Estado del peso supergallo: campeones, eliminatorias y rivales mandatorios (Última actualización 6/10/2016)

Supercampeón WBA: Guillermo Rigondeaux 17(11KO)-0


Disputando a Lomachenko la consideración de mejor boxeador amateur de la historia se encuentra el cubano Rigondeaux, que sumó la excelente cifra 374 victorias y sólo 12 derrotas, contándose entre sus triunfos los que le valieron dos oros olímpicos y dos oros mundiales entre muchos otros logros. Su debut como profesional, precedido por un peculiar desarrollo de los acontecimientos, se produjo en 2009, optando Rigondeaux por un progreso en su carrera algo más pausado que el elegido por Lomachenko, ya que tardaría siete combates en ser titular interino y nueve en proclamarse campeón, batiendo a Rico Ramos en seis asaltos en 2012. Desde entonces Rigondeaux ha sostenido su cinturón WBA unificándolo en 2013 con el cetro WBO, título que obtuvo en su mayor victoria hasta la fecha batiendo a Nonito Donaire por decisión unánime. En dicho encuentro el púgil cubano puso de manifiesto las dos características que los críticos y aficionados más le atribuyen: su excelente dominio técnico y táctico, que se cuenta entre los cinco mejores libra por libra, y su planteamiento excesivamente cauteloso en muchas ocasiones. 


De todas formas, aunque no ha vuelto a enfrentar a un rival tan destacado como Donaire, fue desposeído de sus dos cinturones y se ha visto alcanzado por algunas polémicas, el titular unificado Rigondeaux es considerado el mejor peso supergallo de la actualidad. En su última defensa, realizada en julio después de que la Asociación le devolviese corruptamente un título que le había arrebatado también de forma corrupta, el boxeador cubano venció en sólo dos asaltos por abandono a James Dickens, demostrando una vez más que, pese a las críticas, su dominio de la categoría es incontestable. Sea como sea, para Rigondeaux sigue siendo complicadísimo encontrar rivales de gran prestigio que se atrevan a enfrentarlo (quizás con la excepción del exmonarca Scott Quigg), por lo que de momento parece que deberá centrarse en cumplir sus ordenes de defensa mandatoria, que le llevarán a medirse a dos complicados púgiles como el titular interino Moisés Flores 25(17KO)-0 y el campeón regular Nehomar Cermeño 24(14KO)-5(1)-1. Según se afirma desde diversas fuentes, al primero de ambos podría enfrentarse en el mes de noviembre.

Link al análisis del combate Rigondeaux-Dickens

Respecto al campeón regular Nehomar Cermeño, que se coronó batiendo por KO Técnico en el doceavo round a Xiao Jun Qiu, mientras espera a que le llegue su oportunidad mandatorio realizó el 30 de septiembre una defensa voluntaria en China ante el tailandés Anurak Thisa, a quien venció en tres asaltos.

Link al análisis del combate Cermeño-Thisa



Campeón WBC: Hozumi Hasegawa 36(16KO)-5(3)

En la trayectoria del japonés Hasegawa se distinguen dos épocas claramente. En la primera, desde su debut en 1999 hasta su trigésima pelea en 2009, se alzó como uno de los mejores pesos gallos del mundo, tiempo en el que sumó sólo dos derrotas (al inicio de su trayectoria), logró ser campeón OPBF con tres defensas y se hizo con el título mundial WBC gallo, capturado ante Veeraphol Sahaprom en 2005 y que defendió 10 veces. En la segunda fase de su carrera, desde que perdió su corona del Consejo ante Fernando Montiel, perdería gradualmente su brillantez y se le consideraría cada vez más en crisis. Y es que, si bien se coronaría campeón pluma, en su primera defensa sería vencido en cuatro asaltos por Jhonny González, teniendo que esperar tres años hasta disputar un nuevo campeonato, en el peso supergallo y ante Kiko Martínez, que también perdería. Así, casi nada se esperaba ya de su carrera cuando volvió a los rings un año después, más aún cuando sufrió bastante para imponerse a buenos púgiles pero no pertenecientes a la élite como Horacio García y Carlos Ruiz.


