Timothy Bradley – Brandon Ríos (7/11/2015)

Thomas & Mack Center, Las Vegas, Estados Unidos.

En juego el cinturón mundial WBO del peso welter.


Abriendo el combate con bastante explosividad y velocidad, quedó pronto muy claro que si Bradley mantenía una táctica basada en el dinamismo podía imponerse con mucha solvencia, ya que en la distancia larga su control era absoluto. Conectando el jab con facilidad, descargando el 1-2-hook entrando y saliendo o insistiendo con media decena de ganchos zurdos al rostro seguidos, Bradley parecía capaz de desarbolar tácticamente a su contrincante, aunque Ríos rápidamente trataría de llevar el encuentro a la corta para poder usar sus curvos e intentar frenar el boxeo de su rival. Bradley aceptó durante el final del primer round y en el segundo el intercambio de golpes, en el cual Ríos pudo desenvolverse algo mejor e impactar uppercuts y ganchos, aunque estos fueron respondidos con cierta efectividad por el campeón, que utilizó también el clinch para hacer ineficaz gran parte del arrojo de su oponente.


En cualquier caso, y a pesar de que era él quien había aceptado pelear en corta, resultaba infinitamente más práctico para Bradley volver al boxeo con espacios, por lo que regresó a ese planteamiento en los siguientes episodios, anulando al aspirante con derechas directas explotando excelentemente los ángulos, superando por velocidad con el 1-2-hook o impactando series de potentes ganchos al cuerpo. Ríos, por su parte, a penas lograba progresar y sus puños claros eran sumamente escasos (exceptuando algún eventual hook), limitándose durante gran parte de los asaltos a perseguir a su oponente sin mostrar capacidad de respuesta, siendo ésta también imposibilitada por la mayor velocidad en los cruces de «Desert Storm» y por su efectivo uso del clinch. Y es que cuando amenazaba con empezar a desplegar sus ofensivas en el cuerpo a cuerpo, Bradley agarraba uno de sus brazos o se aproximaba más no dejándole conectar golpes con recorrido, dando de pronto el titular mundial un paso atrás rápido para impactar el gancho zurdo y reestablecer la distancia.


Ya fuera por oportunismo o por superioridad táctica, Bradley se estaba imponiendo claramente, dado que su velocidad y variedad de recursos no eran respondidas por Ríos, que no parecía el de siempre y que incluso empezó a mostrar signos de desgaste por los constantes golpes de poder que recibía. Llegado el octavo asalto, los cruzados diestros, los uppercuts zurdos y los ganchos con esta misma mano, además de los potentes directos encadenados o aislados, se habían cobrado ya un precio, siendo evidente que Ríos podía ser batido en esos momentos ampliamente por cualquier boxeador con algo de habilidad. Con todo, el campeón mundial WBO iría más allá de vencerlo con gran ventaja, puesto que incluso alcanzaría un inesperado knockout técnico en el siguiente asalto. En el noveno episodio, y tras uppercuts diestros y un gancho también de derecha, Bradley haría retroceder a Ríos con un gancho zurdo al torso, rematando a su oponente con una combinación al cuerpo derecha-izquierda que lo tiraría a la lona.


Entonces, y si el magnífico encaje de Ríos estaba afectado, nada quedaba ya al excampeón mundial para lograr el triunfo, por lo que en la reanudación unas pocas manos más de Bradley volverían a derribar al retador, llevando al árbitro a detener el encuentro. Así, Timothy «Desert Storm» Bradley 33(13KO)-1-1 retenía su cinturón mundial WBO por primera vez y lograba su segunda victoria antes del límite en sus 14 últimos triunfos. Logrando imponerse de forma tan contundente ante un rival de probada dureza, Bradley cree ver confirmadas sus afirmaciones, en las que señalaba que su cambio de entrenador le ha supuesto rendir al mejor nivel de toda su trayectoria. Es cierto que mostró una agresividad mayor que en sus últimos combates, hizo un uso de sus golpes rectos mejor y aprovechó los huecos de forma excepcional, algo que puede atribuirse a la mano del siempre táctico Atlas, dejando una actuación en líneas generales buena. Pero por otra parte, en este buen combate jugó un papel decisivo el bajo rendimiento de un Brandon Ríos 33(24KO)-3(1)-1 que no era ni una sombra de aquel boxeador que lanzaba golpes sin parar avanzando bajo el fuego enemigo y que sacaba del ring a sus contrincantes a base de combatividad.


Esto pudo ser debido, según señalan, a sus dificultades y sobreesfuerzos por dar el peso, pero él mismo afirmó tras el combate que los problemas son más profundos, que su entrenamiento no fue el adecuado y que las duras batallas que ha sostenido en su carrera le están pasando factura. Por ello, y sin encontrar motivos para seguir poniendo su salud en riesgo, Ríos anunció su retiro de los rings, dejando para el recuerdo espectaculares combates como los sostenidos contra Mike Alvarado y su reinado en el peso ligero. Por su lado, Bradley, cree que ha revitalizado su carrera y que es hora de afrontar nuevas peleas decisivas, aunque antes de pensar en otro futuro más ambicioso tendrá 10 días de plazo para llegar a un acuerdo con el rival mandatorio Sadam Ali o dejar vacante su cinturón.

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