Aslanbek Kozaev – Renald Garrido (9/1/2016)

Centro Deportivo Boxing Unitres, Picaña, España. Peso Welter.


El enfrentamiento Kozaev-Garrido terminó de forma lamentable tanto por las cartulinas de los jueces como por la reacción del púgil perjudicado, siendo por lo demás un combate entretenido en el que hubo claramente un boxeador que mereció el triunfo y otro que terminó cosechándolo a costa de una muy mala imagen boxística. Sorprendiendo quizás a quienes se dejan llevar por los números de los records de los púgiles, algo que no favorece a Garrido, el francés arrancó con un planteamiento muy sólido y efectivo, mostrándose muy dinámico y controlando a su rival, sobre todo al contragolpe, con el jab, el directo y los hooks. Kozaev, que arrancó con muchas dificultades para entrar en la corta y que avanzaba sobre su rival con escasos resultados, pudo en el segundo asalto igualar las acciones cuando un valiente Garrido se paró a intercambiar golpes en la distancia corta, algo que aprovechó el ruso para, a través de su pegada y de efectivos hooks arriba y abajo, anotarse el round.

Con todo, y dejando de lado dicho episodio, Garrido mantendría el control de las acciones durante los siguientes asaltos, reanudando este sostenido dominio en el tercer round con un buen boxeo dinámico en el que destacaron sus golpeos marchándose por el ángulo y sus cambios en la dirección del giro. Eventualmente «Le Lion», que no estaba recibiendo la suficiente respuesta por el peleador ruso, se detendría envalentonado a cruzar golpes, pudiendo sorprendentemente (dado que este es el ámbito en el que mejor se desenvuelve su rival) superar a su adversario a base de velocidad y número de golpes. Alcanzado el quinto episodio iría todavía a peor la situación para el exranqueado mundial Kozaev, que incluso sería encerrado en una de las esquinas recibiendo sin a penas respuesta hooks y rectos en apreciable número. Esto motivó unos innecesarios gestos chulescos de Garrido, aunque estos eran señal de lo satisfecho que estaba con su actuación y de las dificultades de su oponente.


Si bien sus recursos eran manifiestamente insuficientes, Kozaev estaba relativamente fresco y lanzaba esporádicamente hooks aislados, pero se veía innegablemente superado en los intercambios y más aún en la distancia larga, en la que el jab del francés le mantenía a raya. Con Garrido decantando los asaltos igualados con un gran despliegue ofensivo en los intercambios y cerrando el combate, pese al cansancio, acorralando prolongadamente de espaldas a las cuerdas a un Kozeav inactivo, todo parecía apuntar a que iba a conseguir una victoria a los puntos solvente ante un rival aparentemente bastante complicado. Pero la mayor victoria de Renald Garrido 15(2KO)-13-1 hasta la fecha fue truncada por la decisión de los jueces que, del mismo modo que pasó en el posterior combate de fondo Gradovich-Galicia, erraron al ganador del encuentro.


Por decisión mayoritaria y puntuaciones nefastas de 76-76, 77-76 y 77-75, Aslanbek Kozaev 27(7KO)-2-1 sumaba una tremendamente inmerecida victoria que, sobre el papel y para quienes no hayan visualizado el combate, supondrá un apuntalamiento de sus muy afectadas aspiraciones. Por su parte Garrido, que tenía sobrados motivos para estar indignado y enfadado, erró totalmente su actitud al conocer el resultado, ofreciendo un muy reprochable y esperpéntico espectáculo en protesta. Con todo, y dejando de lado las desacertadas formas y sin tratar de justificarlas, cabe mencionar que los jueces le habían arrebatado injustamente una trabajada victoria a un púgil ahora con seis derrotas en sus últimos ocho combates y que difícilmente se encontrará ante un oportunidad tan buena para hacer repuntar su trayectoria. Respecto a Kozaev, que inoportunamente sonreía sin que se pudiese saber si lo hacia por el veredicto o por la reacción de su oponente, parece enormemente complicado que pueda lograr ni siquiera codearse como un igual con el top 15 mundial, algo que él y su equipo pretendían y todavía pretenden, por lo que a duras penas podrá conformarse, a través de la disputa de algún título menor, con conseguir un ranking inmerecido y una nueva gran oportunidad que, como las obtenidas ante Robinson y Shelestyuk, seguramente no podrá aprovechar por sus apreciables limitaciones.

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