«Canelo» deja su cinturón, Golovkin campeón absoluto WBC y triple monarca

En varias ocasiones señalamos que las posibilidades de que el campeón mundial WBC del peso medio Saúl «Canelo» Álvarez 47(33KO)-1-1 dejase su cinturón vacante eran altas, algo que dijimos, por ejemplo, después de su victoria sobre Khan: «Mientras estas y otras cuestiones resuenan, se afirma que las negociaciones para que Álvarez y Golovkin se enfrenten en el mes de septiembre comenzarán inmediatamente, aunque no debe sorprender a nadie si el actual monarca del Consejo finalmente abandona su título«. 


Pues bien, a pesar de que desde muchos medios se negó con vehemencia esta opción, «Canelo» ha hecho lo que se esperaba yha abandonado su cinto mundial WBC, de modo que el titular interino del Consejo, el kazajo Gennady «GGG» Golovkin 35(32KO)-0, se convierte en monarca absoluto del Consejo y por lo tanto en triple monarca unificado del peso medio. 


El motivo dado por el mexicano para esta decisión es, según dice, que no desea verse entorpecido en las negociaciones con Golovkin por el límite de tiempo dado por la WBC para que ambos lleguen a un acuerdo, aunque es indudable que tras este movimiento hay otros motivos. Es conveniente recordar que el Consejo estaba dispuesto a dar las extensiones de tiempo necesarias para las negociaciones del choque, de modo que esto parece sólo una excusa. 

En realidad uno de los principales problemas no es el tiempo de negociación sino que el equipo de Álvarez temía que finalmente la pelea se encaminase a una subasta (por mandato del Consejo o por petición del equipo de Golovkin) que reduciría su capacidad de maniobra y que obligaría a que la bolsa de la pelea se repartiese de forma bastante ecuánime, algo que no está dispuesto a aceptar un «Canelo» que se considera a sí mismo como la principal figura del boxeo mundial, como un enorme generador de dinero y, por lo tanto, como quien debe llevar la iniciativa en las negociaciones. Además, no hay que olvidar que si el combate se producía por el título WBC difícilmente dicho organismo podría permitir que lo hiciese nuevamente en 155 libras, petición que ha sido repetida incesantes veces por Canelo y su entrenador entre otros miembros de su equipo. Por otro lado, que un enfrentamiento de tanta magnitud se llevase a cabo este septiembre, como estaba establecido, puede parece insuficiente a su promotora, ya que podría disminuir su beneficio potencial.


En cualquier caso, este movimiento, según Álvarez para terminar con las ataduras estipuladas por los organismos, ha conllevado que las críticas contra él se vean sumamente aumentadas, puesto que son muchos quienes ven en esta decisión una forma de eludir a Golovkin manteniendo las apariencias. Cabe subrayar que tanto «Canelo» como Golovkin han señalado que mantendrán en pie las conversaciones para la realización del choque, pero no pasa desapercibido que ahora Golden Boy Promotions tendrá mayor margen para realizar peticiones desmedidas que difícilmente el equipo de Golovkin quiera aceptar. Y es que durante el tiempo que se han prolongado las negociaciones, la promotora de Álvarez se ha limitado a mantener un perfil bajo y a no tocar los puntos más controvertidos, que a partir de ahora generarán una inevitable polémica.


Sobre el futuro, y dando por descartado que el «Canelo»-«GGG» se produzca en septiembre, ni siquiera en 2016, todo parece indicar que habrá que esperar como mínimo hasta mayo de 2017 para ver la pelea que se considera como la más esperada del boxeo mundial libra por libra. Si las negociaciones no se derrumban en algún punto crítico, como muchos consideran, es posible se que lleve a cabo un plan rumoreado que decía que Álvarez y Golovkin realizarían dos, tres o cuatro peleas más antes de medirse entre ellos, pudiendo «Canelo» enfrentar, entre otros, a púgiles como Curtis Stevens o David Lemieux, mientras Golovkin se centra en su mandatoria WBA ante Daniel Jacobs (a quien la Asociación podría ordenarle enfrentarse ahora) o en su asalto al cinturón WBO que posee Billy Joe Saunders. De todos modos, teniendo en cuenta que Álvarez sólo pelea 2 veces al año, si se llegasen a disputar 4 peleas de preparación para aumentar las expectativas al máximo el combate ante Golovkin podría apuntar a 2018, replicándose parcialmente las larguísimas esperas vividas en casos como el del Mayweather-Pacquiao.


Es por todo ello, que a los aficionados sólo les resta esperar calmadamente a un largo desarrollo de los acontecimientos, a que la buena voluntad de las partes implicadas en el combate se mantenga y a que los promotores no quieran excederse ni en sus peticiones ni en su ambición por aumentar las ganancias. Del mismo modo, habrá que esperar que errores como los del Consejo no vuelvan a repetirse, puesto que ha mantenido estancada la división del peso medio durante más de dos años con peleas en 155 libras, reteniendo la pelea mandatoria de Golovkin, para que finalmente el título quede vacante y sus irregulares gestiones resulten finalmente innecesarias.

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