Amnat Ruenroeng – Myung Ho Lee (7/12/2015)

Hua Hin Center, Hua Hin, Tailandia.

En juego el cinturón mundial IBF del peso mosca.


Sabiendo que las miradas iban a estar puestas sobre él de forma mucho más severa y crítica, un Ruenroeng que venía de realizar el más tramposo y deslucido combate mundialista del año (y de los tiempos recientes) ante el aspirante mandatorio Casimero ofrecería durante algo más de la mitad de su pelea ante Myung Ho Lee un buen boxeo sin a penas realizar argucias con el que demostraría una vez más su calidad como púgil…pero en la parte final, y sin poderse contener más, desplegaría de nuevo su repertorio de empujones, llaves y otras irregularidades. 


En el arranque del combate Ruenroeng controlaría solidamente la pelea, mostrándose acertado tanto al ataque como al contragolpe utilizando de excelente forma el jab, el directo y el cruzado zurdo, golpes que impactaba con enorme claridad gracias a su velocidad, precisión y control de los espacios y los tiempos de ataque. El japonés no lograba tocarlo con su jab, pero acelerando más sus pasos y añadiendo a su directo de mano adelantada la derecha recta conseguiría alcanzar al campeón y le obligaría a subir su casi siempre baja guarida. La presión con el 1-2 repetido a la que Myung Ho Lee sometía a Ruenroeng no tardó en ser disipada a base de mayor movilidad y contragolpes fulminantes en gancho zurdo y directo diestro, puño este último que obligaría incluso al retador a retroceder tocado. Nuevamente, alcanzado ya el cuarto asalto, el visitante sufriría apuros considerables, ya que se estaba viendo sorprendido casi siempre que intentaba atacar.

A pesar del riesgo de contraataque que corría Myung Ho Lee no le quedaba más remedio que aumentar su frecuencia y lanzar constante sus rectos para mantener ocupado a Ruenroeng, algo que logró en cierto grado en el quinto episodio. Ésta sería una de las últimas reacciones del aspirante, que no tardaría en ser definitivamente desdibujado en los posteriores asaltos, y ya hasta el final, igualmente por la claridad de golpeo del titular IBF, sus esquivas y sus escasamente variados pero siempre temiblemente efectivos jab, hook zurdo y directo. Todo parecía transcurrir de forma más o menos normal y sin argucias especialmente indignas, pero en la parte final del encuentro Ruenroeng empezó, quizás al notarse cansado, a boxer más hacia atrás, a verse más presionado y a recurrir de nuevo a las trampas. El catalizador definitivo para el inicio de su bochornoso espectáculo de irregularidades se produciría en el noveno asalto, cuando el árbitro le resto un punto por excesivos agarres.


Esta sanción en lugar de moderar su actitud (puede que sabiendo que el árbitro no se iba a atrever a restarle más puntos en Tailandia) llevó a que Ruenroeng abandonase en gran parte su boxeo y se centrase en entrar en clinch para estirar los brazos y empujar la cabeza de su rival, en hacer zancadillas y, como no, en realizar una de sus habituales llaves de judo, que en un encuentro de este deporte le hubiese supuesto un indiscutible triunfo por ippon. Nuevamente el árbitro Roberto Ramírez Sr., aunque de forma mucho menos vergonzosa que Larry Doggett, no se atrevió a hacer lo que debería de haber hecho, que era descalificar a Amnat Ruenroeng 17(5KO)-0, quien una vez finalizado el combate inevitablemente, y por su gran dominio de la pelea, se hizo con la victoria a los puntos por decisión unánime y cartulinas acertadas de 117-109 doble y un 118-108, que son justas teniendo en cuenta solamente su boxeo pero que en realidad no deberían haberse llegado a leer por lo merecida que era la descalificación.


Comparado con su combate ante Casimero, en el que perfectamente pudo realizar medio centenar de irregularidades de las cuales dos decenas de ellas eran muy graves, su combate ante Myung Ho Lee fue enteramente superior. Pero sigue siendo inaceptable e incomprensible su comportamiento, porque no se puede entender como un boxeador hábil, veloz y preciso con una gran técnica desarrollada en su exitosa carrera amateur puede recurrir a estas artimañas, que son hechas con tanta destreza y soltura que vistas por primera vez quizás no parecen trampas, pero que una vez que se han contemplado en cada combate de Ruenroeng parecen innegables. Es indudable que el boxeo terminará por poner en su lugar a Ruenroeng, que tiene una defensa bastante floja, un encaje no demasiado bueno y que es perfectamente batible, pero sería conveniente que antes algún árbitro se atreviese a descalificarlo o que la IBF tomase medidas contra él.

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