Pero en el campeonato WBC supergallo alcanzado el 16 de septiembre ante el monarca Hugo Ruiz, que le dio una opción voluntaria, Hasegawa aprovecharía su superior experiencia para, después de un inicio poco prometedor, asentar su directo zurdo y desgastar periódicamente a su oponente hasta obligarle a abandonar.

Link al análisis del combate Ruiz-Hasegawa

Esta nueva coronación de Hasegawa (que ahora era titular en tres divisiones) generaba lecturas confrontadas. Mientras que algunos piensan que si pudo imponerse a Hugo Ruiz está capacitado para rendir al nivel de la élite de forma prolongada, otros consideran que sólo aprovechó su superior bagaje y astucia ante un púgil muy irregular, por lo que caerá en cualquier defensa que realice ante un rival exigente. Sin que se pueda contestar esta pregunta de forma definitiva hasta ver al japonés de nuevo en el ring, lo cierto es que su precisión con el directo, su notable velocidad de manos y sus grandes cualidades tácticas deberían asegurarle generar peleas exigentes a cualquier retador, aunque su falta de encaje le pondrá en un situaciones de riesgo ante los púgiles con más pegada. Precisamente ante un noqueador Hasegawa afrontará su siguiente defensa mandatoria, en la que se medirá al número 1 WBC Rey Vargas 28(22KO)-0, espigado boxeador que será la prueba de fuego definitiva para la continuidad del japonés como campeón. Cabe mencionar también que se podría pactar una revancha ante Hugo Ruiz, puesto que éste ha presentado una protesta formal, referente a su combate ante Hasegawa, que será revisada en la Convención del Consejo.

Campeón IBF: Jonathan Guzmán 22(22KO)-0

En el pasado han sido muchos los boxeadores dominicanos que han logrado amasar espectaculares números en su record y un formidable porcentaje de knockouts, pero a costa de batir a púgiles muy modestos. Por ello, habiendo logrado 13 de sus 17 primeras victorias antes oponentes con muchas más derrotas que triunfos, no se podía saber si Guzmán era uno más de los boxeadores que inflaban su record o era verdaderamente un magnífico púgil y un terrible noqueador. El tiempo demostró que era lo segundo. Y es que, cuando llevó su carrera a Estados Unidos, sus triunfos antes del límite siguieron llegando uno tras otro, manteniendo su porcentaje de 100% de knockouts, por lo que, tras victorias ante Christian Esquivel y Danny Aquino, se vería alzado a una eliminatoria ante Daniel Rosas en la que se impuso en el octavo asalto demostrando enormes cualidades además de su formidable pegada.


Vencida la eliminatoria, Guzmán accedería al mundial dejado vacante por Carl Frampton, en el que se enfrentó al japonés Shingo Wake, ofreciendo ambos una dura y espectacular batalla de desgaste en la que finalmente el dominicano utilizó de forma decisiva su potentísimo golpeo para imponerse derribando cuatro veces al coaspirante y venciéndolo por KO Técnico en el onceavo asalto. Este éxito, por sus características (manteniendo su 100% de knockouts en un mundial como visitante), ha hecho que Guzmán se convierta en una figura en ascenso fulgurante en la categoría, de modo que ya se habla de que podría disputar interesantísimos combates en el futuro próximo e incluso unificaciones. De todos modos, lo que se podía intuir (que primero el nuevo campeón realizará una defensa voluntaria para afianzar su posición de campeón) se ha convertido en certeza, dado que Guzmán se enfrentará el 31 de diciembre al japonés Yukinori Oguni 18(7KO)-1(1)-1. Posteriormente, y si logra salir con el brazo en alto, es evidente que tanto de forma voluntaria como mandatoria, el campeón podría enfrentar a un gran nombre de la división supergallo, estando en el ranking IBF como boxeador mejor ranqueado disponible Scott Quigg.



