A falta de unos días, el mundial pesado WBC Wilder-Povetkin es cancelado

Probablemente estemos ante una de las historias más complejas, controvertidas y que más darán que hablar de 2016. Y es que cuando falta menos de una semana para la disputa de uno de los combates más esperados de la temporada, el campeonato mundial WBC del peso pesado entre el monarca Deontay Wilder 36(35KO)-0 y el aspirante mandatorio Alexander Povetkin 30(22KO)-1, este duelo ha sido cancelado. El motivo de esta decisión ha sido un positivo en una prueba antidopaje realizada por la agencia independiente VADA al ruso Povetkin el día 27 de abril. Si fuese tan simple como que Povetkin ha hecho trampas no habría polémica posible, puesto que sería sancionado y perdería su condición de aspirante mundial obligatorio, aunque la trama parece mucho más compleja.

Según ha señalado el promotor Andrey Ryabinskiy, supuestamente el positivo habría sido por la sustancia meldonium (o meldonio) en una cantidad de 0.07 microgramos (70 nanogramos), algo que no incumpliría el límite de 1 microgramo estipulado por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA, no confundir con la VADA, Asociación Voluntaria Antidopaje). De ser así, esto implicaría que la VADA no habría actuado independientemente y que incluso lo habría hecho de forma enormemente irregular, puesto que adrede evitaría, a una semana de la pelea, que Wilder pusiese en riesgo su cinturón en una complicadísima pelea en Rusia. Ahora mismo, la VADA no ha publicado por cuanto se ha producido el positivo, de modo que su credibilidad está en el limbo.


Hay que recordar que el citado Ryabinskiy ha afirmado que el pasado septiembre Povetkin había tomado meldounium, aunque no había tenido contacto con dicha sustancia desde que se prohibió su uso en el mes de enero, por lo que a la vez que no habría incumplido las normas podrían quedar restos de dicho fármaco en su cuerpo. Con todo, el hecho de que sólo haya dado positivo en el test del día 27 de abril (¿VADA no tuvo los resultados del test hasta 15 días después?) y no en los tests de los días 7, 8 y 11 de ese mismo mes contradiría, supuestamente, la afirmación de que no había consumido meldonium después del mes de enero. A pesar de ello, ha resultado inevitable que la confirmación del uso de la mencionada sustancia, aunque fuese cuando todavía no había sido prohibida, afecte el presitigio de Povetkin.


Sea como sea, a falta de que la VADA dé más datos y con Povetkin ineludiblemente manchado por las acusaciones de dopaje, la WBC ha anunciando una investigación formal del asunto, de modo que, para preservar la igualdad y seguridad del Wilder-Povetkin, se requiere un aplazamiento del combate hasta que se aclare la verdad. De confirmarse el dopaje Povetkin sería sancionado, aunque si se demuestra su inocencia Wilder tendrá que enfrentarlo, igualmente en Rusia. 


Este es otro de los principales problemas, ya que el manager del campeón ha señalado que están muy enfadados y que no piensan enfrentarse a Povetkin ni siquiera si sale indemne, algo en lo que podrían apoyarse judicialmente alegando algún tipo de incumplimiento de los términos del contrato. Del mismo modo, Ryabinsky amenaza con demandar a Wilder y a su equipo, dado que, en virtud de los 7 millones de dólares de la subasta y del contrato firmado, tiene el derecho a la organización del combate, mientras que Povetkin tiene el derecho a acceder al campeonato por su condición de mandatorio. 


Así, se ponen las bases para una confrontación de ambas partes a gran escala, mientras que para los boxeadores se abren infinitas posibilidades: Wilder podría recibir el derecho a realizar una defensa voluntaria mientras se aclara el asunto o por el contrario podría quedar estacando varios meses, a la vez que podría llegar a ser desposeído de su campeonato si Povetkin finalmente fuese exculpado y se negase a medirse a él. En ese caso, y especulando al máximo, Povetkin podría incluso terminar disputando el mundial vacante ante un coaspirante.


Restando sólo esperar a que se aclare este desgraciado asunto, lo único que puede compensar en parte (aunque no lo suficiente) a los aficionados es que el resto de la velada del 21 de mayo en Moscú, Rusia, sigue en pie. El evento estará ahora encabezado por la magnífica unificación de coronas WBA e IBF del peso crucero entre Denis Lebedev y Víctor Ramírez, siendo acompañada por los interesantísimos duelos semipesados Salamov-Ajisafe y Bivol-Valera junto a varios buenos combates más, de entre los cuales destacan, entre otros, el Satybaldiev-Ábalos en el peso supermedio y el Kudryashov-Dos Santos en el peso crucero.

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