Arthur Abraham – Martin Murray (21/11/2015)

Tui Arena, Hannover, Alemania.

En juego el cinturón mundial WBO del peso supermedio.


Es cierto que no se puede esperar otro boxeo de parte del británico Murray que el constante uso de golpes rectos combinados eventualmente con algún curvo, pero es verdad también que su modo de ejecutarlo es sumamente efectivo y le hace un oponente tremendamente complicado. Esto se ha visto materializado en mayor o menor medida en sus anteriores tres asaltos mundiales, y de nuevo se puso de manifiesto en el cuarto intento y el primero de ellos en el peso supermedio. Por ello, y sobre todo aprovechando el lento y escaso ritmo que caracteriza el inicio de los combates del campeón Abraham, Murray no tardó en conseguir una amplia ventaja. Manteniendo la distancia con el 1-2 y el simple jab, el aspirante anularía en gran parte a su contrincante, que además de verse fijado por dichos rectos debería encajar los curvos que culminaban las series de directos de Murray, destacando el hook zurdo abajo y el cruzado de derecha.

El alemán de origen armenio ofrecía escasa respuesta, limitándose en gran parte a mantener su guardia cerrada y a lanzar algún golpe aislado en jab y gancho de poca efectividad. Así, eran los puños de corto recorrido, que conectaba en las habituales entradas en clinch forzadas por su rival, los más claros de su repertorio. La poco brillante actuación de Abraham sufrió peores baches cuando Murray, evitando con un buen manejo de piernas la presión del titular, conseguía llevarlo a las cuerdas y descargar combinaciones de hooks, aunque muchos de sus golpes se estrellaban en los guantes del local. Esta situación comprometida llevaría a un Abraham que mostraba cansancio en sus brazos (por mantenerlos constantemente en alto a la defensa) a realizar toscas arremetidas e imprecisos ataques, muchos de los cuales golpeaban sólo el aire.


Con todo, la potencia de pegada de Abraham le ayudó de forma crucial, permitiéndole con unas pocas derechas directas y sumamente esporádicas combinaciones de hooks anotarse salteados rounds que le mantenían en la pelea, pudiendo sumar a su cuenta por ejemplo el cuarto y el séptimo round, destacando especialmente este último asalto por sus fortísimos directos diestros. Aún así, un Murray que siempre se mostraba activo y tenía de su lado una clara ventaja en frecuencia de golpeo, guardaba su mejor respuesta en el siguiente episodio, en el cual con un cruzado diestro desestabilizó y puso en algunos apuros al campeón, que tuvo que agarrarse para pasar el mal momento. De ese modo, Murray pudo mantener el control que estuvo cerca de perder, volviendo a establecer sus directos en los siguientes asaltos y especialmente un 1-2-hook zurdo repetido incontables veces. A pesar de que la victoria parecía que no se le iba ya a escapar, en los dos últimos rounds el descuento de un punto por reiteración en los agarres y un par de asaltos anotados a la cuenta de Abraham con escasos directos y hooks ajustaron las cartulinas.


Los jueces, que ya en 2011 en Alemania habían evitado muy polémicamente que el título mundial fuese a parar a manos de Murray, volvieron a interponerse en su camino a la corona mundial, y es que con tarjetas de 116-111, 115-112 a favor de Abraham y un 115-112 a favor de Murray, el campeón mundial Arthur Abraham 44(29KO)-4(1) retenía por decisión dividida su cinturón. La puntuación de Bastión Boxeo es de 115-112 a favor de Martin Murray 32(15KO)-3(1)-1. Este campeonato mundial por el título WBO supermedio, que era retenido por quinta vez por Abraham, es una nueva muestra de un criterio errado que sustentan un considerable número de jueces, según el cual un par de manos fuertes de un púgil superan la respuesta por parte de su contrincante si ésta es, por ejemplo, una decena de golpes de no tanta potencia. Así, los boxeadores con menor pegada o que cuentan con menor precisión no pueden ganar aunque realicen un buen combate y anoten un mayor número de golpes. En ocasiones, incluso la simple presión de un boxeador hacia otro que boxea al contragolpe le vale al primero rounds según estos jueces, que incluso justifican su decisión y su criterio abiertamente. Esta es una explicación para varias decisiones muy controvertidas en los últimos tiempos, dejando de lado una siempre presente tendencia a beneficiar a los púgiles locales que en muchos países está innegablemente presente.


A consecuencia de ello, Murray, que pareció merecer de nuevo la victoria, ha decidido, según afirma, no volver a disputar un mundial si no es en su país, Reino Unido, pareciendo que va a rechazar de momento la posibilidad del retiro al que había apuntado si perdía el combate. Por otro lado, un Abraham que es la mejor muestra de la protección que ofrece la promotora Sauerland a sus púgiles (algo que se puede ver también por ejemplo en la etapa de Huck en dicha compañía), a pesar de sus enormes carencias boxísticas mantiene en pie la búsqueda de un excepcional combate, pudiendo ser este de unificación o ante una destacada figura de la división sin corona.

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