Víctor Emilio Ramírez – Ovill McKenzie (2/10/2015)

Villa La Ñata Sporting Club, Benavídez, Argentina.

En juego el cinturón mundial IBF del peso crucero.


Dado que muchos esperaban que el veterano McKenzie fuese claramente superado desde el inicio, más aún por el escaso tiempo que tuvo para preparar el asalto mundial, su inicio de combate fue bastante sorprendente. Y es que utilizando un buen boxeo hacia atrás dificultaría notablemente en los primeros rounds las entradas del agresivo Ramírez, que pese a su presión sólo conectaba ganchos aislados y no lograba encerrar de forma prolongada al aspirante en las cuerdas. En cambio McKenzie anotaría el jab de forma repetida mientras se desplazaba, utilizando también el gancho diestro o breves combinaciones de hooks para dar un paso lateral y evitar el ensogado cuando se quedaba sin espacio. De todos modos y a pesar de que estos primeros dos asaltos fueron a para a la cuenta de «The Upsetter», Ramírez no tardaría en entrar en la pelea, puesto que en el tercer episodio anotaría unos potentísimos uppercut zurdo y hook diestro que estremecerían ligeramente al visitante y le obligarían a recurrir a nuevas series de ganchos de un modo disuasorio.

En cualquier caso, después del complicado inicio, Ramírez comenzó a desplegar su boxeo a partir del cuarto asalto, haciéndose con cada round sin interrupción hasta que se alcanzó la recta final del enfrentamiento, dando por ello la vuelta a las tarjetas. Esto fue así porque, a pesar de que McKenzie seguía ofreciendo buenas acciones, Ramírez con gran arrojo y persistencia lograría acortar la distancia entre ambos y conectaría un considerable volumen de golpes de poder por episodio que, además de decantar las cartulinas a su favor, iban desgastando periódicamente a su contrincante. Y es que de forma creciente entraban duros hooks de ambas manos y directos no menos potentes que McKenzie quería responder con combinaciones de ganchos, aunque sin lograr compensar la potencia y frecuencia de los puños de su rival. Así, alcanzado el sexto round llegaron apuros apreciables para el retador, que estuvo cerca de visitar la lona por los sólidos jabs y directos del «Tyson del Abasto».


A pesar de que en el séptimo round McKenzie pudo igualar los fuertes uppercuts y directos del argentino con alguna buena contra con el 1-2 y con el combo directo-cruzado zurdo, en el octavo asalto el británico empezó a mostrarse un tanto venido a menos, hostigado constantemente por el campeón, que con buena preparación no disminuía su empuje ni por los contragolpes ni por el transcurso de los asaltos. Así, y añadido a un onceavo episodio en el que hizo un buen uso de los rectos, Ramírez había terminado por imponerse con cierta solvencia a su primer retador, aunque el valiente y resistente McKenzie todavía ofrecería unos buenos décimo y doceavo asaltos que terminaron por igualar las tarjetas. Con todo, la victoria parecía que debía caer del lado de Ramírez, que había controlado un mayor número de rounds a base de combatividad y haciendo valer su tremenda pegada. Por ello la puntuación de Bastión Boxeo es de 115-113 a favor de Ramírez.


De todos modos, y aunque uno de los jueces vio también la victoria del argentino por 115-113, otro de los jueces vio la victoria de McKenzie por 113-115, mientras que el restante daba un 114-114, certificando el resultado definitivo de empate por decisión dividida, que le valía al campeón Víctor «El Tyson del Abasto» Ramírez 22(17KO)-2-1 para retener, en su primera defensa, el cetro mundial IBF del peso crucero. Si bien, más que el empate, Ramírez mereció una victoria más amplia, desde el equipo de McKenzie y desde la prensa británica se ha protestado el veredicto, señalando que el aspirante consiguió una amplia victoria, que en realidad no se produjo. Aunque McKenzie 25(13KO)-12(3)-1 ofreció una meritoria actuación, igualó notablemente el enfrentamiento y dejó detalles de buen boxeo (que se deben valorar más positivamente teniendo en cuenta el tosco estilo que le caracterizaba con anterioridad), Ramírez le superó con solvencia, sobrepasando su muro de jabs con arrojadas arremetidas a la vez que anotaba uppercuts y secos jabs que le valían para acortar la distancia y utilizar sus terribles hooks.


Aun así,  el promotor Frank Warren ha anunciado oficialmente en su página web que pedirá una revancha inmediata a la Federación, organismo que tendrá la última palabra para decidir si esta petición es fundada o no. Más allá de lo justo que esta solicitud pueda tener, quizás Warren esté pensando con ella en perjudicar a su competidor Eddie Hearn de la rival Matchroom Boxing, compañía que quiere enfrentar a su púgil Tony Bellew contra Ramírez incluso antes de que termine el año, algo que se podría ver truncado con una orden de revancha entre Ramírez y McKenzie. Dejando de lado estas consideraciones, hay que recordar que Ramírez deberá afrontar el próximo año un rival mandatorio salido de la eliminatoria, todavía en negociación, entre los durísimos Rakhim Chakhkiev y Murat Gassiev.

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