Jamie McDonnell – Tomoki Kameda II (6/9/2015)

American Bank Center, Corpus Christi, Estados Unidos.

En juego el título mundial WBA del peso gallo.


Si el primer duelo entre McDonnell y Kameda ya fue bastante controvertido, el segundo enfrentamiento entre ambos lo ha sido todavía muchísimo más a consecuencia de unas cartulinas manifiestamente injustas y una mejor actuación todavía del púgil japonés. Desde el inicio de la pelea Kameda se mostraría todavía más acertado que en el anterior encuentro, no cayendo en el error de intercambiar golpes en la distancia corta. Realizando fugaces ofensivas entrando y saliendo o contraatacando anotaría numerosos y claros puños de poder a la vez que McDonnell se quedaba en muchísimas ocasiones golpeando el aire. El británico avanzaba decidido y lanzaba un gran volumen de jabs y de 1-2 pero su porcentaje de acierto era bajísimo, errando la mayoría de sus golpes por los buenos desplazamientos laterales de Kameda y por su rápido movimiento de cabeza. Por su parte, aunque el japonés veía bloqueados algunos de sus puños mientras que otros no podían sobrepasar el largo alcance de McDonnell sin ponerse en riesgo, eran bastantes los potentes ganchos zurdos a la contra y secos 1-2 que Kameda anotaba con enorme claridad llevándose los asaltos.


Así, exceptuando quizás un igualado tercer round en el que el campeón a base de insistencia pudo anotarse el asalto con algunos jabs y directos, Kameda controló con amplitud los primeros cinco episodios. Y es que a pesar de que McDonnell aumentó la presión para tratar de compensar la superioridad técnica y enorme precisión de su rival, Kameda respondió con un aumento de su desplazamiento lateral que le permitiría anotar potentes ganchos de ambas manos y afilados 1-2 entre la guardia que anulaban la voluntad ofensiva del titular mundial. Aunque McDonnell mostraba muy poca variedad de recursos, basando toda su pelea en un lineal avance apoyado en golpes rectos, y facilitaba por ello el boxeo de su rival, el británico conseguiría simplemente por su enorme altura y alcance (para ser un peso gallo) igualar y quizás anotarse un sexto y séptimo episodios en los que al fin pudo establecer con mayor continuidad sus golpes.


Éste fue tan solo un amago de reacción, ya que Kameda desde el octavo round y hasta casi el final del encuentro desdibujaría a su contrincante con un gran boxeo a la contra, en el que impactaba buenos hooks zurdos, derechas directas y breves combinaciones de rectos. No quiere decir ello que McDonnell no siguiese anotando golpes, pero sus poco acertados jabs y sus esporádicas derecha no podían igualar la situación. Después de unos instantes en los que McDonnell parecía un simple retador que no veía acompañado su empuje de acierto, se entraría en un doceavo asalto en el que el británico se anotaría un knockdown cuestionable: tras anotar una poco tensa derecha cerca de la parte trasera de la cabeza de su agachado rival, el pie retrasado de Kameda resbalaría llevándole a la lona. De todas formas, sea justo o no el conteo del árbitro, de poco serviría ya, puesto que Kameda se mostraba muy entero y pudo concluir el encuentro atacando y descargando fuertes hooks contra su rival.


Por ello, y contando la caída del último round, terminado el encuentro era obvio que Tomoki «El Mexicanito» Kameda 31(19KO)-2 había sido el mejor de ambos púgiles, siendo la puntuación de Bastión Boxeo de 115-112 a su favor. Aún así, los jueces estaban a punto de perpetrar una pésima actuación, ya que con cartulinas de 117-110, 116-111 y 115-112 otorgaban el triunfo de forma muy injusta a Jamie McDonnell 27(12KO)-2-1, que retenía su cinturón por tercera vez. Recientemente un afamado periodista señalaba que las suspensiones de jueces que habían errado un veredicto eran inadmisibles, pero ¿Que se debe de hacer con Steve Weisfeld que otorgó tan solo tres rounds a un Kameda que venció y dominó a su rival con manifiesta claridad? En cualquier caso, dejando de lado las inaceptables cartulinas de los jueces (yendo la de 117-110 quizás más allá del error humano) con este triunfo, precedido por otros dos en los que estuvo muy lejos de brillar, un púgil mediocre como McDonnell ve el camino abierto hacia una enorme bolsa y un gran encuentro contra su compatriota Scott Quigg, duelo que una derrota contra Kameda habría truncado. 


De todas formas, con la certeza de que el boxeo pone casi siempre a cada uno en el lugar que le corresponde, no cabe duda de que McDonnell si materializa sus aspiraciones de ascender al peso supergallo y buscar un mundial en dicha división empezará a ver igualada su enorme estatura por parte de sus rivales y su única ventaja se desvanecerá, recibiendo duras derrotas.

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