Campeón WBO: Nonito Donaire 37(24KO)-3(1)

Si se piensa en las figuras más destacadas de las divisiones inferiores durante la última década es inevitable subrayar al filipino Donaire, que sin duda ha sido uno de los más grandes nombres por sus logros, sus impresionantes resultados y sus actuaciones, que llevaron a fijar la atención de los grandes medios en categorías muchas veces inmerecidamente olvidadas. Y es que Donaire por su eléctrico, heterodoxo y espectacular boxeo consiguió batir a muchos de los mejores púgiles a los que podía retar en la divisiones en las que militaba. Así, venciendo en cinco asaltos al entonces intratable campeón mosca Darchinyan, desarbolando en ocho rounds al supermosca «Tyson» Márquez, demoliendo en cuatro asaltos al excampeón gallo Sydorenko y convirtiéndose en campeón unificado gallo al batir de forma brutal a Fernando Montiel, Donaire se alzó entre los boxeadores del top libra por libra. Y su ascenso imparable no se detuvo. Imponiéndose a los puntos en el peso gallo al destacadísimo monarca supermosca Omar Narváez o derrotando  entre otros, a Nishioka para retener su campeonato supergallo, Donaire encadenó 30 victorias consecutivas con 19 triunfos antes del límite, consiguiendo títulos absolutos en tres categorías y dos unificaciones. Precisamente sería una unificación la que pondría fin a su carrera de incesante éxito, puesto que 12 años después de su debut sería batido solventemente por el cubano Rigondeaux en 2013, dejando seriamente maltrecha su imagen de imbatibilidad, que fue definitivamente destruida cuando, ascendiendo al peso pluma, lo venció en seis rounds Nicholas Walters. Por ello, y habiendo dejado de ser considerado como un top 15 libra por libra, Donaire buscó en el peso supergallo un retorno a la cumbre. Debido a un extraño manejo de los rankings por parte de la Organización, quedó súbitamente ranqueado como 2º en el peso supergallo por lo que, al ser desposeído Rigondeaux por inactividad, el filipino se vio alzado al combate mundialista por el título vacante. Pocos eran los que le daban verdaderas posibilidades de triunfo al coaspirante César Juárezpero éste, demostrando que es un boxeador con enorme potencial, logró ofrecer una complicadísima pelea al múltiple campeón, que estuvo cerca de caer derrotado por knockout pero que finalmente se impuso a los puntos ayudado por dos knockdowns a su favor.


Después de éste durísimo duelo mundialista, en el que Donaire dio muestras notables de que su boxeo ya no es el del pasado, su equipo no quiso arriesgar, de modo que le eligió para su primera defensa a uno de los boxeadores menos exigentes del top 15 WBO. Éste fue un Zsolt Bedak que pudo anotar algunos puños certeros pero que fue desarbolado por la enorme velocidad de manos al contragolpe de Donaire, que utilizó especialmente bien el gancho zurdo. Así, con tres knockdowns, el filipino logró el triunfo por KO Técnico en el tercer episodio.

Link al análisis del combate Donaire-Bedak 


A pesar del contundente triunfo obtenido ante este asequible rival, Donaire siguió dando señales notables de deterioro en su boxeo, de modo que todavía queda lejos su principal objetivo: retornar a los peldaños más altos del ranking libra por libra. Es más, dado que la categoría supergallo cuenta con excelentes púgiles, parece que será tremendamente difícil que dicho boxeador pueda volver ni siquiera a establecer una hegemonía en la categoría de las 122 libras, más aun contando que tanto su ritmo como su resistencia se han visto considerablemente mermados del mismo modo que sus reflejos. Con todo, «The Filipino Flash» se muestra inamovible y sigue estando dispuesto a pelear en una unificación y decisivo combate de revancha ante Rigondeaux o, al menos, a combatir con el excampeón Quigg (habiendo sostenido negociaciones con éste en el pasado reciente). Por ello parece tan posible la realización de una de estas excelentes peleas en el futuro próximo como que Donaire pueda volver a ser derrotado. En cualquier caso, no llegará a materializarse uno de los mencionados combates hasta que afronte una peligrosísima defensa mandatoria ante el número 1 WBO Jessie Magdaleno 23(17KO)-0, que se medirá al campeón (con el que comparte promotora) el 5 de noviembre

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