David Carmona – Warlito Parrenas (4/7/2015)

Centro de Usos Múltiples, Hermosillo, México.

En juego el título WBO interino del peso supermosca.


El encuentro se desarrolló como una constante persecución, con desigual efectividad, del púgil filipino al boxeador local, un Carmona que caminaría bien el ring y utilizaría buenos contragolpes y su superior técnica para marcar la diferencia. Si bien el mexicano inició bien el encuentro, tan pronto como en el segundo asalto tuvo que reponerse de una caída, que llegaría a consecuencia de una seca derecha directa del noqueador Parrenas, que ya había amenazado con dicho golpe en el asalto inicial. De todas formas los ataques de Parrenas en esta primera parte de la pelea eran muy aislados y ante el dinamismo de Carmona no conseguía acortar la distancia de manera efectiva ni conectar sus golpes en gran número. Así, aunque el visitante conservaría su peligro con su recto y con el gancho zurdo, pronto Carmona recuperó el control de la pelea utilizando breves combinaciones de rectos y ganchos tras los cuales salía del alcance de su rival.
 

Por ello el mexicano no sólo igualaría las cartulinas sino que superaría pronto a su rival en las tarjetas, conectando con soltura su mano izquierda en jab y hook, abriendo el paso a su derecha recta. Si bien Parrenas se estaba viendo superado por el mayor trabajo realizado por su oponente, llegando incluso a ser desestabilizado en el cuarto round, hacia la mitad de la pelea aceleraría sus acciones, primero lanzado su derecha directa con mayor frecuencia y posteriormente pasando a una agresiva ofensiva en la que enlazaría cruzados diestros con ganchos al cuerpo. La reacción del filipino, que llegaría a su punto culminante en el séptimo round, no pudo llegar en peor momento para Carmona, que empezaba a mostrar una baja frecuencia de golpeo y una menor movilidad, pasando incluso algunos apuros que trataba de compensar con su jab y su desplazamiento lateral.

Con todo, Carmona todavía podría mantener la distancia con un rápido, aunque ya poco potente, uso de los golpes rectos y contragolpear con acierto por dentro de la guardia de su rival con el gancho y el uppercut. De esta forma pudo anotar a su cuenta varios asaltos en la parte final del encuentro que le deberían haber valido para conseguir la victoria por estrecho margen. Aún así, y pese a que también Parrenas se mostró muy irregular en cuanto a la intensidad de sus ataques en los últimos rounds (mostrándose en muchos momentos poco resolutivo), los jueces sobrevaloraron un tanto la actuación del filipino. Aunque eran de esperar unas cartulinas igualadas, tal y como lo fue la pelea, éstas lo fueron de forma excesiva, ya que arrojaron un resultado de empate con tarjetas de 115-112 a favor de Carmona, 115-113 a favor de Parrenas y 114-114. Así casi nadie quedó satisfecho por el resultado.


Lo cierto es que David Carmona 19(8KO)-2(1)-5, pasado el ecuador de la pelea, tuvo una disminución de su volumen de golpes así como una menor efectividad de los mismos, pero aún así mereció la victoria, ya que controló gran parte del combate anulando con su técnica y su desplazamiento a un Warlito Parrenas 24(21KO)-6(4)-1 que en varios momentos se vio superado por la superior cadencia de golpes de su rival. Por ello el mayor trabajo realizado se debería haber traducido en una victoria para Carmona, aunque ciertamente Parrenas plantó batalla y se mostró peligroso en todo momento conectando manos de poder aisladas. Si dicho empate no convenció a casi nadie, este resultado tampoco sirve para aclarar quien debe de ser el próximo retador mandatorio para el campeón WBO Naoya Inoue, por lo que la Organización deberá en los próximos días pensar una solución, siendo la opción más probable la revancha, aunque no la única. 

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