Danny García – Robert Guerrero (23/1/2016)

Staples Center, Los Angeles, Estados Unidos.

En juego el cinturón mundial WBC del peso welter vacante.


La estrategia de García en el enfrentamiento se basó casi totalmente en el contragolpe, siendo esta cesión de la iniciativa sólo parcialmente efectiva durante la primera mitad del choque. Esto fue así porque Guerrero arrancó con bastante intensidad, presionando con cierta constancia y alcanzando a su rival con algunos directos al cuerpo y con ciertos ganchos al rostro, sobre todo cuando García se agachaba para esquivar. «Swift» contestaría el empuje de su oponente en el segundo asalto con una mejor y más insistente búsqueda de los ángulos, realizando desplazamientos laterales y cambios de línea que abrieron huecos suficientes en la defensa de su adversario como para alcanzarlo con los ganchos. Este ajuste de García sería sucedido en el tercer asalto por una acentuación de la movilidad, amenazando con desdibujar a Guerrero (que necesitaba con urgencia conectar golpes de poder) a través de su agilidad de piernas combinada con un buen uso de los crochés.

Entonces, cuando más quebradizo se mostraba su sistema ofensivo, Guerrero ofrecería su mejor asalto en el cuarto, momento en el que se mostró mucho más efectivo con su hostigamiento y en el cual lograría desequilibrar a un García encerrado y alcanzado por un tenso directo zurdo seguido por una serie de curvos. Con el invicto púgil viéndose algo sorprendido, el quinto episodio sería de transición, centrándose en controlar de nuevo el ritmo perdido y en manejar los espacios con golpes básicamente disuasorios, que no pudieron evitar que «The Ghost» hiciese valer su directo zurdo de nuevo junto algún gancho diestro. Con todo, y aunque Guerrero seguiría avanzando durante el resto del combate y no dejaría de anotar algunas buenas manos, en el sexto asalto se llegaría a un punto de inflexión en el que García rompería a su favor la pelea. 


Contragolpeando ahora con mucha más precisión y contundencia, incluso enlazando ambas manos en breves combinaciones, el boxeo hacia atrás de García se hizo muchísimos más eficaz, al menos para anotarse los rounds. Y es qus sus cruzados y sus derechas aisladas o combinadas con hook hicieron diana de forma espaciada pero firme ante un Guerrero que disminuía gradualmente su empuje. Así, aunque la tensión e igualdad osciló en los episodios de la segunda mitad, Guerrero, que no ejecutaba variaciones tácticas, permitió pese a su esporádico éxito que los asaltos cayeron sucesivamente del lado de su oponente, que en algunos momentos de bajo ritmo y constantes entradas en clinch forzadas por él a penas hacia lo justo para adquirir el favor de los jueces. De poco más que para ajustar las cartulinas sirvió un décimo asalto en el que Guerrero aprovecharía un bajón en la claridad de golpeo del coaspirante García, que igualmente seguiría en el siguiente asalto dominando al contraataque.


Finalmente, y tras un último round en el cual el excampeón Guerrero tiró todo lo que le quedaba y llevó a un García contra las cuerdas a responder en un intenso intercambio de golpes, los jueces fueron los responsables de dictar el ganador del encuentro. Por ello, de forma unánime y con cartulinas de 116-112 triples y acertadas, Danny «Swift» García 32(18KO)-0 vencía el combate, conservaba su record invicto y adquiría el cinturón WBC del peso welter. Con el nuevo monarca del Consejo encumbrado, tal y como se preveía, la cuestión residía en saber cuanto potencial y solvencia había demostrado García y si están acertados quienes le consideran capaz de pelear por el número 1 welter. Pues bien, es cierto que García durante la segunda mitad ofreció un buen boxeo al contraataque en el que explotó los fallos de su rival y su constante avance para alcanzarlo con claros y plásticos golpes de poder que le permitieron controlar el encuentro. Con todo, cabe mencionar también que durante la primera mitad, y en otros momentos puntuales, su dominio no fue ni de lejos el esperado por muchos críticos, permitiendo que Guerrero 33(18KO)-4-1, en muy mala racha y que fue barrido por Keith Thurman, ajustase en gran medida el encuentro. 


Así, se puede concluir que un García con grandes cualidades tácticas y técnicas sigue siendo un boxeador muy difícil de batir y por momentos incluso brillante, pero su rendimiento no parece el mismo que una vez tuvo, siendo por ello batible y a penas uno de los mejores 5 welters de la actualidad. Quizás, para dar un paso decisivo que le encumbre en los rankings libra por libra tenga que medirse de nuevo a Amir Khan, rival mandatorio al que se podría enfrentar, cuatro años después de su primer choque, a mediados de año. 

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