Trout demanda a la WBO por «privarlo» del mundial superwelter

Parece que esta semana los organismos del boxeo están en pugnas inesperadas administrativas o incluso legales, exceptuando a la seria y bastante legal IBF, a la que prácticamente sólo se le puede reprochar el uso de algunos títulos menores inútiles e innecesarios, pero que por lo demás es bastante limpia en sus acciones. Si la desposesión de Cotto por la WBC destapó una presunta irregularidad y la WBA contestó con críticas que debería aplicar a su propio organismo (llevando a Sulaimán, presidente WBC, a solicitar un debate contra el presidente WBA, Gilberto Mendoza, al que contestó además con duras acusaciones), ahora la WBO es la que padece problemas e incluso una demanda judicial. Y es que el excampeón mundial superwelter Austin Trout ha recurrido a los tribunales contra la Organización.

  El hecho es que la principal mancha de la WBO es su arbitrario manejo de los rankings, algo que todos los organismos hacen (sobre todo la WBA), pero que en el caso de la Organización recientemente ha sido demasiado flagrante, ya que en varias ocasiones antes de la disputa del mundial o de una eliminatoria se han cambiado cuestionablemente a los integrantes de los primeros puestos. Esto mismo le sucedió a un Trout que estando en la parte más alta de la lista fue desplazado súbitamente, perdiéndose por ello una oportunidad mundialista que le hubiese llegado por el título que se le arrebató a Demetrius Andrade, campeonato por el cinturón vacante que finalmente fue disputado por Liam Smith y John Thompson, siendo el primero de ellos el nuevo campeón al vencer el duelo. Según apunta Trout, la WBO le desplazó a drede y bajo presión o pago del promotor Frank Warren, que presuntamente habría intercedido de ese modo para que su púgil Smith pudiese disputar el mundial, algo que obviamente Warren niega tajantemente.

Sea como sea, desafortunadamente se abre un nuevo frente de debate y pugna en uno de los organismos, algo que sólo hace, sea cierto o no, que contribuir a dar mala imagen al deporte. En estas circunstancias, y volviendo atrás en el tiempo hasta 2014, cabe recordar que en una reunión entre representantes de los organismos se quiso dar una imagen de gran solidez y buena relación entre todos ellos que llevaría, según aseguraban, a combates de unificación obligatorios en todas las divisiones para el año 2016, algo que incluso algunos creyeron. Pero ahora, mirado el panorama actual y el calendario, este escenario ideal parece imposible de materializar. Entonces y dejando a parte la posibilidad de que los cuatro organismos se rijan enteramente por la justicia y el sentido común ¿Qué les queda a los aficionados que desean ver enfrentados a los mejores entre si y a los boxeadores que quieren escribir una página en la historia del boxeo batiendo a los mayores rivales posibles? Actualmente, y por desgraciado e inapropiado que parezca, sólo pueden esperar que la «buena fe» de las televisiones y de las promotoras les ofrezcan estos combates, a la vez que muchos de los púgiles moderen sus desmedidas peticiones económicas y quieran demostrar más que son los mejores que poseer más cinturones y mejores records.

En cualquier caso, y aunque algunos plantean un escenario apocalíptico, el boxeo es un deporte demasiado magnífico y con demasiadas historias brillantes como para que las ambiciones de unos pocos hombres en unos despachos puedan truncarlo, por lo que siempre se encontrarán excelentes combates, pedidos por los aficionados insistentemente, con cinturón en juego o no, entre boxeadores de cualquier rincón del mundo que mantendrán vivo el pugilismo y seguirán escribiendo momentos épicos.

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