente veloces, al menos no más que las del resto de top 15 welter, sus derechas directas impactaban con una claridad pasmosa en un Mosley que o bien reaccionaba de forma lentísima o bien simplemente no reaccionaba y se quedaba estático y expuesto al puño. Así, con «Ava» tardando poco en descubrir los puntos más débiles del mermado boxeo de su adversario, no dejarían de llegar golpes de poder en directo, hook zurdo o gancho diestro contra un Mosley que cedía round tras round.


Es cierto que a Mosley no le faltaba voluntad y que utilizaría sus directos o sus curvos en la medida de lo posible, a veces de forma bastante meritoria, pero su guardia un tanto baja habitual, combinada con una patente falta de velocidad, se traducía en un castigo bastante duro pese a lo aislado de los golpes de Avanesyan. Estando así la situación el puño más potente de Mosley fue un terrorífico golpe muy por debajo de la cinturilla que dejó a su rival tendido y que debería haberle supuesto al estadounidense por lo menos el descuento de un punto. Aunque siguieron llegando golpes bajos de «Sugar» en cierto número (algo que le supuso finalmente la resta de un punto en el onceavo asalto), Avanesyan no se detuvo y siguió llegando con golpes claros que estremecieron a su oponente, destacando un cruzado diestro en el cuarto episodio y un terrible hook zurdo en el octavo. Además, si por si solos los golpes de Avanesyan no fuesen suficiente, Mosley comenzaría a verse ralentizado y con sus fuerzas mermadas, por lo que debería recurrir de forma habitual al clinch.


Los directos salteados de Mosley seguirían llegando pero, con su fluidez de movimientos muy reducida desde el ecuador, tenderían a embarrar la pelea en corta tanto con sus agarres como en desordenadas ofensivas. Si Avanesyan hubiese sido más hábil hubiese podido sacar provecho de la situación, pero apoyándose simplemente en su resistencia y en su tenacidad sólo superaría la puntería de Mosley a base de trabajo y frecuencia de golpeo. Finalmente, tras una recta final enmarañada y con Avanesyan buscando el KO en el último minuto del doceavo round, se llegó a una lectura de cartulinas de doble 117-111 y un ridículo 114-113 que por decisión unánime dieron el triunfo a David «Ava» Avanesyan 22(11KO)-1-1. No son pocos quienes sobrevaloraron el combate ofrecido por el veterano púgil Mosley, considerando incluso que rozó la victoria, pero esto no es más que una sesgada visión influenciada por el recuerdo del que fue uno de sus ídolos. Con todo, siendo justos, estos fans deberían centrarse en recordar sus brillantes combates del pasado y no en apoyar las nada realistas pretensiones actuales de un Mosley 49(41KO)-10(1)-1 que se debe retirar con urgencia. Quizás pueda dejar los rings tras un combate de despedida que le permita retirarse con una victoria, pero es peligroso que siga peleando con aspiraciones mundialistas: ejemplo de ello fue una acción en el cuarto episodio, en la cual Mosley entró en un ataque pero no salió, sino que falto de reflejos permaneció quieto con las manos bajas hasta que una lenta contra de Avanesyan lo alcanzó plenamente.


Por lo que respecta a Avanesyan, su futuro no es precisamente espléndido, porque, si bien alcanzará en unos meses un enorme combate mandatorio ante el campeón WBA Keith Thurman, sus posibilidades de triunfo en esta pelea son nulas, ya que siendo sus virtudes casi exclusivas una gran condición física, valentía y encaje (además de un buen golpeo aislado desde la distancia larga), no podrá batir a un Thurman que posee un gran control de la distancia y de la táctica, superior velocidad de manos y una tremenda pegada entre otras cualidades.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *