Deontay Wilder – Eric Molina (13/6/2015)

Bartow Arena, Birmingham, Estados Unidos.

En juego el título mundial WBC del peso pesado.


Al fin llegó la esperadísima primera defensa del campeón Wilder, combate en el cual, si bien certificó una vez más que es uno de los boxeadores más peligrosos por su demoledora pegada, volvió a dejar en evidencia que tiene algunos puntos débiles notables y que no es ni mucho menos invulnerable.


Durante los dos primeros asaltos el enfrentamiento se desarrollaría con cierta calma y con ambos encarando a su rival con cautela. Wilder utilizaba su larguísima envergadura para insistir con el jab, pero era con su temible derecha directa con la que sacaba mayores resultados, estremeciendo con cada uno de estos puños a su oponente. Molina se mantenía un tanto a la expectativa, como si buscase el momento adecuado para conectar un contragolpe y una mano decisiva. Si bien no alcanzaría a lograr un golpe que pusiese en apuros al campeón, Molina comenzó a mostrar cierto peligro con el cruzado diestro a la contra y con algunas arremetidas (mayormente evitadas por los pasos atrás de Wilder) en las que encadenaba golpes y conectaba el gancho al cuerpo.


De todas formas ninguno de estos ataques hacían prever lo que sucedería en el tercer episodio. El «Drummer Boy» Molina impactaría un fuerte hook de mano diestra al rostro del campeón, golpe seguido posteriormente por un brutal cruzado de mano zurda que más que estremecer a Wilder pareció que lo iba a derribar fulminantemente. Wilder pudo agarrarse y pasar el mal momento, recuperándose pronto y terminando el round incluso atacando, pero esta escena de apuros ha hecho que muchos duden de su proyección como campeón del peso completo. En cualquier caso, también quienes le consideran como una gran estrella en auge tuvieron argumentos a su favor tan solo un round después. En el cuarto episodio, tras varios fuertes jabs, ganchos de mano adelantada y potentísimas derechas, Wilder conducía a Molina contra una de las esquinas y lo derribaba con un terrible croché de izquierda. Aún así un Molina con tesón y valentía se levantó de esta aparatosa caída.


Este sería el prólogo de lo que sucedería en el quinto round, asalto en el cual Wilder volvería a derribar a su oponente en dos ocasiones. En la primera le alcanzaría con una derecha descendente, repetida posteriormente, y que llevaría a Molina a girarse y quedar apoyado de frente en el ensogado, siendo derribado por un gancho zurdo. El aspirante se alzaría sólo para, en la reanudación, volver a recibir un knockdown de un Wilder que impactó con dureza una larga serie de ganchos y algún uppercut. También se alzaría de esta caída Molina, que empezaba a dar muestras de una valentía y una resistencia magníficas.


Después de un sexto asalto en el que Wilder seguiría hostigando a su adversario pero mostrando prudencia, volvería en el séptimo a poner en notables apuros a un Molina que se tuvo que agarrar a la desesperada tras encajar un duro hook zurdo y una enésima derecha directa. Pese a estar en malas condiciones todavía dejaría el aspirante una última muestra de coraje en el octavo asalto, round que concluyó con Wilder de espaldas a las cuerdas, con la guardia cerrada y con Molina lanzando una combinación de ganchos y uppercut. Esta sería la calma antes de la tormenta, puesto que en el noveno episodio cuando Molina trataba de entrar era alcanzado y fulminado por un 1-2 de Wilder, que dejaba finalmente a Molina tendido en la lona. Por ello Deontay «The Bronze Bomber» Wilder 34(33KO)-0 realizaba la primera defensa de su cinturón verde y oro venciendo por KO en el noveno episodio.


La gran mayoría de críticos y aficionados consideraban, lógicamente, que un Molina 23(17KO)-3(3) sin méritos destacables y que sólo había aguantado un round contra Chris Arreola difícilmente podría soportar la terrible pegada del campeón Wilder por más de tres o cuatro asaltos. Pero, lejos de los que se esperaba, Molina ofreció una brava pelea, en la cual si bien no estuvo ni tan siquiera cerca en las cartulinas, supo utilizar muy bien su estrategia y sus armas al contragolpe, conectando en varias ocasiones manos de poder sobre todo en uppercut diestro y cruzado también de mano derecha. El punto cúspide de su actuación fue en ese tercer round en el que Wilder pareció derrumbarse. De todas formas el campeón controló la pelea en casi todo momento marcando el ritmo con su jab y desarbolando a su rival con la derecha y el gancho zurdo, anotándose además cuatro espectaculares caídas que demostraron el peligro constante en que se encuentran siempre sus rivales.


Pese a ello la pregunta que ha asaltado a muchos es si Molina, que difícilmente podía ser considerado uno de los treinta mejores boxeadores de la división, estuvo a punto de derribar a Wilder con una única certera mano, que no podría hacer un veterano y potentísimo Povetkin, que puede ser considerado uno de los cinco mejores y que ha noqueado a rivales de la élite con cierta facilidad. De momento esta duda al menos sirve para que el próximo combate Wilder-Povetkin (que es duelo mandatorio que podríamos ver incluso antes de que termine el año) haya ganado en más interés, emoción y atención, algo que hacía tiempo que no se veía en la división pesada.

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