Daniel Jacobs – Peter Quillin (5/12/2015)

Barclays Center, Nueva York, Estados Unidos.

En juego el cinturón mundial regular WBA del peso medio.


Pasando por alto absurdamente su terrible pegada, muchos críticos ni siquiera consideraban la posibilidad de la victoria por knockout por parte de Jacobs. Al contrario, veían a Quillin (que había sufrido enormemente para conseguir un empate polémico ante Andy Lee) capacitado para vencer con gran solvencia a su compatriota. Y es que eran muchos quienes consideraban a Quillin un verdadero número 1 del peso medio, llegando a señalar incluso que Golovkin no podría poseer esta consideración extraoficial si no lograba batir a «Kid Chocolate» primero. Pues bien, los hechos dieron un brusco giro a la elevada posición que el invicto excampeón Quillin tenía, ya que fue barrido por Jacobs en el primer round del enfrentamiento.

Jacobs optaría por ser el boxeador que ocupaba la parte exterior del cuadrilátero, dando pasos laterales tratando de disipar la no excesivamente elevada presión a la que su oponente le sometía. Sin producirse acciones especialmente destacadas y limitándose ambos a tratar de conectar el jab, con Qullin probando y errando también su derecha directa, transcurrirían sin sobresaltos los primeros 45 segundos, aunque en este momento Jacobs lanzaría un ataque en cruzado zurdo-directo de derecha conectando brutalmente el segundo golpe, estremeciendo y obligando a retroceder a su oponente. «Miracle Man» Jacobs, que poseía un 90% de victorias antes del límite, no pensaba desaprovechar esa magnífica opción de triunfo, por lo que avanzando rápido y agresivo encerraría en las cuerdas a su contrincante y le lanzaría una incesante ofensiva con ganchos y uppercuts sin que Quillin ofreciese respuesta.

Sólo un entrada en clinch del aspirante evitaría en ese instante la detención pero, después de que el árbitro separase a ambos, Jacobs continuaría su temible ofensiva con rápidas series de curvos en busca del desenlace. Quillin trataría finalmente de ofrecer alguna desordenada e imprecisa respuesta, pero dos potentísimos ganchos diestros de Jacobs lo desestabilizarían y le harían quedar de espaldas a su oponente a la vez que se desplazaba con trompicones. El tercer hombre dudó unos instantes, pero viendo que Quillin a duras penas podía equilibrarse y que su mirada estaba un tanto perdida, acertadamente intervino deteniendo el encuentro y dando el triunfo a Daniel «Miracle Man» Jacobs 31(28KO)-1(1), que retenía por tercera vez su cinturón mundial a la vez que lograba la mayor victoria de su carrera.


Es justo señalar que el inesperado desenlace en el primer round tuvo una considerable carga de azar, que no tenía porque haberse producido y que perfectamente Quillin poseía la calidad para al menos ajustar las acciones durante muchos rounds o incluso terminar por hacerse con el triunfo. De todos modos, los defectos mostrados por Quillin en su combate con Andy Lee son innegables y decisivos, sobre todo enfrentando a un noqueador, puesto que tiene notables problemas para evitar los directos de sus oponentes, golpe que precisamente inició la debacle. Por ello no es sorprendente la victoria del pegador Jacobs, aunque si el modo tan contundente en el que la consiguió.


El resultado del enfrentamiento tendrá consecuencias inevitables para ambos contendientes, siendo éstas para Quillin que se verá alejado durante algún tiempo de las mayores peleas y podría ver reforzada la posibilidad de ascender a la siguiente categoría, siendo sobradamente conocidos sus problemas para dar el peso medio. Todo ello sería así si no quisiese pelear en una revancha, que no pareció muy dispuesto a aceptar a pesar de que algunos consideran desacertada la detención del árbitro. Por otro lado, ante Jacobs se abre la posibilidad de disputar las mayores peleas en la división, pudiendo enfrentar tanto a Golovkin (supercampeón WBA) como al ganador del campeonato Lee-Saunders, no pudiendo olvidar la opción de medirse al ganador del choque entre Eubank y O’Sullivan. En cualquier caso, y aunque tendrá retos enormes ante él, Jacobs no podrá decir que no llega en el mejor momento de su carrera ni podrá ser de nuevo considerada a la ligera su pegada.

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